Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Niños gritando. Jesús emplea una parábola para hacer ver lo absurdo y contradictorio de la conducta de sus contemporáneos. ¿A quién compararé esta generación? Se asemeja a unos niños sentados en la plaza que gritan diciendo, hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado. Aquellos hombres desacreditan a los enviados de Dios para no tener que hacerles caso. El colmo es que a unos no lo creen porque lo consideran una persona excéntrica y a otros porque actúa con normalidad. Conviene que meditemos esta parábola porque de alguna manera nos concierne a todos.
Esta generación somos hijos de nuestro tiempo, respiramos un mismo ambiente y no podemos vivir de espaldas a él. Es muy humano adaptarse a las opiniones generalizadas del entorno en el que vivimos. Lo queramos o no, estamos influenciados por lo que oímos y experimentamos. Nuestra persona se compone indudablemente de nuestro yo, pero también de las relaciones que tenemos con los otros y con el medio en el que vivimos. Somos hijos de nuestros padres y también de nuestro tiempo, de nuestro país, de la cultura occidental o oriental.
No es lo mismo haber nacido en el siglo I que en el siglo XXI porque estamos condicionados por la técnica, por los descubrimientos de la tecnología o haber nacido de unos padres cultos o superficiales.
Todo nos influye y lo que parece bueno puede facilitar nuestra flojera o lo malo es polear nuestras buenas cualidades. Aunque quisiéramos no podemos aislarnos de las circunstancias en las que desarrollamos nuestro yo, pues aunque huyéramos del ambiente estaríamos posicionándonos a favor o en contra de él. Siempre lo tendríamos que tener en cuenta. Nuestro contemporáneo, cada generación posee una forma peculiar de actuación, aunque todas las épocas tendrán aspectos comunes.
La mentira siempre estará mal vista. Una persona egoísta acabará sola con el paso del tiempo. Los bienes ajenos serán codiciados. La superficialidad llevará a alabar a los triunfadores y abandonar a los que hayan tenido un revés de fortuna. Se buscará ser actual, estar al día, aunque el hombre será siempre moderno. Podrán mejorar aspectos de la calidad de vida. Quizás otros se empeorarán.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.