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Orar con GPS · Aug 11, 2026

Los lobos

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Los lobos. Según nos cuenta el Evangelio de San Mateo, decía Jesús en su predicación, cuidado con los profetas falsos, se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rápaces, profetas falsos. Esto es así porque a veces las apariencias engañan. La buena educación o simplemente la hipocresía hace que uno actúe disimulando lo que piensa.

Jesús nos previene de que tengamos cuidado con los profetas falsos, personas que pretenden hablarnos en nombre de Dios, aunque en realidad buscan su propio provecho, material o el de su ego. Sin duda hay lobos con piel de oveja y también mansos corderos con abrigo de lobo. Es difícil conocer a una persona.

Nuestro Señor nos da la solución para acertar. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos, pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos y un árbol dañado da frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis. Sí, termina San Mateo en el capítulo 7, versículos 16 a 19.

Las palabras pueden ser dulces e incluso halagadoras, pero nos hemos de fiar sobre todo de las acciones, dice el Señor. Aunque pecadores somos todos, un hombre bueno no puede actuar mal habitualmente. Y también es verdad que hasta el más depravado hará alguna cosa buena de vez en cuando. Sin embargo, lo normal es que el lobo se coma a las ovejas y que estas sean manchas.

Lo importante es que el aprendiz de santo comiente por ser una buena persona, no por el hecho de rezar oraciones y cumplir preceptos. Un fariseo se hace bueno, aunque si no realizase esas prácticas, quizás sería peor. Pero si un seguidor de Jesús no se caracteriza por actuar bien con sus allegados, esto quiere decir que le falta lo fundamental, el amor. Como el lógico tendrá toda su vida para cambiar y dar el verdadero fruto, no el de la apariencia.

Por eso Jesús no dice que seamos jueces de esas personas, sino que miremos los resultados de su actuación. Pues un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. Y sigue diciendo Jesús, no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre está en los cielos. Aquel día muchos dirán, Señor, Señor, no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros. Entonces,

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