Conocía Teorema como una película de Pasolini. Una película de finales de los años 60, que vimos con María Clara en Madison a mediados de los años 90 y que a veces he vuelto a ver, a trozos.
Siempre me ha impactado mucho esa película. La sinopsis es sencilla: a un hogar burgués en Milán (padre industrial, madre ama de casa, hijo mayor en el Liceo, hija menor en un colegio de monjas, la empleada) llega más o menos de repente un visitante. Se anuncia por carta un día antes, y todos aceptan que llegará. Un hombre joven, poco mayor que el hijo. Un hombre atractivo y con cara compasiva y abierta, y mirada franca. Poco a poco, sin que el visitante parezca hacer nada específico, los cuatro miembros de la familia van quedando seducidos por él. Primero el hijo mayor (con quien comparte la habitación). Una noche se despierta y contempla al visitante mientras este duerme desnudo en la cama de al lado. La siguiente noche hacen el amor, y Pietro, el hijo, empieza a tener una inmensa revelación sobre sus propias posibilidades. Su hermana, Odetta, pasa muy pronto de ser una niña de colegio de monjas a enamorarse también del visitante y caer en sus brazos. La madre, Lucia, tal vez la más hundida en el mundo de convenciones en una familia de por sí muy convencional, está tomando el sol en la terraza; al ver al visitante llegar en su naturalidad, decide desnudarse y dejarse poseer por él. Y finalmente, el padre, el industrial, cae también enamorado del visitante; una noche de insomnio después de una breve enfermedad durante la cual el visitante lo cuida, descubre a su hijo y al visitante entrelazados durmiendo, y entiende él también muchas cosas de sí mismo. Luego, en un paseo automovilístico por el Po, por el campo, terminan el padre (Paolo) y el visitante en los juncos del río, después de una carrera de velocidad y una consecuente aceleración de las sensaciones del padre.
La criada también parece enamorarse del visitante, pero ella asume una actitud totalmente distinta de la de los cuatro miembros de la familia.
Luego vi que Teorema también es un libro. Lo escribió Pasolini más o menos mientras iba dirigiendo la película; es muy similar, pero hay un tono descarnado, una desnudez en el relato acaso mayor aún que la que logra en la película. Es una verdadera joya de libro.
La primera parte del libro es más o menos la sinapsis que contaba arriba. La segunda parte sucede después de la partida del visitante, que deja sueltos y solos a los cuatro, padre, madre, hijo, hija; que saca corriendo a la criada campesina. Pero en la mitad entre ambas partes hay un poema. Un poema con las cuatro voces de la familia, y con la voz del visitante dirigiéndose a la criada, en el momento de su partida. El poema del amor perdido, del despertar de cada uno, del resquebrajarse de las certidumbres pequeño-burguesas que traían hasta la llegada del visitante.
Incluyo traducción (mía) al castellano del poema, al final de este post.
Recuerdo mucho que una vez que vinimos a Colombia, a mediados de los 90, y hablamos de cine con mi padre, nos dijo que esa película también le gustaba mucho a él. Que él la había visto como una metáfora del Evangelio. Que el visitante era como Jesús que llega al mundo, a nuestro bajo lugar repleto de convenciones, irrumpe y rompe por completo todo, seduce a todos por igual, y termina resquebrajando las vidas de todos, por encima de familias y estructuras sociales.
Me llamó mucho la atención esa interpretación de mi padre. Él no era (por lo menos en esa época) un creyente (es posible que al final de su vida haya regresado a cierto tipo de creencia católica; no lo sé – en esa época, él no sonaba como un creyente al hablar; más bien parecía muy escéptico). Aún así, su interpretación de Teorema fue como algo muy cercano al Evangelio.
Aún así, había siempre un eco muy fuerte de su formación inicial con los curas del Cervantes, los curas españoles que él despreciaba por franquistas, pero que en todo caso le enseñaron muchas cosas [desde un aprecio inmenso por los poetas y dramaturgos del Siglo de Oro, que conocía de memoria hasta cierta visión del mundo que entendía de manera directa a personajes como Pasolini, crecido también en ese mundo, y alejado de él por múltiples polémicas] que marcaron su visión del mundo.
Y sí es posible que parte de Teorema sea más legible en clave evangelio, en el entender la llegada de algo externo como un motor de cambios inexorables en uno mismo, en una familia, en un mundo. Ese es el «teorema» de Pasolini, de ahí saca sus «corolarios».
Cierro con mi traducción del poema central del libro. [Agregué después (18 de julio) otra traducción al final, de otro poema que aparece mucho más adelante en el libro. Una bellísima canción se podría hacer con ese segundo poema, llamado «Sí, es verdad, ¿qué hacen los jóvenes… ?». Y luego (20 de julio) la traducción del poema final «Ah, mis pies descalzos…». Estos tres poemas funcionan como ejes de un relato muy sorprendente.]
Ahí están las voces…





















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