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en las nubes · Jan 19, 2026

¡A vivir!

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Sofía Fernández · en las nubes

Diana Ross, 1979

Una noche, cuando estaba a punto de cerrar una etapa en otro país, alguien a quien prácticamente acababa de conocer me preguntó si quería ir a tomar algo. Recuerdo estar en la cama, con el pijama puesto. No me apetecía nada ir, pero él insistía. Me decía que conocía una terraza con vistas increíbles o algo así, el caso es que el FOMO (Fear of missing out/ el miedo a perderte algo)me invadió y finalmente le dije que sí.

Nunca llegamos a ir a aquella supuesta azotea, pero acabamos en otro sitio mucho mejor. Era una especie de casa enorme con bar y otras actividades recreativas. Estaba cerca de mi casa pero nunca había encontrado el momento adecuado para ir. El puro rock and roll de los años 50 retumbaba en aquel lugar al estilo queenslander a orillas del río de la ciudad.

Los pantalones que me puse de forma completamente aleatoria combinaban perfectamente con la estética del grupo vintage que nos acompañó durante las siguientes horas. Nos tomamos el único cóctel que nuestros sueldos nos permitían pagar mientras bailábamos sin parar. Entre baile y baile hablábamos de nuestra experiencia en la ciudad. Reflexionamos sobre cómo la gente allí vive obsesionada con el dinero y el trabajo y, en algún momento, le dije la frase que rondaba por mi cabeza por aquel entonces: “lo único urgente es vivir”.

Nos quedamos callados, sonriendo de oreja a oreja. Volvió a sonar la música y seguimos bailando. Así nos despedimos aquel efímero amigo y yo, disfrutando de la vida lo mejor que sabíamos.

Capturas de vídeos rescatados de aquella noche

Creo que siempre he estado un poco obsesionada con el concepto de vivir. Muchos años atrás, otro amigo, también a orillas de un río pero el de nuestra ciudad natal, me dijo: “Sofía, deja de darle tantas vueltas, a vivir se aprende viviendo”. Era algo bastante obvio, pero me convenció.

Hay tantas formas de vivir como personas en el mundo. Y en una sola persona caben tantas vidas como uno quiera. Por eso nos pesa elegir. Nos pesan las responsabilidades. Nos pesa cualquier casuística que nos impida vivir en total libertad.

Me siento viva cuando me siento libre. Pero no hablo de libertinaje, hablo de sentirte a gusto contigo misma, con lo que eres, con lo que haces. Son momentos en los que parece que todas las piezas encajan.

Amelié

Aquel día, mientras bailábamos a muchos kilómetros de nuestras casas, en un sitio completamente desconocido y peculiar pero donde extrañamente encajábamos a la perfección, nos sentíamos libres y vivos.

Seguramente, aunque no lo recuerde, al día siguiente me tocaría levantarme a las cuatro o cinco de la mañana para ir al trabajo que tenía entonces. Era en una cocina a la que tardaba casi una hora en llegar, donde me dedicaba, la mayor parte del tiempo a fregar, limpiar y, en algunas ocasiones, a hacer sándwiches o a aplanar cajas para tirarlas. Era un trabajo horrible en el que no me sentía nada libre, ni feliz, ni disfrutona, pero me pagó los viajes a Asia y algunas escapadas de fin de semana.

El otro día me saltó un vídeo en redes en el que contaban que cada vez es más habitual esa sensación de culpabilidad cuando no llegamos a todo. Somos incapaces de no ser productivas durante un día entero. Siempre hay algo que hacer del trabajo y, si no, las tareas de casa nunca se terminan. Llegas agotada al domingo, pero te sientes mal por tumbarte una tarde entera en el sofá para ver una telenovela.

Yo misma admito que me encantan las listas, pero no niego que a veces vivo en mi propia dictadura de las tareas infinitas. Vivimos en una sociedad capitalista que iguala nuestro valor en la sociedad con nuestra capacidad de producir. Te presentas a alguien y rápidamente te preguntan a qué te dedicas; inconscientemente, y a la vez muy conscientemente, también te están preguntando: ¿y tú, qué produces?

Soy una persona creativa; todas lo somos, realmente, y sé la importancia que tiene para las personas crear. Puede que sea contradictorio, pero yo sí creo que lo que hacemos forma parte de nuestra identidad. Al fin y al cabo, lo que creamos y lo que somos viene del mismo lugar. Sin embargo, también creo que los puestos de trabajo no tienen por qué definir a una persona. Pongamos el ejemplo de alguien que no le satisface su trabajo pero que le ofrece el tiempo libre suficiente para hacer aquello que sí le apasiona, o por lo menos, le gusta. Pongamos que esa persona se dedica a la contabilidad, pero en su casa pinta cuadros.

Probablemente, para esa persona, pintar es libertad. Pintar es sentirse viva/o. Y sí, es contable, pero también es artista.

Ser más conscientes de esto, de las ambigüedades y posibilidades de nuestra propia identidad y de la de las demás, nos puede ayudar a sentirnos en mayor armonía.

Origen desconocido

“Lo único urgente es vivir” es cierto. Lo que pasa es que es una verdad que escuece. Aunque sea cierto, también es urgente pagar la hipoteca o el alquiler, es urgente no llegar tarde al trabajo, es urgente tener ciertos ahorros para una emergencia, es urgente cuidar a tus amistades y familiares y dedicarles tiempo. Es urgente ir al gimnasio porque la salud tiene que ser siempre una prioridad. Y esa frase deja de ser un mantra para convertirse en un castigo, una especie de piedra que pesa y se transforma en pura culpabilidad.

Cada vez escucho más eso de “estoy a punto de dejarlo todo e irme a (introduce aquí la palabra: campo / montaña / granja / pueblo / país lejano)”.

Es la respuesta al sistema frenético de las ciudades que no nos permite desconectar, un sistema que nos decepciona y nos agota. Que nos culpabiliza cuando paramos.

De aquella noche tan maravillosa me llevé una lección. La vida no son solo los momentos eufóricos de felicidad; la vida también es, y sobre todo, aquellos momentos no tan felices y desagradables que te llevan hasta allí.

Quizás sea demasiado positiva, pero a mí me gusta vivirlo todo, sentirlo todo, mucho, porque así soy. Lo que pasa es que subrayo las partes bonitas, les hago muchas fotos, las encuaderno y me las llevo siempre conmigo para cuando me hagan falta. Porque siempre hacen falta.

Eso no me hace menos realista, aunque quizás sí una nostálgica. Sobrevivo a las partes agrias como todo el mundo, me cuesta levantarme de la cama para ir a trabajar y tengo capítulos que no me gustaría volver a leer. Pero cuando llega la hora de bailar…

Madre mia cómo bailo!

Diana Ross

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Que tengas una feliz semana

COSAS QUE ME HAN HECHO FELIZ:

  • Las Navidades. Descansar, estar con la gente que me quiere y quiero. El pegamento de la vida es ese, el amor.

  • Una compi me dijo que le gustaba sentarse a mi lado porque le transmitía paz, me encanta saber que la gente se siente así a mi alrededor.

  • Cuando una amiga me confesó un secreto que llevaba guardando años.

  • Comprar al fin esa estantería que tanta falta nos hacía.

  • La cultura: leer, la música, las películas que he consumido últimamente.

  • Los nuevos proyectos del trabajo, aunque me estresen, me ilusionan.

COSAS QUE ME HAN INSPIRADO:

  • La película Amelie

  • Conocer nuevas artistas que suenan ‘old’, como Sienna Spiro

  • El libro Rusia Contra el Mundo: Está muy bien para ubicarte en este contexto internacional tan…. vamos a decir caótico.

Read the original on sofiaenlasnubes.substack.com

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