Lee el podcast de #256. Voces del vino mexicano PARTE 2
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Relájate y disfruta con nosotros. Rewind. Bienvenidos. ¿Qué tal amigos de Rewind? Seguimos con esta serie que tanto, tanto nos ha gustado. Muchas gracias a todos los que han escrito en las redes, que nos han dado muy buenas ideas. Y el día de hoy vamos por una segunda parte, mi partner de Voces del Vino Mexicano. ¿Cómo estás? Hello Edgar, muy bien, muy bien. La verdad es que, híjole, es que no acabamos con esta gente tan importante chihuahuas, pero hoy vamos a hablar de otros más que han dejado legado o que siguen dejando, porque siguen aquí haciendo su trabajo. Y pues empezamos con alguien que yo creo, híjole, ha sido muy importante, partner, en la nueva era del vino mexicano. Con muchas diferentes aristas, ¿no? Exactamente. Pudiéramos decir, o no sé si me aventuró mucho al llamarlo como el pionero de la calidad premium en México, porque vamos a hablar del señor Hans Bakhoff. Él en 19...
Papá. Papá, exactamente. Y ahorita les platico todo el show. En 1988, cuando casi nadie hablaba del Valle de Guadalupe como destino de vinos finos... Un grupo de científicos mexicanos, entre ellos un ingeniero químico con alma de viticultor llamado Hans Bakhoff, tuvo la audacia de fundar una bodega con una premisa radical para la época. Y era hacer vino mexicano de calidad comparable al mejor del mundo. Sí, sí, sí. Y bueno, esa bodega fue Monteshanic, conocida por todos. Es Monteshanic. Una bodega preciosa, una bodega enorme, muy bonita y también con una línea de vinos amplia. Y bueno, creo que cambió la conversación sobre el vino mexicano para siempre. Monteshanic fue la primer bodega en México en apuntar deliberadamente al mercado de alto valor, en usar tecnología de punta, en trabajar con consultores internacionales y en competir con resultados reales en concursos vinícolas internacionales.
De hecho, su Chenin Colombard y posteriormente su gran Ricardo, este ensamble de Cabernet Sauvignon con influencias bordalesas, pues se convirtieron en referentes nacionales, que creo que este último Gran Ricardo creo que es de las botellas que más pudiéramos identificar como el vino premium de México, ¿no? Obviamente están las opiniones divididas y lo que usted quiera, pero de que el nombre o esta firma de Gran Ricardo está presente, está presente. Creo que Bacov demostró que el orgullo no era suficiente. Había que combinar pasión con rigor científico. Y esa combinación era posible en suelo mexicano. Entonces, la decisión y la opinión final la tienen ustedes, si lo logró o no. Creo que Gran Ricardo es un gran vino. Sí, claro. No para decir si es el mejor o no, pero no hay duda de que es un buen vino. Es un buen vino, ya sea el tinto o el blanco, porque el blanco está, el Sauvignon Blanc también está espectacular.
De hecho, a mí me encantan los dos, pero me gusta más el blanco, te soy honesta. Lo hace Oscar Pergaona y a qué bueno le queda. La verdad es que me encanta, pero en general sus vinos, los Calixa, todos estos son muy buenos vinos. El rosado, por ejemplo, es muy rico, ¿no? Todo es que ahora le llaman rosa mexicano. Pero a ver, a mí algo que me encanta de este señor Hans, o bueno, me encanta de lo que logró es... A ver, él, sí, nace, nace allá en Baja, y Hans Bakhoff, escudero, en el 46. Nace en Ensenada, pero él, curiosamente, también... Empieza, viaja, estudia, tiene tarde o temprano, trae muchos orígenes alemanes también, bueno, antecedentes alemanes, pero algo que me gusta de él es que estudia ingeniería bioquímica y aquí en México él empieza a hacer sus propios vinos caseros. Sí. Y dura bastantes añitos haciendo su propio vino casero, el típico que le llevaba a los amigos y ¡ay, qué rico tu vinito! ¿No? Pero hay una costumbre en baja que es la regata.

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