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Rayo Negro · Jul 22, 2026

¿Qué probabilidad tenemos de sobrevivir con el sistema occidental actual?

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Quark · Rayo Negro

Ninguna.

Cero.

Pero, pero, ¿qué me estás diciendo si las renovables han explotado definitivamente, la electrificación avanza imparable, los fósiles van a desaparecer con rapidez y todos los expertos advierten sobre un futuro maravilloso donde la IA hará todo el trabajo y la especie humana vivirá en la contemplación y el deleite de satisfacer nuestros instintos más placenteros?

Viendo los comentarios colgados en la página del Energy Institute, analizando los datos de 2025 y las perspectivas que se abren ante el futuro, podríamos pensar que el camino hacia la electrificación renovable va viento en popa y prácticamente solo queda concluir las inversiones para eliminar de forma drástica la necesidad de combustibles fósiles de nuestra avanzada sociedad.

Por ejemplo,

El informe de este año revela un sistema energético en un punto de inflexión: una demanda récord, un avance histórico en la generación de electricidad baja en carbono y trayectorias regionales marcadamente divergentes. Observamos una sustitución alentadora de los combustibles fósiles en la generación de energía, pero las emisiones globales siguen aumentando y las presiones sobre la seguridad energética se intensifican. Estos hallazgos subrayan la urgencia de acelerar la eficiencia, la electrificación y la inversión en tecnologías limpias a nivel mundial.

Dr. Nick Wayth FEI,
Director Ejecutivo - Instituto de Energía

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Las fisuras geopolíticas de los mercados energéticos mundiales vuelven a quedar al descubierto. Incluso antes de la segunda gran crisis de combustibles fósiles en cuatro años, los datos muestran que el crecimiento del suministro energético mundial es cada vez más renovable y eléctrico, impulsado más por la economía de la eficiencia y la seguridad que por mandatos. Contar con datos fiables e imparciales es más crucial que nunca, y este informe ayudará a los responsables de la toma de decisiones en todo el mundo a disponer precisamente de ellos.

Aditya Lolla,
Director General Interino - Ember

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El último Informe Estadístico confirma que las energías renovables ya no son un componente minoritario de la matriz energética mundial. La energía solar y las renovables se están expandiendo a un ritmo sin precedentes, pero su mera implementación no es suficiente. La siguiente fase de la transición se definirá por una ejecución integral del sistema, que garantice que las redes, el almacenamiento y las soluciones de flexibilidad se mantengan al día para que el crecimiento de la energía limpia se traduzca en una transformación económica y social.

Maria de Kleijn,
responsable de Sostenibilidad en Europa; y socio - Kearney

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Después de esta introducción tan optimista, lo que hay que hacer es ir a ver los datos.

Veamos la comparativa de la evolución del suministro de energía total por fuente, separando la parte fósil de la parte no fósil (nuclear más renovables).

A tenor de las declaraciones, esperamos un cambio fundamental en la evolución, con un desplome espectacular del porcentaje de fósiles en el total.

  1. La suma de las contribuciones de energías generadas por fósiles alcanza los 513,11 Exajoules, sobre un total de 592,18 Exajoules. Es decir un 86,65% del total. Está claro que 2024 fue un mal año, pero seguro que 2025 ha sido mucho mejor.

  2. Fósiles, 517,7 Exajoules, frente a un total de 600,31 Exajoules. Es decir un 86,24% del total.

La reducción es mínima y si además miramos las cantidades brutas correspondientes a los epígrafes del petróleo, gas y carbón, observamos un aumento en todas ellas. Ni siquiera se ha reducido el consumo de carbón.

¿Dónde está la transición energética?

Aumentar la generación de energía procedente de renovables no es sustituir los fósiles, solo significa que estamos expandiendo la energía global generada por todas las fuentes, tanto fósiles como no fósiles.

Después de tantos años, tantos billones de dólares-euros invertidos, tanta infraestructura desarrollada, ya no nos podemos conformar con una expansión energética.

Solo un ejemplo de la desproporción en el desarrollo de fuentes energéticas.

La potencia eléctrica instalada en España es de 150.809MW. Puede generar cada hora una cantidad de energía de 150.809 MW/h. Pero el consumo máximo diario ronda los 40.000 MW/h en los picos de invierno o verano, lo que implica una sobrecapacidad de cuatro veces el consumo y seguimos ampliando esa capacidad vía renovables.

La fotovoltaica no genera energía de noche y el viento sopla de forma intermitente, lo que en ausencia de un almacenamiento del 100% , implica que en determinados momentos, se pierde un exceso de energía generado por esas renovables, consecuencia de la sobrecapacidad. Estamos en un 3,8% de momento.

En el artículo anterior explicaba que las reservas de petróleo y cobre disminuyen con rapidez porque no se encuentran nuevos depósitos y la tasa de reposición de ambos elementos ronda el 10-15% en la última década. El reciclaje en el caso del cobre, además de una reducción de la concentración mínima requerida para extraer el cobre, nos permite disminuir esa reducción de reservas, pero muy lejos de sostener la expansión brutal que necesita una electrificación global al 100%. Tanto en el caso del petróleo como el cobre, solo quedan reservas para 20 años al ritmo de consumo actual.

Podemos mejorar los sistema de recuperación de las reservas-recursos restantes, pero ya no estamos en disposición de afrontar una expansión prolongada, ni tan siquiera seremos capaces de sostener el sistema más allá de esos 20 años o unos pocos más si conseguimos reducir la intensidad energética o incluir el decrecimiento (forzado o no) en el consumo mundial.

Esta información no es algo que conozcan cuatro investigadores, es ampliamente comentado en los sectores energéticos, aunque se mire con buenos ojos la posibilidad de aumentar la resistencia unas décadas más, vía eficiencia, reciclaje o nuevos descubrimientos. Pero la perspectiva no varía en el largo plazo, que es el periodo que una civilización debe contemplar.

Consecuencias.

Si la probabilidad de mantener el sistema global es cero, algunas potencias piensan en hacerse con el control de los recursos, para “alargar” el periodo de bonanza.

Occidente nunca se ha conformado con reducir el crecimiento, si puede confiscar los recursos.

Podemos discutir si esto es teoría de la conspiración o no, pero lo que no podemos negar es la existencia de lucha por los recursos.

1º) EE.UU. Aquí nadie puede negar la evidencia, porque el mismo Trump lo va propagando a los cuatro vientos. Quiere los recursos de ciertos países, para compensar la mengua de los suyos. El petróleo de Venezuela (nadie puede negarlo), el petróleo-gas de Irán, el petróleo de Irák (para que vean, este proceso no empezó con Trump) cuyas ventas en dólares se siguen depositando en bancos estadounidenses.

También quiere los recursos de Groenlandia y Canadá.

En general, quiere un control absoluto de los recursos del Golfo Pérsico, directa o indirectamente.

2º) Europa. Aquí no lo dicen en voz alta, como Trump, pero la estrategia pasa por desgastar a Rusia, para causar una quiebra económica y provocar un cambio de regimen, que permita a Europa acceder a los inmensos recursos de Rusia.

Es lamentable que incluyan el miedo a una invasión rusa para justificar el incremento salvaje de los presupuestos de defensa y rearme, hasta el punto de advertir sobre la necesidad de reducir las pensiones a cambio de financiar la futura guerra. La campaña sistemática de ataques a las refinerías, no es idea de Ucrania, sino de Occidente. Así no se gana una guerra, pero al igual que EE.UU. con Irán, se somete a una fuerte tensión económica , privando de sus ventas de energía, bien con destrucción de las fuentes (refinerías, puertos, campos de gas-petróleo, aunque estos no puede ser afectados con gravedad por la repercusión global en los mercados) o con bloqueos y sanciones a la energía.

3º) China. Controla el refino de 19 de los 20 materiales críticos y puesto que no tiene suficiente gas-petróleo, ha emprendido un viaje premeditado hacia la electrificación del sistema, pero sin despreciar los fósiles como el carbón.

Aquí, Occidente somete a una restricción tecnológica a la exportación de determinadas piezas y elementos de última tecnología, con la esperanza de retrasar el crecimiento chino.

En el caso de la guerra de Irán, observamos una firma de un memorándum cuyo único objetivo era reabrir el estrecho de Ormuz. Una vez los precios del petróleo disminuyen hasta el nivel que presentaban antes de la guerra, se procede a otra campaña de bombardeos con el mismo objetivo.

El plan se compone de varios puntos.

1º) Restringir en lo posible la capacidad de control de irán respecto del estrecho de Ormuz, bombardeando la zona. Es curioso que se justifica con el ataque a unos barcos que transitaban fuera de la demarcación fijada de antemano, y nada más “suspender el acuerdo” se procede a un bombardeo sistemático durante diez días consecutivos hasta ahora. Si realmente la suspensión del acuerdo hubiera sido una sorpresa, no habría un plan como el que han puesto en marcha de forma sistemática. Desde luego, bajo mi punto de vista parece algo preparado y premeditado.

2º) En Junio ya se diseñó un plan para crear un pasillo para el transporte, en la zona pegada a la costa de Omán (supongo que con la connivencia de este país, que ha jugado a dos bandas). EAU se comprometió a aceptar este tránsito, sin importar las consecuencias, asegurando una salida a su petróleo.

3º) Nuevo bloqueo del petróleo iraní. Hay que ahogar económicamente al enemigo, para obtener una rendición incondicional.

4º) Hoy hemos conocido la fuerte bonificación ofrecida a los marineros para que acepten el paso por el estrecho, a pesar del riesgo. La idea es conseguir que el petróleo salga del golfo Pérsico, mientras el petróleo de Irán no lo consigue.

Según informó Bloomberg el lunes, las compañías navieras internacionales están ofreciendo generosas bonificaciones a las tripulaciones para que transiten por el estrecho de Ormuz, a pesar de los riesgos que esto conlleva .

Sinokor Group, el mayor propietario mundial de superpetroleros, ofreció a sus tripulaciones seis meses de salario extra por realizar un viaje de ida y vuelta para recoger petróleo en Arabia Saudita o Irak y descargarlo en el Golfo de Omán, un viaje que, según la compañía, duraría alrededor de un mes , de acuerdo con un documento al que tuvo acceso Bloomberg .”

5º) En un salto arriesgado, EE.UU. se plantea bombardear infraestructuras en Irán.

El presidente Trump deja entrever sus intenciones en la publicación de Truth Social que aparece a continuación... Afirmó que el ejército estadounidense "bombardeará y destruirá" un puente o una central eléctrica, incluso en Teherán, cada vez que el ejército iraní ataque un barco en el estrecho de Ormuz. Esto ocurre un día después de que revelara los planes del ejército estadounidense para llevar a cabo un bombardeo masivo del complejo nuclear iraní de la Montaña del Pico, que está fuertemente fortificado.”

Mientras tanto, el mundo occidental mira hacia otro lado, sin aplicar sanciones al agresor. La teocracia iraní puede gustar más o menos, pero lo que es injustificable es la agresión de un país a otro sin mediar ni siquiera una provocación. Y si en algún momento, EE.UU. ataca Groenlandia, el error en la falta de críticas y sanciones, se volverá contra la propia Europa. Claro que viendo la estrategia que Europa sigue con Rusia, puede que solo estemos viendo un quid pro quo.

La política del más fuerte (o haces lo que yo quiero o te ataco o sancionó) se ha instaurado entre las potencias, como medio de supervivencia y por eso ya no existe apenas disimulo.

Luego, se piensa que Trump es muy malo y Biden muy bueno, cuando no son sino dos caras de la misma moneda. Estamos inmersos en la lucha mundial por los recursos y tras los acuerdos y buenas palabras vienen las sanciones, aranceles y en último caso, la guerra.

Lo más importante es reconocer la imposibilidad de continuar el crecimiento por agotamiento de los recursos, pero creo que nunca veremos esa situación.

Y mientras se preparan las “guerras del milenio” es necesario prolongar el sistema fiduciario que permite obtener los fondos necesarios para sufragar la inversión en defensa, mientras sostenemos el estado del bienestar. La deuda no importa, porque nadie piensa en pagarla. Mientras el sistema siga confiando en el dinero de papel, la deuda será la solución perfecta.

Pero si hay algún país que debemos vigilar, ese es Japón. Aún siendo defendido a capa y espada, el yen está sucumbiendo.

El yen ha caído a un nuevo mínimo de cuatro décadas frente al dólar estadounidense, hasta los 162,8 yenes por dólar, un nivel no visto desde 1986, en medio de la especulación de que el Ministerio de Finanzas volvería a intervenir vendiendo dólares y comprando yenes, destinando aún más de sus reservas de divisas a otro esfuerzo inútil por poner un límite inferior al yen mediante la intervención en el mercado.

Según sus últimos informes mensuales, el Ministerio de Finanzas ya había orquestado una intervención récord en el mercado de 11,735 billones de yenes (72.130 millones de dólares al tipo de cambio actual) en el período comprendido entre el 28 de abril y el 27 de mayo, lo que solo sirvió para estabilizar brevemente al yen, antes de que este se depreciara aún más.

Desde principios de 2021, el yen se ha desplomado un 37% frente al dólar estadounidense. Desde principios de 2012, se ha hundido un 53%. El colapso de la moneda de una economía desarrollada no es algo que deba tomarse a la ligera.”

El sistema de bonos es otro puntal en el sistema financiero. Incluso con el acuerdo que permitía reducir los precios del petróleo, los bonos siguieron en situación de peligro y tras la ruptura, están entrando en territorio de ruptura dramática.

Aquí lo más importante no es el nivel alcanzado, sino la tendencia. Tras una clarísima tendencia bajista de la rentabilidad del bono americano de 30 años, desde 1982 a 2020, se produce un giro brusco, y posteriormente la rotura de la tendencia bajista de largo plazo, inaugurando una tendencia alcista. Ahora llevamos tres años de estabilidad, con un enorme riesgo de ruptura que puede destrozar el gráfico, con la reanudación de la tendencia alcista.

Hasta ahora no parecía importar mucho, pero tanto en el caso estadounidense como en el japonés (o el británico-francés en Europa), combinar tipos altos con deuda gigantesca es muy peligroso para la estabilidad del sistema, sobre todo si la desconfianza se instala en el mercado y aparece de nuevo la sensación de riesgo, lo que implica una subida automática de los tipos para compensar ese riesgo.

Pero no nos pongamos nerviosos … aún. Los diferenciales siguen bajo control y es lo único que importa ahora mismo , para entender el peligro del sistema.

Lo que también hay que vigilar es el mercado del petróleo y los inventarios. Se juega con fuego y aunque monitorizados, pueden aparecer sorpresas como la negativa de Irán a llegar a cualquier acuerdo, lo que a medio plazo es un desastre para el suministro mundial de ptróleo.

El diésel es el cuello de botella más importante, por la presión de Ucrania sobre las refinerías rusas. Si el shale oil no es capaz de suministrar petróleo disponible para producir diésel, la eliminación de las exportaciones rusas, unidas al cierre de los productos del Golfo Pérsico, está colocando los diferenciales del diésel en máximos históricos.

La consecuencia es que aunque el petróleo WTI está en torno a 80 dólares, los precios del diésel están mucho más altos que en 2008, cuando el precio del petróleo alcanzó los 150$ en EE.UU.

¿Qué puede pasar a partir de ahora?

EE.UU. cree que puede aplicar suficiente presión para doblegar la posición iraní y si no lo consigue, cree que puede alcanzar cuando quiera un acuerdo que permita reabrir Ormuz inmediatamente. Llegado el caso, libera ciertos fondos retenidos para mostrar buena voluntad y es posible que Irán vuelva a aceptar un nuevo acuerdo.

Creo que solo sería una ganancia de tiempo, para proseguir con el mismo plan, el control total del golfo Pérsico. EE.UU. ha decidido que no puede depender de un shale oil con reservas tan bajas, que solo le asegura petróleo y gas para unos años. Necesita imperiosamente acceder a las mayores reservas de petróleo del planeta y por ello, la campaña de Venezuela y ahora Irán.

Está monitorizando absolutamente todo (inventarios de petróleo, diferenciales diésel, spread bonos, intercambio de la cotización de divisas, etc.). Así que un crash resulta complejo , porque siguen teniendo el control del sistema.

La situación ya estaba muy mal, pero ahora es irreversible y solo queda asegurar la supervivencia, ya sea con guerras, sanciones, prohibiciones o control financiero global. pero nada de esto sirve para el largo plazo.

Veremos.

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