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Rayo Negro · Jul 27, 2026

Estrategias para el futuro.

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Quark · Rayo Negro

El agotamiento de los recursos no es algo desconocido para Occidente. Desde el informe Hirsch 2005 (y si me apuran desde “los límites del crecimiento” aunque estaba todavía lejano) se sabe que los recursos no renovables se agotarán en los próximos años, sin que podamos sustituirlos al 100%, lo que ha obligado a preparar estrategias de supervivencia para el futuro.

Se dividen en dos grandes grupos.

1º) Cambiar los combustibles fósiles por electricidad.

Esta es la opción elegida por las potencias que no tienen suficientes reservas de petróleo-gas.

China es el ejemplo perfecto, que además ha llevado al límite su plan. Utilizando el carbón, ha desarrollado una enorme industria “verde” potenciando la energía renovable como fotovoltaica-eólica y sustituyendo el transporte fósil, por vehículos eléctricos.

Europa lo ha intentado, pero depende de la industria china para conseguirlo y una vez que aparece en el horizonte la futura escasez de cobre, se vuelve consiente de la imposibilidad de ejecutar una transición 100% eléctrica.

Así, por la fuerza, la estrategia cambia a un modelo híbrido donde utilizaremos todas las fuentes disponibles.

2º) En EE.UU. han ido variando desde el modelo renovable hasta potenciar la extracción de fósiles al límite, con la administración Trump.

El crecimiento económico, el plan de transición energética, el mantenimiento del estado de bienestar occidental, el aumento de la población mundial y el completo agotamiento delos recursos baratos, han impulsado el sistema financiero a un endeudamiento insostenible, justo cuando los recursos comienzan a escasear.

Este camino sin retorno obliga a diseñar estrategias agresivas.

La necesidad de energía nos conduce a un modelo híbrido donde todas las fuentes energéticas son necesarias. Lo llaman transición energética cuando claramente es una expansión energética hasta que los combustibles fósiles comiencen su descenso productivo. Pero mientras tanto, los planes que se van sucediendo se apoyan en la extracción al límite de todos los recursos.

La tasa de reposición de los recursos principales (petróleo, gas, cobre) se ha hundido, con lo que solo quedan unas décadas de extracción (con intentos desesperados de rebañar el fondo del barril para alargar unos años más la supervivencia), antes de entrar en una fase de destrucción de la oferta que nos colocará en una situación desagradable.

Ante este futuro desesperado, los países occidentales encabezados por EE.UU. y Europa, han decidido intentar conseguir el control del máximo de recursos posible.

Las estrategias principales, dividen el mundo en varias zonas.

a) EE.UU. ha diseñado un plan del control de Oriente Medio (más Venezuela). El único país que le falta por convencer es Irán. Una vez dominado Irán, todo el petróleo del Golfo Pérsico estará gestionado por EE.UU.

Apoyado en una producción extraordinaria de gas y petróleo procedente del shale oil, está intentando por todos los medios conseguir el dominio absoluto de la zona.

No cabe duda que antes del ataque a Irán han existido notables conversaciones con los países de la zona para que aumentaran la producción de petróleo (el famoso exceso de oferta anunciado por la IEA).

EAU incluso se ha salido de la Opep y ha manifestado su deseo de incrementar la producción, invirtiendo considerables sumas de dinero en el incremento de producción.

Irak también apoyado por las empresas estadounidenses (después de eliminar a Lukoil (empresa rusa)) quiere aumentar su cuota de producción.

Kuwait ha presentado hoy un viejo plan para aumentar su producción a los 4 millones de b/d, financiada por los gigantes americanos Blackstone, Brookfield y KKR.

Es bastante probable que exista un acuerdo tácito entre las monarquías del golfo Pérsico y EE.UU. para cambiar el régimen iraní, a cambio de un rápido desarrollo de las reservas de petróleo-gas de la zona (antes de que la producción de shale oil-gas USA comience a decaer).

b) El otro interminable conflicto está auspiciado por la OTAN. Ucrania lleva más de cuatro años luchando con Rusia con una línea de frente estable. Pero la estrategia de Ucrania ha cambiado. Ahora trata de debilitar la economía rusa atacando sus refinerías, barcos, puertos y centros comerciales, en una estrategia bastante clara. Es impensable que pueda hacerlo sin una ayuda extensa de la OTAN, por lo que podríamos decir sin miedo a equivocarnos, que esta estrategia está diseñada, financiada, soportada y alimentada por la OTAN, incluido EE.UU.

El objetivo ya no es ganar la guerra militar, sino causar una quiebra económica en Rusia, que desate protestas y quien sabe si un cambio de régimen en el país agresor. Mientras tanto, Europa se rearma preparándose para la guerra con Rusia, si este país pierde la paciencia y termina atacando Europa.

Lo que tenemos que comprender es que el crecimiento ha llegado a su fin. Estas estrategias, incluso en el caso de tener éxito, solo conseguirían ganar tiempo (unos años o puede que unas décadas) para Occidente, pero no conseguirán revertir el final del crecimiento y por lo tanto, el inicio de un largo periodo de decrecimiento por agotamiento de los recursos.

La tecnología no es inmaterial y como estamos viendo con la IA y los centros de datos, consume energía y materiales que ya no disponemos en abundancia, por lo que en lugar de generar soluciones, contribuyen a acelerar el agotamiento. El consumo de electricidad está disparado, pero la generación sigue consumiendo cada vez más fósiles, a pesar del crecimiento de las renovables.

El último informe de la AIE sobre la electricidad, publicado hoy, prevé que la demanda mundial de electricidad crecerá un 3,6 % en 2026 y un 3,8 % adicional en 2027, frente al crecimiento del 3 % registrado en 2025. Se proyecta que el consumo mundial de electricidad alcance los 30.700 teravatios-hora (TWh) en 2027, en comparación con los 28.600 TWh de 2025.

Las interrupciones en el flujo de gas natural licuado (GNL) a través del estrecho de Ormuz han puesto a prueba los mercados eléctricos de todo el mundo, elevando los precios del gas natural en Asia y Europa a sus niveles más altos desde la crisis energética de 2022-23 y provocando medidas de emergencia para restringir el consumo de energía en algunas regiones. Hasta el momento, los sistemas eléctricos han resistido en gran medida los impactos de la crisis, gracias a los suministros adicionales de GNL, especialmente procedentes de Norteamérica, que han contribuido a aliviar la escasez en el mercado. No obstante, el aumento repentino de los precios del gas ha impulsado la sustitución del gas natural por carbón en varios países de Asia y Europa. Al mismo tiempo, el aumento de la generación de energía a partir de fuentes renovables ha contribuido a la diversificación del suministro eléctrico en muchos países, lo que refuerza la seguridad energética y ayuda a amortiguar los efectos de la crisis.

El ingenio humano está dirigiendo planes encaminados a favorecer determinadas opciones (guerra por los recursos), pero no ha conseguido frenar (y mucho menos revertir) la tendencia al rápido agotamiento.

No sé si podríamos hacerlo mejor (quizás un rápido colapso hubiera dejado más recursos para ayudar en la fase de decrecimiento), pero estamos viviendo una

situación que se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia, solo que esta vez, afectará a una gran parte de la población.

Estas estrategias en curso pueden incluso degenerar en un conflicto nuclear, por lo que el peligro (una vez iniciada la guerra), siempre va a estar presente, sobre todo si los procesos se alargan entre potencias nucleares. Nadie quiere verse derrotado y si el plan para cambiar el régimen no funciona, uno u otro bando puede decidir dar un salto en el uso de armas estratégicas.

Por otro lado, puede que la contracción económica ya esté entre nosotros, camuflada con estadísticas y deuda, mientras la calidad de vida va empeorando. El dinero gratis, la deuda sin fin, no es solución de nada, solo un engaño colocado ante nuestros ojos para fortificar la confianza en el sistema. Son estructuras de barro, que cederán en cualquier momento, por lo que una vez iniciado el descenso, es esperable un colapso nunca visto. En los límites del crecimiento ya se advierte que las curvas solo son fiables hasta que alcanzan el pico, porque la parte de descenso estará presidida por fenómenos de retroalimentación inclasificables.

Lo que estamos viviendo se llama lucha por los recursos y ya no va a parar, porque probablemente, quedan muchos menos de lo que las estadísticas oficiales marcan como disponibles.

PD. No solo tenemos problemas con el petróleo-gas o cobre. Las guerras en curso están afectado a los alimentos también. Al cierre del estrecho de Ormuz y la limitación en la exportación de fertilizantes y azufre, le podemos sumar la guerra en el mar Negro, que está llevando a una fuerte reducción de la exportación de cereales, donde Ucrania y Rusia son dos de los principales exportadores del mundo.

Los ataques de Ucrania se han visto respondidos con bombardeos rusos en el mar Negro.

El Gobierno ucraniano informó este jueves del cese de la actividad en todos sus puertos debido a la campaña de bombardeos contra infraestructuras portuarias y barcos que está llevando a cabo Rusia. “La entrada de barcos se ha interrumpido”, dijo el ministro de Agricultura de Ucrania, Tarás Bisotski, en declaraciones recogidas por la agencia Ukrinform.

El ministro explicó que la decisión de dejar de atracar en los puertos ucranianos ha sido tomada exclusivamente por los dueños de los barcos, después de que numerosos mercantes hayan sido atacados por drones y misiles rusos, provocando en algunos casos la muerte de los tripulantes.”

Por último, aunque el conflicto de Irán se lleva todos los titulares referidos al petróleo, la apuesta ucraniana por debilitar la exportación rusa, ha afectado a terceros países como Kazajistán, reduciendo las exportaciones mundiales de petróleo.

La mayor terminal rusa de exportación de petróleo del Mar Negro ha quedado prácticamente fuera de servicio pocos días después de que los ataques con drones paralizaran la terminal vecina del Consorcio del Oleoducto del Caspio, estrechando así otra arteria que transporta crudo al mercado mundial.

Según Bloomberg, la terminal de Sheskharis en Novorossiysk no ha cargado ningún buque petrolero desde el 21 de julio.

Sheskharis exportó un promedio de unos 650.000 barriles diarios durante el primer semestre del año. La pérdida de esos barriles, aunque sea temporalmente, se suma a la interrupción en CPC, que normalmente gestiona más del 80% de las exportaciones de crudo de Kazajstán y aproximadamente el 2% del suministro mundial de petróleo.

Las dos terminales están separadas por apenas unos kilómetros. Juntas conforman uno de los centros de exportación de petróleo más importantes del Mar Negro.

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