RSS Amplifier

Predicaciones · Jul 20, 2026

¿Dispuesto a aborrecer por Cristo? - Lucas 14:25-35 - Luis Cano

0
Sign in to vote or save

iVoox

Lee el podcast de ¿Dispuesto a aborrecer por Cristo? - Lucas 14:25-35 - Luis Cano

Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Nos encontramos y vamos a leer en el Evangelio según Lucas, capítulo 14, versículo 25. Grandes multitudes iban con él y volviéndose les dijo, Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo. ¿Por qué quién de vosotros queriendo edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo, este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. ¿O qué rey al marchar a la guerra contra otro rey no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo. Buena es la sal, mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra, ni para el muladar es útil. La roja un fuera, el que tiene oídos para oír, oiga. Bien, lo que tenéis delante de vosotros en este pasaje del Evangelio de Lucas es un pasaje difícil, muy difícil. Pero no difícil por el hecho de entenderlo, sino difícil a la hora de aplicarlo. Es tan sencillo, es tan directo y es tan claro que nos golpea. O al menos a mí me lo hace. Uno entra en un conflicto de voluntades. ¿Cómo es posible que nuestro Señor nos diga lo que está diciendo? Y podremos hacer cávilas y podemos dar vueltas, etc.

Pero no podemos negar que dice lo que dice. Y uno podrá decir, vamos a interpretarlo de esta manera o de esta otra, o quizás sea algo simbólico, etc. Pero esta es la realidad que tenemos aquí. Uno va a la ley. En los diez mandamientos, por ejemplo en Éxodo 20, dice honrarás a tu padre y a tu madre. Y luego viene aquí nuestro Señor Jesucristo y dice si no estás dispuesto a aborrecer a tu padre, a tu madre, a tus hijos, etc. No eres digno de ser mi discípulo. Uno puede pensar en contra de ese quinto mandamiento de la ley. O yo puedo mirar a mi esposa, a mis hijas, a mis nietas y pensar, ¿tengo yo que aborrecer a todas ellas por causa de nuestro Señor Jesucristo? ¿Cómo puedo yo entender todo esto? Y entonces entramos en el texto que yo considero que es fácil, fácil de entender, difícil de aplicar.

Y es difícil de aplicar si lo quisiéramos hacer con una naturaleza caída, carnal y humana. Pero en realidad será mucho más fácil, más entendible si la operación del espíritu está obrando o ha obrado en vosotros para entenderlo y para aplicarlo. Vayamos por partes entonces a nuestro texto complicado. Lo primero que tendremos que señalar en esta tarde es la importancia de ser discípulo del Señor Jesucristo. Claro, allí tenemos una gran multitud y supongo que todos ellos estarían buscando algo acerca de Jesús. Es un buen momento, nosotros podríamos pensar para traer un mensaje de esperanza, de consuelo, de ánimo, etc. Pero nuestro Señor Jesús se acerca a aquella gran multitud que nos dice el versículo 25.

Read the original on ivoox.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.