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Predicaciones · Jul 20, 2026

No entristezcas al Espíritu - Efesios 4:30 - Luis Cano

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

La carta del apóstol Pablo a los Efesios, capítulo 4, leemos el versículo 30. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. La obra y la persona del Espíritu Santo también es esencial para nuestras vidas. Ya hemos tratado de alguna manera acerca del Espíritu al comienzo de esta carta, la sección que era más intelectual o teórica. Pero aún así, en este lugar nos centramos en lo que es la presencia, la obra del Espíritu Santo de una manera práctica. Y no tanto en la responsabilidad u obra gloriosa del Espíritu, sino en la nuestra. Pero, por supuesto, requiere que hagamos una introducción, un pequeño análisis antes de que vayamos a esa responsabilidad nuestra de no entristecerle, de no contristarle.

Lo primero que estamos descubriendo cuando vamos a una línea como esta es... Que nosotros podemos entristecer al espíritu. No podemos entristecer al viento. No podemos entristecer a la luz. Como no se puede entristecer a ningún tipo de energía. Solamente se puede entristecer a la persona. del apóstol Pablo ya nos está diciendo que el Espíritu Santo es una persona, no es una energía, como puedan pensar algunas sectas religiosas. Y cuando hablamos de una persona, estamos hablando de esa tercera persona de la Trinidad, un misterio que no podemos explicar, sino simplemente afirmar a la luz de las Escrituras. El Espíritu Santo del que hablan las Escrituras desde el comienzo de la creación hasta el final de Apocalipsis es la tercera persona de la Trinidad.

Y podríamos entonces profundizar o hablar de lo que Él ejerce o cómo ejerce o cómo nos atrae a la salvación y que gracias a Él, solamente gracias a Él, nuestros ojos son abiertos, nuestro corazón es preparado y nuestra mente es limpiada para que pudiéramos aceptar la obra de nuestro Señor Jesucristo, viendo incluso nuestra culpabilidad. Gracias. Damos a Dios por la obra perfecta del Espíritu Santo para que los creyentes, como en esta mañana, podamos estar gozosos y esperanzados de la salvación. Dios, el Espíritu Santo, no es insensible. Lo que nos está diciendo también esta frase, en el hecho mismo de que se le pueda entristecer, es que el Dios que nosotros tenemos, ese Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es un Dios sensible. No es un Dios independiente o separado de todo lo que a nosotros nos pueda ocurrir. Tanto lo que Él ve, tanto lo que Él oye, como nosotros actuamos, le puede producir malestar o le puede producir gozo.

Cuando un pecador se salva, el cielo se regocija y se goza, pero cuando alguien se aparta o resiste, rechaza la obra del Espíritu, también podemos... Entender que hay furor y hay ira. Cuando podemos ver la obra de nuestro Señor Jesucristo perfecta y completa por su pueblo en la cruz, hay gloria y alabanza en el cielo porque Dios ha cumplido su obra y se goza en su Hijo Jesucristo. Pero cuando el Evangelio se proclama y se anuncia a la gente y la gente lo rechaza y continúa en sus pecados, podemos ver que el Dios de justicia se llena de ira. Porque nuestro Dios, el Dios único, es un Dios sensible. Él desea, Él es movido a actuar. Actuar con justicia o actuar con misericordia. Se aflige. En muchas ocasiones podemos ver, Isaías capítulo 7, cómo Dios se molesta ante lo que está viendo. Y en el capítulo 63 nos dice que se enoja el Espíritu Santo.

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