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Polvos Rápidos · Nov 26, 2025

Bodyguard-Interpreters

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Álex Ochoa · Polvos Rápidos

Lorenzo era un tipo peculiar. Había sido agraciado con un sinfín de dones, tales como la capacidad de gastar poco dinero en el prójimo, la evasión fiscal o su famosa habilidad para embaucar personas del sexo contrario.

Tales ventajas naturales le habían granjeado la enemistad de un número nada desdeñable de seres humanos que habían sufrido la mala fortuna de cruzarse en su camino, y que, por uno u otro motivo, tenían cierta predisposición para equilibrar la justicia divina.

Así pues, Lorenzo decidió contratar a dos guardaespaldas que velasen por su seguridad en todo momento. Pero no eran dos guardaespaldas cualesquiera, sino que pertenecían a la prestigiosa corporación “Bodyguard-Interpreters”. Una organización con mucho ánimo de lucro que instruía a sus empleados en un doble grado de “Defensa Personal” e “Idiomas”, además de una sólida formación en diplomacia. Eran la crème de la crème de los guardaespaldas.

De esta forma, Lorenzo siempre salía de casa acompañado por dos tíos muy altos (pongamos no menos de 196 centímetros para este relato), vestidos con trajes de Louis Vuitton, gafas de sol de culo de vaso y un pinganillo que no estaba conectado a nada pero contribuía a dar una imagen profesional.

El modus operandi era el siguiente. Imaginemos que Lorenzo se ha encontrado con un capo de la mafia italiana al que debe tanto dinero que no hubieran bastado todos los órganos de su cuerpo para pagarle. En circunstancias normales, Tomasso (que así se llama el mafioso) le hubiera propinado una paliza in situ, sin miramientos ni medias tintas. Lorenzo = Paliza.

Pero en esta ocasión, Lorenzo va acompañado de sus dos fieles intérpretes guardaespaldas, que entran en acción ya mismo. Se colocan delante de Lorenzo, cada uno a un lado, y comienzan a charlar en perfecto italiano con Tomasso. Hablan de la Toscana, de los preciosos pueblos de Cinque Terre, de que la pizza más rica es la que tiene menos ingredientes, y de que Nápoles no es una ciudad tan peligrosa como la pintan.

Los dos guardaespaldas se van turnando la palabra como en un veloz partido de tenis, mientras acompañan la conversacion con el famoso gesto de la “mano a borsa” 🤌 que hipnotiza a Tomasso y le hace creer que está hablando con dos viejos amigos sicilianos. Tal es la habilidad de los guardaespaldas intérpretes que Tomasso insiste en invitarlos a comer unos rigatoni a la carbonara el próximo viernes. Los guardaespaldas miran a Lorenzo a través de sus gafas de sol opacas y este asiente con la cabeza.

Se preguntará el lector cuántos idiomas saben estos guardaespaldas. Y la respuesta le sorprenderá. Resulta que no se puede saber este dato fácilmente. Podríamos decir que un intérprete es como la paradoja del Gato de Schrödinger: saben todos los idiomas del mundo y a la vez ninguno hasta que alguien habla con ellos.

Por supuesto, los guardaespaldas intérpretes no solo hablan idiomas y gesticulan como los nativos. También te sueltan una hostia si no entras en razón. De hecho, están deseando que no entres en razón para soltarte dicha hostia y calentarse las manos, ahora que entra el frío. Pero, por algún motivo, la mayoría de las personas suelen ser bastante razonables delante de dos tíos trajeados que se elevan 196 centímetros por encima del suelo.

Este Polvo, por desgracia, no tiene ninguna moraleja. Lorenzo es un mal tipo y dispone de guardaespaldas que le sacan de los aprietos porque puede pagarles. Usted y yo, en cambio, no tenemos ni un duro y no sabemos hablar idiomas, por lo tanto, no evadimos impuestos, no damos esquinazo a la mafia y mucho menos embaucamos a la gente del sexo contrario. C’est la vie.

Gracias a L. por la inspiración de la idea original.

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Read the original on polvosrapidos.substack.com

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