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Polvos Rápidos · Nov 12, 2025

Los asesinos también compran toallitas

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Álex Ochoa · Polvos Rápidos

Los asesinos también son gente normal. No están todo el día asesinando a sangre fría (o caliente, dependiendo de cómo los pilles).

Esta gente también va al Mercadona y se cruza contigo mientras echa toallitas del culo al carro. De hecho, es posible que vuestras manos se rocen y sientas que el tipo es guapete incluso con el pasamontañas puesto.

Pero está claro que un asesino es mala persona. Eso poca gente lo duda, salvo él mismo, sus propios clientes y quizá otros asesinos. No obstante, hay que tener en cuenta que nadie es asesino a tiempo completo. Quizá hagan otras cosas malas, como patear gatos y empujar ancianas por la calle, pero no las liquidan sin motivo (en ese caso ya no sería un simple asesino, sino un adolescente en el Grand Theft Auto).

Ese tipo normal se levanta por las mañanas, caga, se lava la cara y lo mismo se prepara una tostada de aguacate. Puede que sea hasta vegano por convicciones personales, ojo al asunto. Igual trabaja para la jodida Greenpeace salvando cetáceos en el Ártico o defenestra directivos de Repsol.

Pero luego, el sábado, recibe una llamada de un cliente y se carga a un viejo decrépito con seda dental para que el hijo pueda cobrar la herencia (dicha herencia es un piso para vivir dignamente; el hijo no pretende convertirlo en alquiler turístico, así que podría haber sido mucho peor. Ya sabes, los asesinatos hoy en día son bastante funcionales).

La cuestión es que puedes estar sentado ahora mismo al lado de un asesino en la cafetería, en el trabajo o en la cola del supermercado y nada te hará pensar que lo es. No lo llevan escrito en la cara, a diferencia de un fan de Taylor Swift. El tío te mirará, verá que llevas un paquete de preservativos y algo de prisa y te dejará pasar con una sonrisa amable. Le darás las gracias con cierta vergüenza por comprar condones en el Mercadona y seguirás con tu vida.

De hecho, los asesinos suelen caer bastante bien. Siempre saludan a sus vecinos y puedes pedirles plátanos o huevos (y te los dan). Muchos de ellos tienen inquietudes artísticas y literarias, escriben libros, blogs o newsletters, y hasta tienen sentido del humor. Con esto no quiero blanquear a los asesinos. Es más, ojalá hubiese asesinos de asesinos. Aunque eso podría provocar una contrarrespuesta y que surgiesen asesinos de asesinos de asesinos.

Pero, piénselo, ¿acaso no somos todos un poco asesinos? Aniquilamos a esa mosca cojonera con sádico regocijo, nos comemos bichos muertos, o fantaseamos con atropellar al novio de una ex, dar marcha atrás para rematarlo, y guardar su cuerpo en el maletero. La única diferencia entre nosotros y ellos es la capacidad para perseguir sus sueños y haber leído “Hábitos Atómicos”.

Sea como fuere, tenga esto en cuenta la próxima vez que compre toallitas en el Mercadona, vea un vídeo de Greenpeace o lea una newsletter por Internet: “La gente más peligrosa ahí fuera son los que parecen débiles aparentando desesperadamente ser fuertes”.

Dedicado a R.P.G por la idea original.

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Read the original on polvosrapidos.substack.com

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