RSS Amplifier

Oficio al Medio · Jul 18, 2026

#152: Entrevista a Rafael Grampá

0
Sign in to vote or save

Oficio al Medio · Oficio al Medio

Bienvenidos a una nueva entrega de Oficio al Medio, un newsletter sobre historietas. Cada quince días, Gonzalo Ruiz y Matías Mir analizan algún cómic o alguna temática relacionada al mundo de las historietas, buscando repensar sus lecturas y conectar con otros fanáticos. En esta entrega, Mati conversa con el ilustre artista Rafael Grampá acerca de Batman y su último libro para el sello Black Label de DC.

Por Matías Mir
Foto por Catarina García

La historia comienza por el final: después de casi cuatro años, el mes pasado finalmente terminó de publicarse Batman: Gargoyle of Gotham, la intrigante serie del artista brasileño Rafael Grampá (junto al colorista Matheus Lopes) para el sello Black Label de DC. Con ese final dramático, que se mantuvo en el top 5 de los cómics más vendidos de la editorial en su salida, le dio fin a un ciclo que había empezado en 2023 pero que venía gestándose desde la pandemia.

Gargoyle of Gotham plantea una continuidad en la que un Batman ya establecido está preparándose para “matar” a Bruce Wayne y despersonalizarse por completo para volverse una criatura de venganza, pero no sin antes resolver un misterio que incluye cultos, negocios clandestinos, algunos villanos nuevos, un movimiento rebelde subterráneo y toda una guerra que ocurre sin que la población esté enterada. El protagonista está constantemente de mal humor, ansioso por dejar atrás una parte de él mismo para ahogarse en trabajo y nunca más tener que preocuparse por su lado humano, y justo entonces reabre algunas puertas de su pasado que amenazan con hacer caer todo su castillo de naipes. Es una historieta muy adictiva, llena de momentos dramáticos y personajes originales buenísimos, y no extraña que haya acumulado una buena base de fanáticos en los últimos cuatro años.

Pero podemos ir un poco más para atrás: DC anuncia esta serie en 2023 con guiones y dibujos de Grampá claramente apoyada en el éxito y popularidad de su anterior proyecto de Batman, los dibujos para Dark Knight Returns: The Golden Child, el álbum de 2019 en el que Frank Miller regresó a su icónico universo para contar una última historia, ahora con el personaje de Carrie Kelly como heredera de Batman. El mensaje de rebelión política del cómic, y específicamente las imágenes de Carrie revoleando una molotov contra una horda de payasos nacionalistas, dieron la vuelta al mundo y se volvieron un símbolo, uno que llevaba los trazos de Rafael Grampá.

Dark Knight Returns: The Golden Child #1 ©DC Comics

Y un poco más para atrás: Para el 30 aniversario del Dark Knight Returns, Rafael hace un dibujo de Carrie y Batman que llama la atención del mismísimo Frank Miller. En sus palabras: “Dibujaste a Carrie mejor de lo que yo jamás podría”. Unos días después, llega la oferta para producir juntos una historieta.

Hubo más pasos en el camino, claro, pero también el recorrido es bastante claro. Con más fanáticos que nunca, Rafael Grampá finalmente termina un ciclo y se prepara para empezar otro. Este mismo mes, en Argentina vamos a tener publicado el tomo recopilatorio de Batman: La gárgola de Gotham por OVNI Press, y todas las estrellas se alinearon para conversar un rato largo con el autor acerca de Batman, Gotham, grandes artistas y cómo es terminar una obra sin traicionar nunca la calidad.

Batman: Gargoyle of Gotham #4 ©DC Comics

MATÍAS MIR: ¡Felicitaciones por haber terminado Gargoyle! ¿Cómo se sintió llegar a la meta después de tanto tiempo?

RAFAEL GRAMPÁ: Se sintió bien... aunque un poco extraño. La gente usualmente cree que terminar de dibujar el libro es el final del proceso. Para mí, suele ser el momento donde finalmente puedo ver qué fue lo que estuve haciendo. Cuando producís algo durante tantos años, estás demasiado cerca. Lo encarás día a día. No te parás a mirar el todo.

MM: A pesar de los retrasos en publicación, Gargoyle mantuvo ventas e impacto consistentes, y DC incluso publicó las cuatro entregas en edición “Noir”.

RG: Creo que a todos nos sorprendió la respuesta comercial que tuvo Gargoyle. Era un libro para lectores maduros, más costoso que el cómic mensual regular, y era una intepretación muy personal de Batman. Nadie esperaba que debutara entre los cómics más vendidos del mes, y mucho menos que se volviera uno de los títulos más exitosos de Black Label. Estoy muy agradecido con los lectores, los vendedores y todos en DC que creyeron en mí.

El proyecto empezó durante la pandemia, y me tomó mucho tiempo terminar el primer capítulo. En el proceso, me fijé un estadar de calidad que se volvió muy difícil de mantener. Después de la respuesta ante las primeras entregas, DC y yo acordamos que preservar el nivel de calidad era más importante que apurarnos para llegar a una fecha límite. Los retrasos nunca fueron parte del plan, pero nadie quería comprometer a la obra. En retrospectiva, me alegra que tuviéramos la oportunidad de terminarlo de la forma que creíamos que debía hacerse.

Recientemente me enteré de que las ventas se mantuvieron consistentes con los años, incluso mientras el mercado alrededor de la obra cambiaba dramáticamente. Trato de no darlo por sentado, porque me indica que seguimos encontrando nuevos lectores, y ese es el mejor resultado que podía esperar.

MM: ¿Cómo influenció a tu proceso haber sido el guionista y el dibujante?

RG: Yo siempre pensé en el guion y el dibujo como un mismo trabajo, solo que uno se hace con palabras y el otro con imágenes. Separarlos puede ser increíblemente poderoso, pero para mí, la historia no suele existir si no están pasando las dos cosas al mismo tiempo.

Mucho de mi escritura ocurre mientras estoy dibujando. Descubro que una escena no necesita diálogo porque un gesto es suficiente. O me doy cuenta de que tengo que reestructurar una página por completo porque el ritmo no funciona. El guion nunca es sagrado. Las páginas no paran de discutir con él, y con suerte lo vuelven mejor.

MM: ¿Sacás inspiración de otros artistas integrales, o quizás del manga, donde es más común que una persona cumpla ambos roles?

RG: Respecto a influencias, honestamente no separo los cómics así. Aprendí tanto de los cómics europeos, el manga, el cine, la animación, la arquitectura, el diseño industrial e incluso de la música como de los cómics estadounidenses. Lo que me inspira es que puedas sentir como lector que cada decisión creativa está al servicio de la misma intencionalidad, y eso puede ocurrir si lo hace una persona o diez.

Como autor integral, ganás coherencia absoluta, pero también perdés fricción. Un gran colaborador va a cuestionar tus puntos ciegos de formas que vos jamás podrías. Cuando estás solo, tenés que forjar esa resistencia vos mismos. Tenés que volverte tu editor más duro, y eso es más difícil de lo que suena.

Batman: Gargoyle of Gotham #3 ©DC Comics

MM: Gargoyle fue publicado bajo el sello Black Label, que parece acomodarme mejor a tu estilo desatado (como vimos en otras obras como Mesmo Delivery). ¿Tuviste alguna indicación de los editores?

RG: Me parece que Gargoyle of Gotham encontró el hogar perfecto en Black Label porque permitió que la historia fuera movilizada por decisiones creativas y no comerciales. No buscábamos competir con los otros cómics de Batman o seguir una moda en particular. El objetivo era simplemente crear la historia más personal de Batman que pudiera. Honestamente, me sorprendió lo bien que le fue en lo comercial, porque jamás esperé que apelara a todos los fans de Batman, y sigo sin esperarlo. Creo que eso es parte de desarrollar tu propia voz como autor. El libro siempre buscó ser mi propia interpretación del personaje.

Tuve la mejor experiencia editorial de mi carrera, principalmente gracias a Andrea Shea. Ella entendió el esqueleto de la historia desde el principio, no solo lo que iba a pasar en cada página, sino a dónde quería ir con todo esto. Nunca intentó volver más “convencional” al cómic. Me ayudó a proteger lo que lo hacía personal, y cada vez que yo perdía la perspectiva, encontraba la forma de volver a encauzarme. Eso es exactamente lo que busco en una editora.

MM: ¿Tuviste ideas que fueron demasiado extremas para DC?

RG: Hubo algunas ideas que tuvimos que discutir, la mayoría acerca del uso de la violencia de Batman. DC tiene principios muy claros acerca de quién es Batman, así que, cada vez que una escena forzaba esos límites, tenía que encontrar formas de que quedara claro que Batman sigue en control de sus acciones. A veces esos ajustes calzan más naturalmente que otros, pero nunca cambiaron lo que la escena buscaba lograr. En algunos casos, incluso la mejoraron.

No tengo mucho interés en el shock porque sí. Si una escena es violenta o perturbadora, tiene que revelar algo acerca de los personajes o hacer avanzar la historia. Si no, no es su lugar.

Batman: Gargoyle of Gotham #1 ©DC Comics

Inadvertidamente, con los años vengo escribiendo una serie de notas sobre grandes autores de Batman, sobre todo los que tienen interpretaciones más psicológicas y simbólicas del personaje, como Ram V o Scott Hampton. Rafael entra en esa categoría, y por eso supe que tenía que charlar con él apenas terminé de leer Gargoyle. A partir de acá, charlamos mucho acerca de cómo escribir a Bruce Wayne, a Gotham y al Murciélago.

MATÍAS MIR: Gargoyle parece combinar muchas de tus ideas acerca del personaje y de lo que podría ser bajo una perspectiva nueva y más introspectiva.

RAFAEL GRAMPÁ: No creo que mi meta haya sido crear a un Batman que fuera más extremo que otros. Me interesaba más hacerlo narrativamente consistente. Tampoco quería empezar con mi Batman ya formado. Quería agarrar el Batman que DC me dio, el que los lectores ya conocen, y dejar que la historia lo transformara gradualmente hasta que se volviera mi interpretación del personaje. Eso me parecía más interesante que simplemente introducir un Batman radicalmente diferente desde la página uno.

Lo que siempre me fascinó de Batman es que de algún modo contiene ideas que no deberían poder coexistir sin conflicto. Es un personaje que construyó toda su vida alrededor del trauma infantil y lo convirtió en un sistema. Mi pregunta fue cómo se vería ese sistema desde adentro. Esa pregunta guio casi todas mis decisiones.

MM: ¿Qué dirías que lo distingue de la versión canónica u otras versiones “extremas” como el Batman de Frank Miller o el actual Absolute Batman?

RG: El Batman de Frank Miller sigue siendo mi interpretación favorita del personaje. El Dark Knight Returns me parece genuinamente revolucionario. No solo redefinió a Batman: cambió el lenguaje de los cómics de superhéroes. Cada creador que vino después, a propósito o inconscientemente, tuvo que responder a algo que Frank introdujo. Todavía no tuve la oportunidad de leer Absolute Batman, pero me encanta el dibujo de Nick Dragotta, y es emocionante ver todo lo que está pasando con la línea Absolute. Más que nada, es un recordatorio de que Batman sigue evolucionando. Que un personaje creado hace más de ochenta años pueda generar esta clase de emoción dice mucho acerca de por qué es el mejor superhéroe jamás creado.

Mi propia respuesta naturalmente se inclinó hacia lo psicológico. No intentaba redefinir a Batman. Buscaba entender cómo alguien como Bruce Wayne actúa, año tras año, sin jamás creer que su tarea terminó. También quería explorar su relación con la maldad... y con lo desconocido. Una de las ideas que se me quedaron fijadas sale en el primer origen publicado del personaje en Batman #1. Bruce no solo promete honrar la memoria de sus padres: les hace una promesa a sus espíritus. Siempre lo encontré fascinante. Ya sea que lo leas como algo literal o simbólico, te sugiere que Batman siempre tuvo una relación con lo sobrenatural. Es un hombre de razón que cree en algo más allá de la razón. Esa tensión se volvió uno de los pilares de mi interpretación. Todo lo demás (la ciudad, los villanos, incluso el leguaje visual) nació a partir de eso.

MM: Tu Bruce Wayne parece tener un claro arco de personaje a través de los capítulos. Pasa de ser un tecnojusticiero moderno a un luchador abatido, a un ninja guerrero urbano y finalmente a una criatura de pesadilla. ¿Qué tan importante fue para vos destruir y reconstruir al personaje? ¿Qué te inspira a crear arcos de personaje tan dramáticos?

RG: Soy creyente de que todos los buenos personajes existen en movimiento. Eso es especialmente cierto en Batman. Luego de más de ochenta años, los lectores ya saben quién es. Lo que me interesaba era dejarlos experimentar cómo se va volviendo gradualmente la versión de Batman que aparece al final de la historia.

Por eso es que su evolución visual me pareció tan importante. Cada cambio nace de algo que está ocurriendo dentro de Bruce. A medida que cambia psicológicamente, su cuerpo, su silueta, hasta el modo en que se mueve también cambia. Quería que la transformación emocional fuera el motor de cada decisión visual. Aunque tampoco voy a fingir que no me estaba divirtiendo. Aproveché la oportunidad para dibujar al Batman que siempre quise ver. Diseñar a un Batman nuevo ya es un sueño para cualquier artista, pero poder rediseñarlo varias veces dentro de la misma historia fue un ejercicio increíble.

Por naturaleza suelo dibujar historias acerca de transformaciones porque creo que así es como experimentamos la vida. Nos pasamos años volviéndonos una versión de nosotros mismos. Y entonces la vida cambia, nosotros cambiamos, y poco a poco nos damos cuenta de que la persona en la que nos convertimos no es suficiente para enfrentar lo que se viene. Ese proceso siempre me fascinó, y es probable que siempre termine escribiendo sobre eso de diferentes formas cada vez que cuento una historia.

Batman es un personaje buenísimo para explorar esa idea porque se está adaptando constantemente. Cada caso, cada error, cada pérdida deja algo atrás. Quería que Bruce cargara con todo eso dentro de él, en lo físico y en lo psicológico, para que para el último capítulo el lector sintiera el peso de todo lo que había atravesado.

Eso debe ser lo que más me motiva como narrador. Me interesa menos qué logre el personaje más que cómo la experiencia lo cambia y al mundo a su alrededor.

MM: Gargoyle presenta a un Batman moderno cuyos villanos clásicos, particularmente el Joker, parecen seguir en su infancia, todavía potenciales. ¿Eso tiene que ver con el enfoque de la serie en las consecuencias del trauma infantil? ¿Hay esperanza para estos nenes que todavía no se volvieron villanos?

RG: La verdad, esa es una observación interesante, porque jamás pensé en esos personajes como villanos “sin terminar”, sino como personas que aún se están convirtiendo en ellas mismas.

Una de las ideas que más me interesaba en Gargoyle of Gotham es que nadie nace como la versión final de sí mismo. Todos llevamos encima posibilidades. Algunas son más generosas, otras, más destructivas, y la vida nos empuja hacia una u otra a través de las decisiones que tomamos y las experiencias que atravesamos.

Eso naturalmente conecta con Batman. Bruce se pasa la mayor parte de su vida intentando transformar su trauma infantil en algo constructivo. Otras personas experimentan el dolor y avanzan en direcciones diferentes. El trauma mismo no es lo que los define, sino el modo en que responden ante él. En mi interpretación, todo comienza con la promesa que hace cuando es chico. Siempre me pregunté qué habría pasado luego del trauma si esa promesa jamás hubiera existido. ¿Quién sabe? Eso es una pregunta mucho más interesante para mí que solo asumir que Batman siempre estuvo destinado a convertirse en Batman.

Así que sí, siempre hay esperanza. Si creyera que las personas están completamente determinadas por su pasado, probablemente no me interesaría contar historias sobre ellas. Quería que el lector tuviera la sensación incómoda de que, bajo diferentes circunstancias, algunas de estas personas podrían haberse convertido en alguien completamente diferente.

Batman: Gargoyle of Gotham #1 ©DC Comics

MM: En una entrevista, mencionaste que tu Gotham está basada en ciudades de Sudamérica, con lo mejor y lo peor de lugares como São Paulo. Ciertamente es una Gotham muy original, con esas esculturas enormes de ángeles, iglesias gigantes mezcladas con la arquitectura gótica clásica y los rascacielos icónicos. ¿Cómo sentís que la ciudad forja al personaje de Batman?

RG: Para mí, Gotham crece con la gente que vive ahí. La ciudad los forma y ellos dejan su marca en la ciudad. Después de un tiempo, es difícil sefinir dónde empieza uno y termina el otro. Todas las ciudades deben funcionar así.

La Gotham que quería crear nace de un sentimiento que llevo conmigo desde hace mucho viviendo en Sudamérica. La ciudades tienen una complejidad emocional que es difícil de describir. Podés caminar algunas cuadras y atravesar mundos completamente diferentes, y de alguna forma todas esas realidades coexisten.

Un día, mientras caminaba por un cementerio en São Paulo, me puse a ver unas lápidas monumentales y me imaginé que eran edificios, y los caminos poco a poco se volvieron calles y avenidas en mi mente. Las fachadas de piedra se volvieron los frentes de los rascacielos. Fue en ese momento que Gotham empezó a tomar forma. En cuanto vi a la ciudad de ese modo, las estatuas gigantes se sintieron completamente naturales. Funcionaban a la misma escala que los edificios a su alrededor. Me fasciné con la idea de Gotham como un cementerio gigante, con cada superficie cubierta de los graffitis y la pichação que definen tan bien la identidad visual de São Paulo. Se sentía antiguo y vivo al mismo tiempo.

Mientras diseñaba Gotham, me di cuenta de que en realidad estaba intentando darle forma a la personalidad de una ciudad. Fue ahí de donde salió la palabra “Stadtgeist”. Es mi propia variación del “Zeitgeist”. Si el “Zeitgeist” describe el espíritu de una era, el “Stadtgeist” se volvió mi forma de describir el espíritu de una ciudad.

La idea le dio forma a Batman tanto como le dio forma a Gotham. Me seguí preguntando qué clase de ciudad podría producir a alguien como Bruce Wayne. Gotham siempre está lanzándoles pruebas a sus ciudadanos. Revela partes de ellos que jamás habrían descubierto en otro lugar. Bruce Wayne se convierte en Batman. Alguien más se convierte en el Joker. Crecen en la misma ciudad, pero cada uno sigue un camino diferente.

Para el final, dibujar a Gotham se sintió tan importante como dibujar a Batman porque estaban contando la misma historia los dos juntos.

Batman: Gargoyle of Gotham #2 ©DC Comics

Hoy, un argentino dibuja la serie regular de X-Men. La última película de DC está basada en un cómic dibujado y coloreado por dos brasileños. Más y más nombres no estadounidenses están copando el mainstream y revolucionando cómo se ven estos personajes y a dónde los llevan sus aventuras. De eso, de buenos cómics y héroes de la adolescencia hablamos en este último segmento.

MATÍAS MIR: Ahora mismo tenemos un afluente de cómics de superhéroes excelentes dibujados por artistas por fuera de Estados Unidos. Tu colorista Matheus Lopes, por ejemplo, que también colaboró con Bilquis Evely. O los artistas españoles Bruno Redondo y Javier Rodriguez. O incluso Peach Momoko en Marvel, originaria de Japón. ¿Cómo ves esta reciente “invasión” de artistas extranjeros en el mainstream estadounidense? ¿Creés que las editoriales se dieron cuenta de que hay una fuerza artística en esa diversidad?

RAFAEL GRAMPÁ: Los cómics siempre fueron un lenguaje internacional, y me parece que la industria de Estados Unidos finalmente está reflejando eso de manera clara.

Artistas de diferentes culturas traen diferentes formas de pensar en la narrativa, y eso me encanta. Hace años, los creadores por fuera de Estados Unidos eran vistos como profesionales muy talentosos que, casualmente, también eran los más baratos. Eso cambió radicalmente. Hoy, algunas de las voces más originales de los cómics vienen de todas partes del mundo.

Me parece que las editoriales de Estados Unidos se dieron cuenta de que al abrazar esas voces hicieron más fuerte a la industria, más interesante, y mucho más relevante en un escenario creativo que se vuelve más competitivo cada año.

MM: Además de un par de historias cortas de Deadpool/Wolverine y Hellblazer, casi toda tu producción mainstream fue de Batman. ¿Hay algún otro personaje al que querrías darle tu propio giro?

RG: Los superhéroes en los que trabajé hasta ahora llegaron a mi vida porque genuinamente tenía una historia que contar sobre ellos. Ahora mismo, no siento esa conexión con ningún otro personaje.

Si tuviera que desafiarme, probablemente diría los X-Men. Spawn es otro personaje que siempre me gustó en mi adolescencia, y podría verme haciendo una historia corta de él solo para mi placer.

MM: Ahora que la miniserie concluyó y se vienen los tomos recopilatorios, ¿qué sigue para Rafael Grampá? ¿Te gustaría volver al mundo de Gargoyle o pasar al siguiente proyecto?

RG: Ahora mismo, mi enfoque está en otro lado. Terminar Gargoyle me dio la oportunidad de dedicarme completamente a los proyectos originales que estuve desarrolando en estos últimos años. Eso es lo que me emociona ahora.

MM: Antes de terminar, te hago la misma pregunta que a todos los autores: ¿Cuál fue la última historieta que leíste que te pareció particularmente buena?

RG: BLAME! de Tsutomu Nihei.

MM: Y, para terminar: ¿Tenés algún mensaje para tus lectores argentinos?

RG: Antes que nada: Gracias. Argentina tiene una de las mejores tradiciones de historieta del mundo, y desde que tengo memoria he admirado a los artistas argentinos. Tener lectores allá es algo que genuinamente valoro. Espero que disfruten Gargoyle of Gotham, y espero que podamos volver a vernos a través de nuevas historias.

MM: ¡Muchísimas gracias!

Y eso es todo por hoy. Si te interesa recibir cada quince días el newsletter, podés suscribirte con el botón de abajo. Además, todas las entregas anteriores pueden leerse en el archivo.

También nos podés dejar un comentario acá:

Deja un comentario

Y también podés seguirnos en nuestro Bluesky o Instagram. ¡Nos leemos!

Read the original on oficioalmedio.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.