Al lado de casa hay una cafetería-pastelería argentina de esas que por sus precios llegas a pensar que tienen una vaca y una plantación de tomates en el almacén. Sobre todo, por las mañanas, aquello parece un coworking. Jovenzuelos con ordenadores y cara de estar salvando el mundo. El otro día había uno con dos portátiles. Y me dio mucha pena. Él y este mundo en el que los espacios de ocio han acabado invadidos por el trabajo y la productividad.
Escribe Carles Armengol, en su estupendo Matar un bar, que los bares han desempeñado, a lo largo de la historia, un rol socializador. Y, añado yo, que no solo no debería perderse, sino lucirlo con el mismo orgullo que el menú del día o las natillas caseras. Vuelvo a Armengol: “En el bar no se dispensa únicamente comida y bebida”.
Cada vez que veo a alguien con un café por la calle pienso que hemos vuelto a ser derrotados y en el mal que han hecho las series de televisión estadounidenses. ¿En qué momento hemos dejado de tener tiempo para tomarnos un puñetero café en un bar? ¿Qué somos todos? ¿Cirujanos camino de una operación a corazón abierto que no puede esperar? ¿Controladores aéreos que tienen que salvar la Tierra de un meteorito que se avecina hacia ella?
Ir a un bar por el simple hecho de ir va camino de convertirse en un acto de resistencia. Y no es casualidad. Al gran monstruo superior no le parece rentable. Ahora que medimos (obsesivamente) hasta los pasos que damos cuando caminamos, no sería extraño que apareciera una app que monitorizara el rendimiento en nuestros momentos de asueto y lanzara alarmas con sonidos desagradables cuando este fuera negativo. Convertir un bar o una cafetería (o cualquier espacio destinado a la holganza) en tu oficina es contaminar tu tiempo libre y el de los demás, es provocar que tu jornada laboral sea tu vida, es perder otro partido en el Campeonato Nacional de tu existencia.
No lleva bigote ni mullet, no tiene redes sociales y nunca ha utilizado tipografías ilegibles propias del death metal, pero a Miguel Calatayud (Aspe, 1942), tres veces Premio Nacional de Ilustración (1989, 1992 y 2009), así pasen los años, no le gana nadie a moderno. La exposición Línia, llum, color (en La Nau, hasta el 11 de octubre), sobre sus cómics (1970-1997), es una prueba más. Por todo lo que ya desvela el nombre de la misma, por los temas que poblaron sus tebeos, por adaptar lo novedoso a su entorno, por innovar con conocimiento de causa sin interés en epatar con experimentos. Amunt Calatayud!
Ya son cinco los libros publicados por la novísima editorial Rosita y Amparo. Hay una reflexión sobre el desgaste de la democracia, hay una panorámica de la Florencia del Quattrocento, hay un manifiesto contra el utilitarismo en la ciencia, hay un llibre roig de Mao y hay una alternativa a la hiperactividad contemporánea.
Llama la atención que el sello tenga sede en Madrid y tanto en el nombre como en el logo (diseñado por Ana Cordero Lanzac, utilizando la tipografía Metxa, diseñada por Fase Studio para la campaña de Fallas 2021) aparezcan sendos guiños hacia tierras valencianas. Le pregunto a Emili Albi, editor de Rosita y Amparo, y esta es su respuesta:
Rosita y Amparo es una editorial fundada por cuatro hermanos, tres mujeres y un hombre, que, a pesar de haber crecido en Madrid, son valencianos y, más que haber vivido en una u otra ciudad, lo hicieron en la N-III que ha supuesto para ellos una especie de cordón umbilical entre la matriz y el destino.
En aquellos viajes imposibles sin aire acondicionado, música de Raimon u Ovidi Montllor y humo de tabaco a través de la árida Mancha, estos cuatro hermanos leían ávidos e incómodos en los asientos traseros con la intención de acortar el tiempo interminable que faltaba para ver a sus abuelas. Y las abuelas se llamaban, claro, Rosita y Amparo.
📻 El podcast musical HardCuore, de Alfonso Moreira, cumple diez añetes y lo celebra con concierto gratuito de Pastore en La Batisfera, este viernes (8 de mayo) a las 20h.
🎸 La vida, con disco nuevo de Tumba Swing, es mucho mejor. Escenas y costumbres del esperpento se titula. ¡Dale al play y al money!
🎸 Por cierto, que en dos sábados (16/05) lo presentan en directo, compartiendo cartel con Wau y los Arrrghs!!!, en una de las matinales de La Pérgola.
☀️ Este verano, bien cerquita de aquí, cuando las temperaturas marcaban 40 grados, dos obreros se afanaron en poner en pie sendos paneles del Ayuntamiento como si les fuera la vida en ello. Pasaron las semanas y ahí estaban silenciados. Desde hace unos meses, anunciando que forman parte del Plan de Sostenibilidad del consistorio, emiten unos mensajes random en bucle en sus pantallitas sobre prevención de accidentes. Eso es la sostenibilidad para la alcaldesa. Ay, Catalá, qué insostenible es lo tuyo.
📷 El fotógrafo Ricardo Cases tiene nueva publicación, Comercios y bares de Donostia, que promete lo que anuncia, y que ya puedes comprar en su web o a partir del martes que viene en Novedades Casino.
👕 Hablando de Novedades Casino, y ahora que se acerca el veranete, tienen flamante camiseta a la venta.
👕 Hablando de camisetas, en La Nevera también puedes renovar tu vestuario. Camis verde matcha con diseño de Luis Galbis.
📕 Si, como debe ser, lees esto el jueves por la mañana, y no tienes plan (que será porque no quieres, porque mira que hay), a las 19.30h, en la librería Bartleby, Erica Fustero presenta su diario ilustrado acompañada de María Rodilla.
✅ El jueves que viene no se queda atrás. Por ejemplo, Salvar Doñana en el 16 Toneladas o Julià Guillamon en el Octubre.
💥 Ojo con la colab (sí, somos unos ninjas del lenguaje) de naino con Flat Magazine. También puedes leer allí algunos de nuestros artículos, como el paseo sin rumbo por Malilla o el mapa de recuerdos de las calles de València. En Flat no lo saben, pero esto nos obliga a hacer comida de Navidad de empresa.
Esta newsletter se escribió sin escuchar música ni almorzar (o merendar) delante del teclado. Dato irrelevante, sí, pero qué le voy a hacer si yo… nací en el Mediterráneo.

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