Lee el podcast de Podcast +D episodio 131. Cómo tomar mejores decisiones (y dejar de rumiar): del criterio de Kelly a la ergodicidad
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Hola y bienvenidos al podcast número 131 de Más Dividendos. Hoy estamos a 18 de agosto de 2026 y venimos con la segunda vuelta de la temporada y con muchas ganas de poder traer contenido nuevo y bastantes sorpresas que nos esperarán en los siguientes podcasts. Este podcast en concreto queríamos reflexionar sobre cómo mejorar la toma de decisiones. Un tema que la verdad que es bastante amplio y que cada uno tenemos una manera bastante peculiar de acercarnos a este mundo tan sumamente extenso. y en el que tan difícil es sacar una verdadera conclusión. ¿Qué pasa cuando dedicamos demasiado tiempo a pensar y nos cuesta actuar? ¿Cuanto más se aprende del proceso de toma de decisiones, más incrementas la posibilidad de acabar en rumiación? El término rumiación es tremendamente curioso porque nos lleva a lo como son los animales rumiantes, que están continuamente digiriendo la comida y pasan demasiado tiempo en este proceso en bucle que difícilmente nos llega a cosas útiles. Tomar decisiones con poca información, con demasiada, los métodos un poco para análisis, qué nos funciona cada uno, es un poco lo que queríamos cubrir hoy aquí.
Así que bueno, pues sin más, vamos a empezar. Arturo, ¿cómo estás? ¿Qué tal, José? Buenas tardes. Pues bien, estoy aquí ya contento de que estemos hablando otra vez en el podcast, de que empecemos la temporada 26-27. Vamos a empezar antes que la liga de fútbol y todo, o sea que somos más trabajadores que los futbolistas millonarios. Entonces, pues creo que el tema que planteas hoy es muy interesante y seguro que, bueno, sin ser expertos, sobre todo yo, pero seguro que por nuestro bagaje vital y por nuestras lecturas y nuestras propias reflexiones, algunas ideas vamos a poder ahí tirar al escenario, no sé si decirle al escenario o a la arena. Correcto. Bueno, pues mira, fíjate, te comento un poco de dónde surgió esta idea. Bueno, pues por circunstancias de la vida tenía que estar ayudando yo a una persona, digamos, a una persona de mi familia a solucionar un problema de negocios. Cuando juntas por una parte, pues también el apego, digamos, que tienes o el cariño familiar con un tema puramente de negocios donde tienes que intentar que tus decisiones sean lo más racionales posibles.
Pues es verdad que a veces ese cubo de Rubik se hace un poquito más difícil de lo normal. En situaciones en que tienes, en este caso en concreto, pues habían varios actores a los que había que poner de acuerdo para que más o menos todos llegaran a un acuerdo que fuera lo más positivo para todos. Pero aquí automáticamente empecé, como yo siempre tengo un defecto, que intentas predecir una gran cantidad de escenarios que realmente yo creo que es un poco de deformación profesional. Y el problema que tienes muchas veces cuando realmente te metes muy a fondo en una cuestión que quieres resolver, es que al menos yo sí que veo en muchas personas de mi círculo que es muy fácil que acabes en lo que hemos dicho antes de la rumiación. Es decir, pensar sobre lo mismo, pensar sobre lo mismo, pensar sobre lo mismo, pero sin tomar una decisión de calidad o simplemente una vez que parece que lo has tomado, pues que digamos que no puedas avanzar. Esto me llamó la atención y estuve contando contigo, Arturo, y justo fue el tiempo que coincidió con que leí también un artículo súper interesante en el cual hacía una distinción entre lo que serían los maximizadores y los optimizadores.
Para que nos hagamos una idea, los maximizadores básicamente serían aquellos que quieren tener la solución perfecta. Y los optimizadores, me parece que era el término, no estoy muy seguro, pero me quiero recordar que era así. Serían simplemente los que consideran aquello de los mejores enemigos de lo bueno, que tantas veces hemos comentado. Y que bueno, con una decisión no suficientemente buena, pues siguen hacia adelante. Entonces, este fue un poco el germen de decir, oye, vamos a intentar hablar un poco de cómo, sin tener tampoco demasiado apoyo académico y demás, sino nosotros un poco cómo nos enfrentamos a esto. Y luego pues con todas las derivaciones que también tiene el mundo inversor, ¿no? Por eso pues lo estuvimos comentando y de aquí surgió un poco. Tú, Arturo, cuando te tienes que enfrentar a una toma de decisiones, ¿vale? Una toma de decisiones compleja, no algo más o menos sencillo, sino algo que realmente implica ya que hay bastante pie en el juego, ¿no? Que diría Taleb. ¿Cómo lo haces?

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