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Masdividendos · Aug 23, 2026

¿Activo o factura? El mercado empieza a pedir pruebas | Actualidad +D 34/2026

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Lee el podcast de ¿Activo o factura? El mercado empieza a pedir pruebas | Actualidad +D 34/2026

Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Buenos días, bienvenidos a Actualidad Semanal Más Dividendos. Hoy es domingo 23 de agosto, es la semana 34 de 2026. Yo soy Arturo Pina, esto es Actualidad Semanal Más Dividendos. Como siempre, agradeceros la escucha, agradeceros que colaboréis con nosotros. además de oyendo escuchando este podcast y todos los demás contenidos de la red de más dividendos pues también ayudándonos a que todo crezca difundiendo los contenidos por ejemplo pues pues desde cualquier red social o bien pues pasando solo a vuestros amigos a vuestros enemigos o si me apuráis hasta la familia Y además también nos podéis ayudar haciendo los patreones, interactuando con nosotros, dejándonos valoraciones. Y por favor, lo que sí que os pedimos de verdad, todo lo demás da un poco más igual, es que no toméis nada de lo que se dice en este podcast como material para toma de decisiones. Lo que se transmite aquí es a efectos educativos, ilustrativos, de ocio, si me apuráis. Y bueno, nada más. Una vez que hemos dejado esto claro por delante... Vamos a empezar con el episodio de esta semana que titularemos El mercado ya no paga etiquetas, paga pruebas. Introducción. El precio de la prueba.

Hay semanas en las que el mercado parece una sofisticada máquina de descontar flujos de caja futuros. Otras semanas, el mercado parece que alguien ha encontrado en una habitación a un robot chino, un cohete de Elon Musk, una vacuna contra el cáncer, un gestor apalancado y un señor de Reddit dispuesto a jugarse su cuenta a que Nike no baja de 40 dólares. Para sorpresa de nadie, esta semana ha sido de las segundas. Y sin embargo, debajo del circo hay una idea bastante seria. El mercado está dejando de pagar por las etiquetas y está empezando a pagar por las pruebas. Ya no basta con ser IA, calidad, gran marca, defensiva, crecimiento o líder secular. Hay que demostrar que el capital invertido produce algo más que un PowerPoint de 87 páginas con la palabra ecosistema en cinco tipografías distintas. El mercado de bonos, mientras tanto, uruñe desde el sótano. No será hoy el protagonista, porque aquí hemos venido a hablar de acciones, pero conviene escucharlo. Cuando el portero del club empieza a cobrar entrada más cara, hasta las estrellas de la pista de baile tienen que justificar por qué merecen seguir dentro. Marcalor de la semana.

Antes de entrar, el Dow menos 0,9%, SP500 menos 1,4%, Nasdaq menos 2,1%, el Treasury a 10 años terminó alrededor del 4,74%, el petróleo subió un 5,2%, el oro un 5,1% y Bitcoin en una liga emocional propia 22,4% de incremento en la semana. Es decir, tecnología corrige. Materias primas despiertan, cripto sale disparada y el precio del dinero sigue recordándonos que existe. Un entorno estupendo para quien disfrute de la tranquilidad. Y precisamente por ahí empezamos, por el jefe que nadie eligió y al que todo el mundo obedece. Capítulo primero. El jefe no está de humor, pero la bolsa todavía baila. El bono estadounidense a 30 años llegó al 5,339% máximo desde 2007. El 10 años tocó el 4,75%. Francia, Alemania, Japón y Reino Unido también han visto subir con fuerza sus costes de financiación. El mercado de bonos tiene fama de jefe por algo. Consiguió que una primera ministra británica perdiera una carrera de longevidad política contra una lechuga. Y cuando sus cifras empiezan a citar 2007, uno no espera que después venga a «y vinieron felices». Estados Unidos ha superado los 40 billones de dólares de deuda pública y mantiene un déficit de entre el 6 y el 7% del PIB.

Al mismo tiempo, las grandes tecnológicas están emitiendo deuda y acumulando compromisos de inversión para financiar el despliegue de inteligencia artificial. Gobierno e Hyperscalers llegan al mismo restaurante financiero y piden la carta de vinos. El problema es que la bodega no es infinita. El Tesoro reaccionó anunciando que duplicará al menos el tamaño máximo de ciertas recompras de bonos de largo plazo de 2.000 a 4.000 millones de dólares por operación. Los rendimientos cedieron, el dólar se debilitó, las acciones respiraron, el oro subió y Bitcoin decidió que aquello era una invitación formal al desorden. Pero una recompra mejora la fontanería del mercado, no elimina el déficit, es como cambiar las cortinas porque la casa tiene una grieta estructural, el salón queda buenísimo y la pared sigue pensando cosas. Aquí aparece además una de las paradojas más interesantes del crédito. Amanda Lynam, estratega jefe de crédito de Goldman Sachs, ha señalado que las calificaciones son un imperfect proxy y una aproximación imperfecta a cómo quieren posicionarse hoy los inversores. Parte de la nueva emisión de mayor rating tiene más duración y menos colchón de diferencial, de modo que puede sufrir más.

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