RSS Amplifier

también me pasa · Jul 23, 2026

Acepto los términos y condiciones, por no decir que me jodo

0
Sign in to vote or save

Laura López · también me pasa

Me cuesta recordar si hubo algún momento en el que pensé que estaría haciendo ahora algo distinto a lo que hago. Tampoco recuerdo si me llegué a imaginar todo este escenario, ni mucho menos si en alguna de mis fantasías de lo que podría ser de mí en tiempos lejanos, algo se parecería a la realidad que protagonizo ahora.

Nunca me he imaginado con demasiadas expectativas. De pequeña prefería jugar a hacer construcciones, en mi momento adolescente tenía claro que quería ser como Meryl Streep en El diario se viste de Prada y en este instante en el que me encuentro, os mentiría si no os dijera que me cuesta poner un ojo más allá de donde lo tengo.

Imagino que en cierta medida esa poca anticipación de lo que podría llegar a ser o a hacer me ha ayudado y ha hecho que mi relación con las expectativas, al menos en esta pata de la mesa, no tenga tanta cabida. Sigo teniendo las mismas dudas que antes tenía, pero quizás ahora con un toque más de urgencia, ¿Me gustaría vivir en un sitio concreto?¿Pienso trabajar de algo distinto?¿Empezaré una nueva profesión de la nada?¿Querré ser madre en algún momento?¿Viviré lejos o ese lejos se convertirá ya en lo más parecido a la cercanía? Todas esas preguntas, tan inmensas, con tantos matices y con tan deseada respuesta para la mayoría de los mortales, la verdad es que, me la pelan.

Perdón, eh, pero es que no me puede generar más indiferencia la manera tan ansiosa con la que nos hemos pensado que todo esto tiene que ser resuelto lo antes posible y de la forma más visualmente exitosa a ojos ajenos. Me pregunto si alguien añade a esa lista de dudas interminables cuestiones como; ¿De qué quiero que dependa mi felicidad?¿Cuál será la sensación que seré capaz de crear en mí misma que, al experimentar, se traducirá en sentir algo lo más similar al éxito?¿Querré campos verdes fríos y secos o un clima en el que pueda permitirme el lujo de vestir sin pretenderlo?¿De quiénes me quiero rodear y con quiénes necesito vivir como si se tratara de un campamento de verano interminable?

Pensándolo bien, todas esas dudas son las que quizás ahora me resulten importantes, tampoco me abruman porque, por suerte, no me generan incertidumbre. Echando la vista a lo que estoy haciendo ahora con mi vida, todo tiene una respuesta evidente y saber que he hecho lo que ha estado en mi mano para que mi realidad actual sea tan mía, tan personal y tan hecha a medida, me llena de plenitud. Justo lo que se supone que nos tiene que traer de vuelta tanto esfuerzo y sacrificio en lo más rutinario y mundano.

Siempre recordaré la frase de una persona con la que hace tiempo trabajé; “Disfruta de esto ahora que puedes, luego ya en cualquier momento…” Me quedé bugueada.

No podía creer que alguien con una hipoteca casi que vitalicia en una capital ahogada, llena de cosas que hacer que nunca serán cumplidas, de mensajes de gente con quien desearía no tener que lidiar nunca y con una rutina que lo único que le permite es hacer que su boca se llene de; “no me da la vida” me estuviera insinuando que justo eso mismo sería algo en lo que yo también acabaría metida. Qué dolor; me dolió. No sé si por ella o por mí, o por las dos que, imagino que en algún momento tanto hemos temido por no acabar de esa manera, solo que para algunas personas el peso de la incertidumbre, del no saber y de no tener respuesta para esas anteriores existenciales dudas es superior a lo que creen que están dispuestas a sostener. Y se asustan. Y vuelven al ruedo, y, de nuevo, intentan volver a cavar para ver si esta vez el túnel, pese a seguir siendo túnel, les lleva a un trozo de sótano en el que no haga tanto ruido todo lo que quisieron llegar a hacer, pero abandonaron por miedo.

Parece que sacrificar está mejor visto cuando lo que ganas es percibido como algo más acertado para el colectivo. He escuchado más historias de mujeres que no querían ser madres y acabaron haciéndolo que lo contrario. ¿Por qué? Imagino que, porque el sacrificio de decidir finalmente hacerlo, está mejor visto, suena más “correcto”. Imagino que porque en algún momento sintieron que la balanza hacia la idea de hacerlo tenía más peso, no creo que por la propia decisión, pongo la mano en el fuego de que influyó todo el murmullo ajeno. He escuchado a muchas personas dejar su pequeño sueño de lado porque sonaba demasiado rocambolesco, o porque simplemente parecía una idea sacada de un cuento. ¿Por qué? Probablemente porque las opiniones de quienes lo rodeaban no estaban nada cerca de un “sigue para adelante, si ese es tu sueño, vamos todos con ello”. Y sobre todo, algo que he escuchado como lo que más, es esa pequeña y común conversación en la que la gente da por hecho que tú tienes algún que otro privilegio al de ellos. Como si vivir en un lugar donde siempre es verano, los cafés son la mitad de precio más baratos y no hay necesidad de saber en qué día de la semana estamos, no supusiera también tener que sacrificar algo.

Ninguna decisión deja indiferente el plano. Mi psicóloga siempre me insistía en que todo lo que haga va a suponer una pérdida para ganarlo, y tenía razón, pero imagino que sientes menos la ausencia cuando te das cuenta de que eliges despedirte de cosas que te hagan lograr sentirte honesta.

Y podemos ser ricas de muchas formas, pero se duplica el valor del patrimonio de quien se duerme sabiendo que hizo lo que hizo, siéndole fiel a su naturaleza.

Sin posts

Read the original on lauralopezram.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.