Nunca fui mucho de bocadillos y, al empezar a comer vegano, no lo eché mucho de menos. Pero cuando una empieza a sarlir a hacer rutas y excursiones solo ocn la mochila y sin coche, se vuelven necesarios.
El formato bocadillo admite mucho más que los rellenos vegetales de siempre. Más allá del hummus o la olivada, dos clásicos que funcionan siempre, hay un terreno amplio de combinaciones con textura, contraste y personalidad. La clave está en trabajar bien la base (legumbres, tofu o verduras) y acompañarla con encurtidos, hierbas, salsas y elementos que aporten jugosidad.
Estas tres propuestas están pensadas para salir de la rutina sin complicarse mucos, y funcionan tanto para un bocadillo rápido como para algo más cuidado.
Un relleno que recuerda a las ensaladillas cremosas, con un punto ácido que lo hace más interesante. Es importante no triturar del todo los garbanzos: la gracia está en mantener cierta textura.

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