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L´amargeitor · Aug 5, 2026

Mi angustia catastrófica galopante

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L´amargeitor · L´amargeitor

Siempre he hecho la guasa de mi angustia catastrófica galopante, refiriéndome a que de pronto algo me agobiaba de tal manera que me daban ganas de respirar en una bolsa de papel.

Recientemente, y a raíz de un proceso terapéutico llamado EMDR (eye movement desensitization and reprocessing, que es una terapia para reprocesamiento del trauma), en medio de una caminata, en mi vacación, tuve un aha moment de esos que te plantan en seco contra ti mismo y contra una realidad de la que no te habías dado cuenta, (por más obvia que esta fuera) y es que yo, tengo un problemita de ansiedad desde hace muchos, pero muuuuuchos años, que no, no es una cosa eventual, es algo que vive conmigo y al que en lugar de llamarlo así, le he ido poniendo todos los nombres: que si las entregas de la escuela, que si los nervios de la boda, que si la relación en la que estaba, que si la chamba, que si los hijos, que si la respuesta que esperaba, que si el problema del momento, que si el dinero, que si cómo le voy a hacer, que si se trabó la app o cualquier otra cosa que me preocupara en ese momento cuando, en realidad, el único nombre era ansiedad.

Y esa ansiedad es la responsable de que absolutamente cualquier cosa que suceda en mi vida se salga de proporción y se vuelva angustiosa y sí, efectivamente, catastrófica y galopante.

Puede parecer una pendejada, pero en realidad entender este concepto ha sido un enorme abridor de ojos que me ha permitido acercarme al tema desde un lugar totalmente diferente, arremangarme y empezar a tratarlo de forma mucho más eficiente en lugar de pasarme la vida en estado de alarma permanente.

Es absolutamente agotador vivir con ansiedad. Mis ojeras están aquí para confirmárselos.

¿Sabías que de acuerdo con la OMS, unos 359 millones de personas en el mundo tienen un trastorno de ansiedad y que el 4.6% de las mujeres en el mundo padece ansiedad?

¿Sabías que las mujeres presentan un mayor porcentaje que los hombres?

Yo tengo la teoría de que hay varias razones por las que esto sucede. De entrada, evidentemente tu historia personal; según el Dr. Russell Kennedy, toda la ansiedad tiene su origen en la infancia. Después —¡por supuesto!—, las hormonas, que se pasan la mayor parte de nuestra vida en una montaña rusa entre la primera menstruación, los embarazos, los partos, la lactancia y, desde luego, la perimenopausia, el mayor cambio hormonal en la vida de una mujer y para el que absolutamente nadie preparó a las de mi generación ni a las anteriores. Así que, si tienes entre 35 y 40 años y estás leyendo esto, empieza a hablar del tema con tu médico y a checar los más de 30 síntomas asociados con la menopausia (uno de los cuales es la ansiedad), para que empieces a hacer cosas para alivianarla hoy y estés preparada para esta etapa de la que nadie se va a salvar (y, mena, si tu médico te dice que no es necesario preocuparse por eso ahora, mi primera recomendación de hoy sería: cambia de médico).

Después está el tema de la pinche y eterna brecha salarial, que pues… qué pinche ardor. Y, obvio, lo de que las labores domésticas no se comparten igual: las mujeres estamos trabajando más que nunca en el mundo laboral y fuera de nuestras casas, pero a la mayoría de los hombres todavía les falta meterse a la casa y entrarle con todo, eso da como resultado que la mujer acabe teniendo dos trabajos (uno de los cuales es de 24/7 permanente y cero salario) y que, por lo general, la totalidad de su tiempo “libre” la tenga que utilizar para terminar sus pendientes laborales o hacer algo para su familia. Es decir, no hay tregua. Ni tiempo personal. Ni descanso apropiado.

Malabarear todo eso provoca un nivel de estrés y carga mental abrumador porque cualquier tarea, pendiente o actividad, implica un nivel de planeación extremo para poder cubrir no solo sus necesidades, sino las de cada hijo y muchas, demasiadas veces, las de su pareja y/o algún otro familiar que tienen a su cargo.

Y sí, efectivamente los hombres también tienen que lidiar con sus propias presiones y generadores de ansiedad: la expectativa familiar, la presión laboral, la competencia, el “yo puedo solo” y “no necesito ayuda de nadie” y por supuesto, cargar con la responsabilidad muchas veces, total, de toda la familia y sus necesidades en un mundo cada vez más complicado.

Pero hay otro factor determinante en el bienestar de cualquier persona que no discrimina el género… el dinero.

Efectivamente la salud mental (quitando de la conversación las enfermedades y trastornos diagnosticados), depende de comer bien, dormir bien, hacer ejercicio, construir buenos hábitos, tener una buena red de apoyo, sentirte productivo y útil, aportar a tu comunidad, hacer cosas que te hagan feliz, tener momentos de descanso, esparcimiento y recuperación.

Sí, pero también de saber que todas tus necesidades están cubiertas y que tienes con qué seguirlas cubriendo. Para eso sirve el dinero. Porque tal vez el dinero no compra la felicidad (aunque quién dijo eso, chance, no lo estaba usando bien) pero definitivamente compra paz mental.

Mis episodios de angustia “intermitentes” se magnificaron, flagrantemente, cuando me divorcié y mi situación económica cambió dramáticamente al convertirme en la responsable de la mayoría de los gastos familiares. No solo no estaba en mis planes, no tenía idea de cómo iba a lograrlo y muchas veces, todavía, no lo sé.

Lo que sí sé es que el último año, mi ansiedad se desbordó totalmente afectando todas las áreas de mi vida y desestabilizándome completamente.

Me tardé varios meses en entender que necesitaba hacer las cosas diferentes y que tenía, primero, que buscar ayuda porque mis recursos ya no eran suficientes, y por ayuda me refiero a hacer una cita con un psiquiatra y tomarme lo que fuera que me tuviera que tomar. Y me las tomé. Medicinas acompañadas, desde luego, de un trabajo terapéutico profundo, lento y muy doloroso para ir a buscar las raíces de mis dolores y mis ansiedades. Cero divertido, pero el trabajo personal nunca ha sido divertido.

Lo segundo que entendí que tenía que hacer era volverme experta en manejar mi dinero para hacer más dinero. Desde entender los términos hasta saber de inversiones. Y como evidentemente no entendía nada, me quedó clarísimo que tenía que asesorarme con alguien que fuera:

  1. Experto

  2. 100% confiable

  3. Que tuviera la paciencia de enseñarme.

Así llegué a GBM…

Yo, que he tenido una historia de horror con las matemáticas y los números desde el principio de los tiempos (tengo varios exámenes extraordinarios en mi CV para comprobarlo y probablemente varios decibeles de ansiedad, cortesía de estos sucesos), siempre pensé que eso de las inversiones era súper complicado, pero cuando no me quedó más remedio que aprender, me di cuenta, como siempre pasa en casi cualquier cosa, que lo más difícil es tomar la decisión y empezar. La ansiedad da antes, una vez que aprendes es pura paz.

Invertir es en realidad como arreglar un clóset en el que tienes varios cajones y en cada cajón decides guardar cierto tipo de cosas: las camisas de manga larga, las de manga corta, las sin manga, los calcetines, o tus calzones. Agrupas prendas para saber en dónde están cuando las quieras usar.

En las inversiones, o en lo que en GBM llaman “invertir con propósito”, es idéntico. Tienes tus “cajones de dinero” para separar tus distintas metas. Yo, por ejemplo, tengo uno que se llama: “vacaciones”, porque para mí, viajar es la mejor manera de “gastar” mi dinero y siempre quiero poderlo hacer. Otro que se llama: “emergencia”, para los gastos inesperados, tipo un choque, que se descompuso el refri y esas mamadas que nunca avisan y te desajustan todo. Uno más se llama: “no existe”, porque ese es el que no pienso tocar, tiene un poco más de riesgo y para que crezca hay que dejarlo ahí muuuucho tiempo, entonces, mejor pienso que no existe y lo dejo crecer. Mi otro cajón se llama: “fondo” que es el que guarda el dinero que necesitaría para vivir un año si (toco madera) no tuviera trabajo. Y un último que se llama: “vida”, que es para eso: vivir.

Cada uno de esos cajones tiene un diferente tipo de riesgo, de tiempos y de intereses que, evidentemente, me coacheó mi asesor financiero para ayudarme a decidir, dándome varios muy buenos tips y siempre que no sé algo o quiero “abrir otro cajón”, me orienta y me ayuda a tomar la mejor decisión para mi clóset, digo, mi portafolio de inversión.

No hay nada que dé más paz que tener dinero que te respalde, esa es la verdad… no es romántico, pero es lo que hay.

Puedes meditar 14 horas diarias, hacer todo el ejercicio del mundo, tener las mejores técnicas de respiración, escuchar todos los podcasts o cualquier otra herramienta que me digan; si no tienes dinero, no tienes paz. El dinero da tranquilidad. Y oportunidades. Y soluciones. Y posibilidades. De ir con un psiquiatra, de comer comida saludable, de ir a terapia, de poder comprar lo que necesites sin estarte comiendo las uñas o endeudarte hasta las pestañas. De dormir tranquila y de poder tomar decisiones.

El dinero es uno de los pilares fundamentales de la salud mental, una de las causas de estrés más importantes en la vida de cualquier persona o relación y sin duda, uno de los mejores ansiolíticos que existen en el mercado ;)

Mi papá decía que en lugar de preocuparse, había que ocuparse. Y creo que frente a la ansiedad, eso es lo mejor que podemos hacer para no permitir que la angustia catastrófica galopante nos jale hacia abajo y nos atrape: hay que ponerse a chambear en uno y poner a chambear nuestro dinero.

Si tu ansiedad ya no te deja operar y disfrutar la vida, haz ya una cita con un psiquiatra y déjate ayudar, no hace falta pasarla mal. No hay que tenerle miedo al chocho, son una bendición. Y nunca de los nuncas hay que automedicarse o pensar que es de “echarle ganas”, uno sabe cuándo ya no puede más…suelta los prejuicios y ve al doctor. Te va a cambiar la vida.

PIÉRDELE EL MIEDO A INVERTIR

¿CÓMO LE HAGO PARA INVERTIR DESDE MI APP?

Sabías que GBM te brinda asesoría personal y gratuita con un asesor personal para inversiones a partir de $300, 000 pesos peroooo, si la suma que vas a invertir es menor, tú puedes generar una estrategia de inversión en tu app y tener acceso a un asesor virtual que funciona igual de bien. Pónle play a este video que hice para explicarte paso a paso cómo hacerlo, vas a ver lo regalado que es.

Y si quieres que te contacte con un asesor personal, haz clic aquí

THE MAD WIFE
De Meagan Church

No sé cómo fui a dar con esta novela, que es un New York Times bestseller, pero sí sé que me enganchó de inmediato y me dejó un poco en shock. Esta es la historia de una ama de casa en los años 50 que cumple con todos los requisitos de la esposa y la mujer perfecta del momento en un suburbio de Estados Unidos, y a quien un suceso o varios, que no les voy a spoilear, le desprograma completamente la vida.

Lo que me impresionó es cómo hace tan relativamente poco tiempo, las mujeres no teníamos opción de decidir nada, la medicina era completamente impersonal, los diagnósticos de salud mental se encasillaban en “está histérica”, las decisiones de tu salud y tu economía las tomaba tu esposo, y tú, calladita te veías más bonita.

Lo que me parece valioso de este libro, además de que efectivamente te lo lees en tres sentadas, es que siendo el 2026 estemos conscientes de todas las posibilidades que tenemos al alcance de la mano y las usemos, pero más importante aún, que aprendamos a hacernos cargo de nosotras mismas en toda la extensión de la palabra.

Te dejo las ligas de Amazon en todos sus formatos

Pasta dura

Pasta blanda

Kindle

Audible

The Mel Robbins Podcast

The truth about anxiety and how to heal it: tools from anxiety from a neuroscientist MD

Me encantó este episodio y este doctor por su claridad y porque lejos de dar teorías elaboradas, habla de la importancia de ir al origen de la ansiedad (que es tu infancia) y ayudarle a tu niño interior a sentirse a salvo saliéndote de tu cabeza y regresando al cuerpo.

“La cabeza siempre te va a tratar de engañar, pero el cuerpo siempre dice la verdad, enfócate en el cuerpo para parar la cabeza.”

Si tú, como yo, tienes trastorno de ansiedad, creo que no hace falta que te diga que tooodas las herramientas son bienvenidas. Y si si solo te ataca de vez en cuando, también.

Pónganle play a esta conversación que no tiene un minuto de desperdicio.

THE ANXIETY MD

El Dr. Russell Kennedy (el doc del podcast), especialista en ansiedad, tiene una página muy cool en Instagram llena de herramientas, tips y cosas útiles para aprender a tener la ansiedad bajo control e incluso, según él, curarla.

Ve a su perfil

¡Gracias por venir a leer!

Nos leemos en septiembre

Read the original on lamargeitor.substack.com

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