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L´amargeitor · Jul 7, 2026

El mito del control

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L´amargeitor · L´amargeitor

Hay una idea muy instalada —y bastante agotadora— de que las mujeres podemos con todo.

En el trabajo, en la casa, en las decisiones emocionales, en la crianza, en la organización de la vida, la pareja, la vida social... todo, absolutamente todo, parece que depende de nosotras (o eso creemos). Y en esa idea (equivocada) nos vendemos el cuento de una versión ideal de nosotras mismas que no se equivoca, no se cansa y lo tiene siempre todo perfectamente resuelto. En esa versión, no solo se espera que hagamos muchas cosas, sino que las hagamos bien, en silencio, sin pedir demasiado apoyo y sin que se note el esfuerzo (o el cansancio). El famoso multitasking se vuelve una expectativa social que probablemente, como dice mi amiga Laura, es un invento del patriarcado para hacernos creer que sí, sí podemos con todo para que nadie más (los hombres, en este caso) se tenga que encargar.

Queremos aprender, decidir, comparar, entender, optimizar… todo al mismo tiempo y pensamos, o sea realmente creemos, que si no lo hacemos nosotras, nadie lo va a hacer bien. Eso, que en cualquier otro idioma se llama “control”, nosotras lo llamamos glamorosamente “multitasking”.

Y más allá de si pienso que está bien o mal, de lo que yo quiero hablar hoy es de cómo es pinches posible que, si somos unas expertas controladoras de cada minuto de nuestra vida (y la de cada una de las personas que tenemos a nuestro alrededor), si somos tan capaces de aprender a hacer tantas cosas que no sabíamos (en aras de seguir controlando), si tenemos tantos recursos y habilidades para superarnos a nosotras mismas y ser las reinas de la organización (y todo lo que se necesite), ¡¿cómo (pinches) puede ser que en pleno 2026 sigamos pensando que los temas de dinero no nos corresponden, que dejemos que alguien más se encargue, que nos dé hueva aprender, que pensemos que no es “nuestro departamento”?!

Me supera.

Pero lo que en realidad está fallando no son las personas. Es el sistema de expectativas y dos grandes errores: el primero, pensar que lo que necesitamos para “estar bien” nos lo dará alguien más, cuando por más trillado que esté el tema (es trillado porque es verdad) la realidad es que cualquier cosa que necesites, necesitas aprender a dártela a ti misma sin depender de nadie.

El segundo error es pensar que de verdad tenemos que estar metidas en todo. No es cierto. Necesitamos una red. Personas distintas para necesidades distintas. Amigos, familia, colegas, terapeutas, mentores, aliados. Lugares donde distintas partes de nosotras pueden descansar sin exigirle a un solo vínculo que lo resuelva todo. O nada. Simplemente saberse acompañada.

La paradoja. Y la incongruencia.

Por un lado no soltamos. Y por el otro, entregamos una de las cosas más importantes en la vida: las decisiones financieras.

Poner todos los huevos (o expectativas) en la misma canasta (o persona) siempre es mala idea, incluso si tienes la suerte de tener como pareja a alguien que cubra muchas de tus necesidades.

Yo fui una de esas mujeres que durante 24 años me lavé las manos del tema bajo el discurso de que yo resolvía (controlaba) demasiadas cosas y por lo tanto “esa parte no me tocaba a mí porque de todas maneras no entendía nada y confiaba 100% en mi ex esposo”. Sí, sí ganaba mi lanita y tenía mi cuenta de banco y mi tarjeta de crédito que saqué cuando empecé a trabajar y nunca cancelé (afortunadamente). Pero jamás pensé en invertir mi dinero primero, porque no era que ganara muchísimo dinero y según yo eso me sacaba de la jugada (¿sabías que en GBM puedes empezar a invertir desde 100 pesos?), segundo, porque invertir probablemente no era tan sencillo como es ahora, y tercero, porque en mi cabeza sencillamente ese no era mi departamento y el equipo que habíamos hecho me iba a durar para siempre.

Hoy sé que, probablemente, una de las razones por las que estiré tanto la liga de esa relación fue el miedo a tenerlo que hacer yo sola. A no saber cómo lo haría. A no tener idea de cómo se hacía eso de la independencia financiera. A no tener unos ahorritos que me hicieran sentir segura, ni un fondo para emergencias, ni nada de esas cosas. Así que pagué precios (caros). Estiré la liga (demasiado). Y, eventualmente, llegó el día en que no duró para siempre.

Hoy sé también que de haber tenido una estrategia de inversión, mis decisiones hubieran sido muy distintas y mi relación también. No porque el desenlace hubiera sido diferente, el dinero no hace magia, pero sí por la manera en la que yo hubiera reaccionado y accionado a las diferentes situaciones. Y estoy totalmente convencida de que en una pareja saludable, la independencia financiera (y me refiero a que de perdida cada quien tenga sus propias cuentas) hace que todo funcione mejor, porque tener tu propio dinero te pone en otro lugar. Punto final.

No me quedó más remedio que arremangarme y ponerme la pila. Mi proceso para aprender a invertir tuvo dos cosas clave: la primera, encontrar a GBM en mi camino, que lo hace infinitamente más amigable y sencillo y donde, además, tengo un asesor espectacular. La segunda fue usar mi parte controladora para enfocarme en hacer un plan financiero basado en mis necesidades y que sí me sirviera de algo, saber cuándo soltar y aprender a confiar.

Invertir —como vivir— no es una tarea perfecta, es un proceso que mejora cuando hay guía, estructura y conversación. Invertir con propósito, no es solo un nombre bonito para hacer tu estrategia financiera, es una forma de dejar de reaccionar a todo y empezar a entender qué estás construyendo y para qué. Es dejar de tratar de controlar cada movimiento del mercado o cada decisión aislada, y empezar a organizar tu dinero alrededor de tu vida, no tu vida alrededor de tu dinero.

Y eso requiere algo que a muchas de nosotras nos cuesta más de lo que admitimos: confianza. Confianza en nosotras mismas para no tener todas las respuestas. Confianza para pedir ayuda sin sentir que eso nos resta capacidad. Confianza para elegir aliados en lugar de intentar ser autosuficientes en todo. La verdadera autonomía no es hacerlo todo sola, es saber qué decisiones son tuyas y cuáles se vuelven más claras cuando alguien te asesora para tomarlas.

El dinero es parte de nuestra vida y de nuestro futuro, nos urge dejar de actuar como si fuera un territorio ajeno. Invertir empieza ahí: recuperando la conversación y empezar a mirarlo como lo que es, una extensión de nuestras decisiones diarias.

Porque si algo vamos a controlar, manas, que sea algo que sí nos puede cambiar la vida: hacer nuestra estrategia de inversión y poner en la agenda tener una conversación con un asesor financiero.

Agéndala aquí

La verdad es que el único lugar donde el multitasking y el control realmente existen es en una cuenta de inversiones en la que puedes tener diferentes cantidades de dinero invertidas en diferentes estrategias para diferentes cosas: tu retiro, tus vacaciones, tus emergencias, tus gustitos.

Dejemos de desgastarnos de manera inútil y empecemos a poner la energía en lo que sí nos va a dar intereses: nuestro dinero.

CODEPENDENT NO MORE
MELODY BEATTIE

Miren, creo que a nadie le hace daño entender que el control tiene muchísimo que ver en nuestras relaciones y nuestra vida diaria de maneras que o no dimensionamos, o nos autoengañamos pensando que hacemos para “cuidar” a los que queremos. Pero la realidad es que entre el control y la codependencia hay una línea muuuuy delgada que es importante conocer. El mejor libro de codependencia jamás escrito, que a mí me cambio completamente la manera de relacionarme con mis personas, es este que te recomiendo leer para poner atención, porque nadie se salva de la codependencia, y para no caer en extremos que no ayudan a nadie.

Lo puedes compara aquí en inglés

Y aquí en español (más barato)

RETHINK CONTROL
TONY FERRETTI

Este Ted Talk rapidito explica a la perfección nuestra relación con el control y el origen de este que, la mayoría de las veces, no es otra cosa que… miedo.

Aprender a soltar y desaprender a tratar que todo suceda como queremos es, sin duda, uno de los mejores regalos que nos podemos dar.

THE GIRLFRIEND
PRIME TV

Esta historia palomera no se va a ganar ningun premio, pero te vas a enganchar en el primer minuto. Más allá de la trama con la que, guardando todas las proporciones, probablemente muchas por aquí se vean reflejadas, de lo que se trata es del control. En esta serie todos están intentando controlar algo: la mamá quiere controlar al hijo, el hijo quiere controlar el conflicto y la novia quiere controlar la imagen que proyecta. Se pone bueno el mierdero incluso si todos tienen sus buenas razones, y de una manera exagerada te dejará pensando cuántas cosas hacemos cada día que no nos corresponden.

PRIMERO VAS TÚ
EL RETIRO DE L´AMARGEITOR
8-9-10 NOVIEMBRE
Rodavento Valle de Bravo

Pues perdónenme que me eche el cebollazo pero te invito a mi retiro PRIMERO VAS TÚ en el que Marina Armendares, Neuropsicóloga y una de las mejores Coaches profesionales que hay en México, hace un ejercicio inmersivo, profundo y muy cañón de todas las áreas de nuestra vida que necesitamos revisar. Las que urge soltar, mejorar, valorar y trabajar. Su participación es una de las favoritas y sin duda la más sacudidora porque ¿cuándo fue la última vez que te pusiste de frente a ti y todos tus mecanismos de control/supervivencia y decidiste hacer un plan al respecto?

Pero también porque hay tiempo para la diversión. Para soltar tu vida diaria y darte permiso de solo pensar en ti. Y para darte cuenta de que no eres la única a la que le pasan las cosas que te pasan y sí, sí hay mejores maneras de vivir la vida.

¡Aprovecha que hay meses sin intereses para poderte financiar de a poquitos!

Deja tus datos en esta liga, mi equipo te da tooooda la información y puede agendarte una llamada conmigo para que me hagas todas tus preguntas.

Info

Read the original on lamargeitor.substack.com

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