La atención sigue concentrada en tres frentes: las nuevas medidas de Estados Unidos contra Irán, los resultados de Nvidia y Salesforce y la evolución de la deuda estadounidense. Todo ello, además, a las puertas de Jackson Hole, donde el discurso de la Reserva Federal será determinante para interpretar el próximo movimiento de los tipos.
El principal foco continúa siendo Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó ayer las nuevas medidas contra el país y las calificó como una especie de “Día D” del bloqueo económico. La estrategia parece orientarse claramente hacia una presión económica creciente, ampliando las sanciones a nuevas entidades, individuos y buques y amenazando también con actuar contra países que mantengan relaciones comerciales con Irán. Sin embargo, Washington evitó por ahora señalar directamente a compañías chinas, una decisión que parece responder a un cálculo estratégico: China continúa siendo uno de los principales compradores del petróleo iraní y Estados Unidos quiere evitar abrir un nuevo frente de confrontación antes de la reunión prevista entre ambos presidentes en septiembre.
Si quieres un informe semanal, acceso a carteras modelo e informes de fondos mensuales, hazte suscriptor de pago por 0,25€/día.
Esta última cuestión es especialmente relevante. La política de sanciones ya no puede analizarse únicamente desde el punto de vista de Irán. El verdadero riesgo está en hasta dónde está dispuesto Estados Unidos a llegar con las llamadas sanciones secundarias y qué respuesta estaría dispuesta a dar China. Si Washington intenta reducir de forma significativa las exportaciones iraníes sin afectar a los compradores chinos, estará tratando de encontrar un equilibrio bastante complicado: ejercer máxima presión sobre Teherán sin deteriorar innecesariamente una relación comercial que ya atraviesa una fase de elevada tensión.
Por ahora, el mercado interpreta que la estrategia estadounidense será principalmente económica y no militar. Esa percepción ayuda a explicar el comportamiento del petróleo. El Brent cayó ayer alrededor de un 2% y hoy rebota ligeramente, hasta la zona de los 92,4 dólares por barril. El movimiento es relativamente tranquilizador, aunque seguimos hablando de niveles elevados. El riesgo para los mercados no está únicamente en que el petróleo suba, sino en que permanezca durante un periodo prolongado por encima de los 90 dólares, porque eso podría ralentizar la desinflación y complicar todavía más el escenario de recortes de tipos.
Y aquí aparece nuevamente la Reserva Federal.
El mercado de deuda estadounidense ha recibido con cierto alivio la posibilidad de que el Tesoro utilice parte de su caja, la conocida como General Account, para financiar compras de deuda de largo plazo en lugar de incrementar la emisión de bonos a corto plazo. La noticia ha permitido cierta relajación de las rentabilidades, con el Treasury a diez años alrededor del 4,70% y el treinta años en torno al 5,23%.
Sin embargo, conviene poner el dato en perspectiva. El problema del mercado de deuda estadounidense no se soluciona con una operación puntual de gestión de tesorería. Detrás de la presión sobre los tipos largos existe una combinación mucho más estructural: déficit fiscal elevado, creciente stock de deuda, necesidades de financiación importantes, inflación todavía por encima del objetivo y una demanda de capital cada vez mayor.
Por eso el mercado está empezando a exigir algo más que medidas tácticas. Las recompras de deuda pueden ayudar a gestionar la curva, pero no modifican por sí mismas la trayectoria fiscal. La cuestión de fondo sigue siendo quién va a absorber todo el volumen de deuda estadounidense que tendrá que financiarse durante los próximos años y a qué rentabilidad estará dispuesto a hacerlo.
El comportamiento del Treasury a treinta años es probablemente una de las variables que más conviene vigilar. Una rentabilidad cercana al 5,25% supone una presión importante sobre las valoraciones de los activos de riesgo, especialmente sobre las compañías de crecimiento. Cuanto mayor es el tipo de descuento, menor es el valor presente de los beneficios futuros. Por eso una parte importante de la corrección que estamos viendo en tecnología tiene su origen no solo en las expectativas sobre beneficios, sino también en el coste de capital.
Y precisamente aquí entra Nvidia.
Los resultados de la compañía mañana serán probablemente el acontecimiento empresarial más importante de la semana. El mercado espera unas ventas trimestrales cercanas a los 92.000 millones de dólares y unas previsiones de beneficios para el conjunto del ejercicio de entre 103.000 y 105.000 millones.
Las cifras son extraordinarias, pero precisamente por eso el listón está tan alto.
Nvidia ya no necesita simplemente superar las previsiones. Necesita demostrar que el ritmo de crecimiento de la inversión en inteligencia artificial sigue siendo sostenible y que la demanda de capacidad de computación tiene detrás una economía real suficientemente sólida. El mercado quiere comprobar que el crecimiento no depende de operaciones circulares entre compañías tecnológicas o de inversiones que terminan financiándose unas a otras sin generar todavía suficiente retorno económico.
Esta es probablemente la cuestión más importante de la temporada de resultados tecnológica: ¿cuánto de la inversión actual en inteligencia artificial acabará convirtiéndose en beneficios reales?
Si quieres un informe semanal, acceso a carteras modelo e informes de fondos mensuales, hazte suscriptor de pago por 0,25€/día.
Las primeras señales no son completamente tranquilizadoras. En China, Unitree, fabricante de robots humanoides, protagonizó una fuerte subida tras su debut bursátil, llegando a multiplicar por cinco el precio de colocación, para posteriormente acumular una corrección cercana al 45%. No significa necesariamente que exista una burbuja generalizada en inteligencia artificial, pero sí muestra que determinadas áreas del mercado están empezando a presentar comportamientos típicos de fases de elevada especulación.
El mercado parece estar pasando de una primera fase en la que compraba cualquier historia relacionada con la IA a otra mucho más exigente, en la que empieza a preguntarse por ingresos, márgenes, retorno sobre capital y capacidad de monetización.
Y eso hace que los resultados de Nvidia tengan una importancia que va mucho más allá de la propia compañía.
En Wall Street, los principales índices cerraron ayer en negativo, con una presión especialmente significativa sobre las tecnológicas. El mercado afronta así una semana en la que se concentran varios catalizadores: Nvidia, el PCE estadounidense y Jackson Hole. Es difícil encontrar una combinación más relevante para determinar la dirección de los mercados durante las próximas semanas.
El PCE será especialmente importante porque permitirá comprobar si el proceso de desinflación continúa avanzando. Si la inflación subyacente mantiene una trayectoria descendente, la Reserva Federal tendrá más margen para reducir tipos. Pero si el petróleo permanece elevado y los datos de precios comienzan a mostrar resistencia, las expectativas de recortes podrían volver a moderarse.
Los datos macroeconómicos de hoy pueden aportar algunas pistas adicionales. En Alemania conoceremos el dato final de PIB del segundo trimestre, con una previsión de crecimiento trimestral del 0,3%, además del IFO de confianza empresarial de agosto. En Francia, la confianza del consumidor se espera en 86 puntos, mientras que en España destaca especialmente el dato de precios de producción de julio, con una previsión de crecimiento interanual del 9,2%.
Este último dato merece atención. Una inflación de precios industriales tan elevada indica que todavía existe presión relevante en determinadas fases de la cadena productiva. Aunque los precios de producción no se trasladan automáticamente al consumidor, sí constituyen una señal importante sobre los costes empresariales y los márgenes.
En Estados Unidos, el mercado seguirá también los datos de vivienda, con unas ventas de nuevas viviendas previstas en 618.000 unidades, y, sobre todo, la confianza del consumidor del Conference Board, que se espera en 90,2 puntos. En un contexto en el que el mercado laboral comienza a perder algo de dinamismo y la política monetaria continúa siendo restrictiva, la evolución del consumo será fundamental para determinar si la economía estadounidense consigue mantener su ritmo de crecimiento.
En Asia, el comportamiento ha sido mixto. El MSCI Asia Pacific ex Japan retrocede alrededor de un 1,6%, mientras el Nikkei avanza un 0,47%, el KOSPI un 0,68%, el Hang Seng un 0,68% y el CSI 300 cae alrededor de un 0,28%. La reacción refleja precisamente la incertidumbre existente antes de Nvidia y las dudas sobre la evolución de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
A esta incertidumbre se suma ahora el frente Estados Unidos-Canadá. Trump ha anunciado nuevos aranceles del 50% sobre automóviles, camiones y componentes de automoción a partir del 1 de enero. El impacto directo dependerá de la aplicación final de las medidas, pero desde una perspectiva macroeconómica el mensaje vuelve a ser el mismo: la política comercial estadounidense se está convirtiendo en una fuente estructural de incertidumbre para empresas e inversores.
Los aranceles tienen una doble lectura. Pueden proteger determinadas industrias nacionales, pero también elevan los costes de importación y pueden terminar trasladándose a precios finales. En un escenario en el que la Reserva Federal todavía intenta controlar la inflación, una nueva fuente de presión sobre los precios no es precisamente la mejor noticia.
En Europa, el flujo empresarial deja también algunos movimientos interesantes. En España, Ohmnia Electronics ha formalizado ante la CNMV su solicitud para lanzar la OPA sobre Azkoyen a 10 euros por acción, condicionada a alcanzar una aceptación mínima del 50% del capital. Repsol y Moeve, por su parte, competirán por un contrato de aproximadamente 1.500 millones de euros para el suministro de combustibles líquidos al Ministerio de Defensa.
En EssilorLuxottica, la salida de Leonardo Maria Del Vecchio de sus funciones como presidente de Ray-Ban y director de estrategia introduce una cuestión de gobierno corporativo que habrá que seguir de cerca, especialmente teniendo en cuenta el peso de la familia Del Vecchio en el accionariado y las diferencias manifestadas respecto al estilo de gestión del CEO.
La noticia positiva del día llega de Roche. La FDA ha autorizado Elecsys pTau217, un análisis sanguíneo destinado a ayudar en la detección de placas amiloides asociadas al Alzheimer. Desde el punto de vista financiero, lo interesante no es únicamente el potencial del nuevo producto, sino la posibilidad de utilizar la extensa base instalada de equipos cobas de Roche en Estados Unidos, favoreciendo un modelo recurrente de ingresos asociado a reactivos.
Si quieres un informe semanal, acceso a carteras modelo e informes de fondos mensuales, hazte suscriptor de pago por 0,25€/día.
En definitiva, el mercado se encuentra en un punto especialmente sensible. El petróleo por encima de 90 dólares mantiene vivo el riesgo inflacionista, los tipos largos estadounidenses siguen en niveles elevados y la política fiscal continúa siendo una preocupación estructural. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial mantiene unas expectativas de crecimiento extraordinariamente elevadas que necesitan ser respaldadas por beneficios reales.
La clave de las próximas sesiones estará precisamente en esa intersección.
Si Nvidia confirma que la inversión en inteligencia artificial continúa creciendo a un ritmo suficiente para justificar las valoraciones actuales, puede volver a actuar como catalizador para el sector tecnológico. Si, además, el PCE muestra moderación y los tipos largos se estabilizan, el escenario para la renta variable mejoraría considerablemente.
Pero si los resultados decepcionan, el petróleo continúa elevado y la inflación muestra resistencia, el mercado tendrá que enfrentarse a una combinación mucho más incómoda: menor margen para recortes de tipos, mayor coste de capital y valoraciones exigentes.
Por eso, más allá del ruido diario de las bolsas, esta semana tiene una pregunta central: ¿puede la economía estadounidense mantener un crecimiento suficientemente fuerte como para justificar las valoraciones actuales sin reactivar las presiones inflacionistas?
La respuesta probablemente empezará a conocerse mañana.
PD: Si quieres un informe semanal, acceso a carteras modelo e informes de fondos mensuales, hazte suscriptor de pago por 0,25€/día.
Sin posts

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.