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Vista de Pájara · Jul 26, 2026

Fauna Local | Rotuïlla y caminar con la cabeza en alto en Palma

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Inés Masip Rojas · Vista de Pájara

Grabado al cobre coloreado a mano e ilustrado por Johann Friedrich Naumann, para Naturgeschichte der Vögel Deutschlands, de Johann Andreas Naumann (siglo XIX).

Aviso: el texto que encontraréis a continuación mezcla castellano y catalán. Vamos, que es bilingüe como yo. Encontraréis la traducción al español de las declaraciones de la parte introductoria en los pies de página. Y el cuestionario en español, al final de la publicación. No tiene pérdida, ya lo veréis. Todo saldrá bien, solo confiad en mí y dejaros llevar.

Hace ya tiempo que tenía ganas de conocer a Toni Sorell. Toni es un diseñador gráfico de Palma que en 2020 creó Rotuïlla, una cuenta de Instagram que se ha convertido en la cara visible de su proyecto de defensa del patrimonio gráfico y comercial de Mallorca en general y de Palma en particular. Un proyecto que también incluye acciones de activismo con las que intenta (y en muchos casos, consigue) salvar rótulos icónicos y organiza visitas guiadas para seguir divulgando y generando conciencia alrededor de la importancia de su protección.

Gracias a Rotuïlla, no solo he descubierto lo que se esconde tras los rótulos que veo mientras paseo por mi ciudad. También ha hecho que me acostumbre a mirar con más atención cada calle por la que camino. Y es que esta iniciativa invita a ver la ciudad como algo más que un contenedor de cosas. Es una colectividad, un conjunto de personas que compartimos un espacio y nos conectamos a través de él.

«Fa comunitat, fa xarxa. Es logotip des projecte és una R amb dos punts a damunt, que és una dièresi, perquè [en es nom] vaig mesclar català i castellà, però també són dos ulls. És una forma de dir que has d’anar pel carrer observant, i amb el cap alt, no mirant cap avall, com estem tots ara mateix amb es mòbil.»1

Detalle del exterior de lo que un día fue Mercería Colom, con un rótulo y unas vidrieras modernistas protegidas. Ahora mismo, en el local hay una famosa franquicia de ópticas francesa. Y antes, hubo una peluquería. Pero sin olvidarnos de las lanas y las medias que antes se vendieron ahí. Fotografía de @rotuilla.

Como persona autónoma que trabaja en casa y en sus ratos libres escribe, siempre me alegra cuando una persona se decide a sacarme de mi bucle infinito de posturas sentadas entre cuatro paredes blancas. En el mail en el que aceptó la entrevista, Toni me dijo que nada de videollamadas, que nos encontrásemos en un bar. Y eso hicimos. Quedamos en Santa Catalina, un barrio de Palma en el que originalmente vivían los pescadores, por su cercanía al mar y a la Lonja, y que ahora se ha convertido en una de las zonas de la ciudad en las que la turistificación se hace más evidente. Si queda algo de lo que fue, se lo debemos a personas como Toni, que creen que siempre vale la pena reclamar que las cosas se hagan mejor y que con su activismo consiguen que todavía podamos reconocer algo de lo que fue Palma en la Palma que habitamos hoy.

«Molta gent pensa que no serveix de res protestar. I jo sempre dic que a mi sí que m’ha servit. No sé si ho faig bé o malament, però serveix, perquè Es Jonquet se va protegir, el patrimoni gràfic s’està intentant protegir, al manco molta gent n’ha pres consciència. I és gratificant. Du molta feina, això sí, però tot és molt relatiu. Si aquesta feina t’agrada, no és tanta feina. Al cap i la fi, aprens molt.»2

Vistas de los molinos de Es Jonquet, en Palma.

Toni me habla de Es Jonquet, porque su primera incursión en el mundo de la defensa del patrimonio fue precisamente cuando él, junto con la Asociación de vecinos de Es Jonquet y otras entidades, impulsaron la plataforma Salvem Es Jonquet, con la que consiguieron parar unos planes de edificación desmesurados, que se iban a cargar por completo la esencia de dicha barriada, todavía hoy fácilmente reconocible por algunos elementos como los molinos que conserva.

«Si alguna cosa vaig aprendre amb [Salvem] Es Jonquet és que aquest tipus de patrimoni s’ha de protegir amb la màxima figura: un BIC [Bé d’Interès Cultural]. I en això vàrem anar. Si no ho haguessim aconseguit, estaria ara... Ara s’està construint a tope, però s’està construint d’una manera molt més raonable del que se volia fer en principi, que era sa destrucció total.»3

Sin darse cuenta, Toni llevaba años fotografiando los rótulos que más le gustaban de los lugares a los que viajaba. Lo descubrió tiempo después de lanzar Rotuïlla, que es una evolución natural de su interés por defender nuestro patrimonio gráfico y también arquitectónico, a través de Arquiilla, su cuenta hermana. Un día, en uno de sus paseos durante la pandemia, descubrió un cartel que anunciaba un MUSIC BAR, sin más, en un callejón escondido detrás de la plaza Gomila.

«Me va fer tanta gràcia trobar un rètol sense nom a dins d’un carrer sense nom, que me va parèixer una bona manera de començar. Ara fa 6 anys d’aquell moment.»4

Pero la cuenta de Instagram de Rotuïlla es mucho más que una galería de rótulos. Y es que, en la descripción de cada post, Toni incluye detalles y anécdotas que convierten lo que a simple vista podría parecer un cartel en un símbolo de la identidad que compartimos todas las personas que formamos parte de la isla en algún momento de su historia.

«Ses històries que es relaten al compte venen de llibres, d’Internet i, fins i tot, de ses visites guiades mateixes. Com que ve gent molt interessada en aquest tema, a mi em serveixen no només per donar informació, sinó també per rebre’n. (...)

De cop te ve una senyora i te diu: “Toni, Toni, yo soy la cuñada, la nieta del propietario de tal, te vi en la tele el otro día”. Me passen unes coses que són molt gratificants. És sa història d’una ciutat i dels seus locals. Pareix que és una cosa adormida, oblidada, però en realitat està molt viva.»5

Toni me cuenta que La Expeditiva es uno de los mejores ejemplos de rótulos ilustrados de los años 50 que se puede encontrar en Palma. La familia propietaria del local y de la empresa le pidió consejo para encontrar a alguien que pudiera restaurar los rótulos. La oficina también está intacta, tal como estaba en los 50. Los actuales propietarios, hijos de los fundadores, quieren dejarle este legado a la familia y a la ciudad. Fotografía de @rotuilla.

En España hay otros grupos e iniciativas que intentan proteger el patrimonio gráfico de distintas áreas geográficas. De hecho, Toni me habla de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, que es la plataforma que intenta aunar todas las propuestas localizadas dentro del territorio nacional. Pero es complicado, porque la mayoría de personas que se encargan de hacer este trabajo lo hacen de motu proprio y en sus ratos libres. Y así, no siempre es fácil estar al pie del cañón. Dice Toni:

«Ara fa poc, en una reunió amb l’Ajuntament de Palma, al batle li vaig dir: “mira, jo na Juana de Arco del patrimoni gràfic, no som. Si voleu col·laborar, ha de ser en serio, ho hem de fer, vos necessit.” Perquè fer-ho tot sol, després de 6 anys, què vols que te digui. Per publicar “ha desaparegut un rètol” i que el que aconsegueixi siguin comentaris de “oh, quina llàstima!”... D’acord, quina llàstima, i? Jo, si no hem de fer res, me’n vaig a nedar.»6

Este ultramarinos ya no existe. Toni me explica que, de repente, se ha convertido en un local blanco, con luz de hospital, cristal de arriba a abajo y marco de acero inoxidable. Así desaparecen los comercios tradicionales, sin más, como si todo lo que hubo antes no tuviese ningún valor. Fotografía de Jaime Serrano.

Si nos cargamos la arquitectura y los rótulos que forman parte de la historia de tantas generaciones de personas, llegará un día en el que no quede nada que diferencie nuestra historia de la de cualquier otro lugar. Y al final, nos arrepentiremos, si es que no lo estamos haciendo ya. Yo creo que se entiende fácil. Entonces, ¿por qué cuesta tanto aplicarlo? Quizá el problema es que en esta isla hay más de uno y de dos que no entienden de idiomas, que solo saben hablar turismo.

«A Mallorca tenim es tema de sa temporada. I ens dona una mentalitat molt curtterminista. Ses preguntes sempre són com ha anat la temporada i què hem de fer per sa següent. Com que hi ha molta competència i es turista sempre ha de veure coses noves, hem caigut en aquesta trampa de destruir els cafès, de destruir ses llibreries, de destruir... No és un mal de Palma, ni de Mallorca, és un mal general, però que aquí està molt accentuat. És com una cosa de nou ric.»7

Llegados a este punto, hubiese sido muy fácil que la conversación se tornase un tanto pesimista. Sin embargo, tengo ante mí a una persona que siempre encuentra motivos para reírse, que está plenamente satisfecha con su vida y que piensa que cualquier mensaje es más fácil de transmitir cuando no perdemos el sentido del humor. Y con esta actitud, entramos de lleno en el cuestionario de Fauna Local.

Toni Sorell, celebrando que acababa de conseguir que el Bar Kiosko Alaska se catalogara como Establecimiento Emblemático, gracias a la campaña Salvem s’Alaska, que evitó que se lo cargaran en las obras de renovación que se querían hacer en la plaza en la que se ubica.

La versión en español está disponible al final del artículo.

Quin és s’afegitó o expressió des teu lloc d’origen que més uses cada dia?

Jo no ho dic tant, però mumare, quan una cosa li sorprèn, diu: “Animals!”. Aquests “animals”... Animals, què? Salvatges? Gallines? Per què se diu? Me fa molta, molta, molta gràcia i després de fixar-me en mumare, que ja és una senyora gran, m’he fixat que hi ha altra gent que també ho diu i que és més comú del que me pensava. És més de part forana [com se coneix tota s’àrea de Mallorca que no és Palma] que de ciutat [Palma], però com que tota sa meva família ve de Porreres, doncs, vulguis o no, tenc mitja cama encara posada allà.

Quan eres petit, quantes vegades a sa setmana somiaves amb viure a un altre lloc?

Jo crec que més de ses que record, perquè vaig fer el que vaig poder per acabar d’estudiar i partir. I és una inquietud que encara segueix viva. I no s’ha de perdre mai. No ho sé, me les vaig enginyar per convèncer a ca meva de què havia de sortir. Que era el meu destí. Vaig anar a Barcelona. Allà hi vaig viure nou anys. Jo t’estic xerrant de fa molts i molts d’anys. A Palma no se’n xerrava [de disseny]. Ningú te tutoritzava a s’escola. Es disseny era una cosa que només podies descobrir quan arribaves a Barcelona. Jo vaig anar a fer arquitectura tècnica i ho vaig suspendre tot amb zeros. No m’identificava per res amb allò. Era un desastre. I al final, vaig aconseguir estudiar disseny. I mira, molts anys després, se manté aquesta passió per sa professió i aquestes derivacions amb aquests projectes paral·lels de patrimoni gràfic... Y lo que venga.

I ara mateix, estàs a on vols estar?

Sí, jo crec que sí. Perquè ja he donat sa volta. Ja he tengut una empresa grossa, amb socis, amb una nau per allà per El Terreno, que era es somni de sa meva vida i te’n dones compte de què fer tanta feina tampoc val tant la pena, que no tot són els dotbers [diners en mallorquí], i que aquesta cosa que li varen ensenyar a sa meva generació (jo és que en tenc 59) de què has de fer molta feina constantment i que tot és sa feina, al final no és tan així. Precisament, tancar s’empresa va fer que guanyés menys dotbers, però també que tengués més temps per tot això que t’estic contant avui, que si no, seguiria fent feina, sí, i guanyant pasta, però no seria feliç i no hagués tingut temps per fer tot això. Esteim massa acostumats a que tot s’ha de mesurar amb dotbers, amb seguidors... I què va... Sempre esteim cercant una recompensa. I jo en aquest cas l’he trobada amb Rotuïlla, encara que no la cercava.

Quin és es trajecte diari més llarg que fas a peu?

De ca meva a sa feina, que no arriba a 10 minuts. Això sí, no he d’agafar cotxe.

Puc baixar per sa Plaça de Santo Domingo, que han fet tota nova, i anar mirant el Passeig Marítim i la mar. És un gust. I després està [el trajecte que faig] quan vaig a veure a mumare en s’hivern, que també l’intent fer caminant, però en s’estiu, què va. De parking a parking y tiro porque me toca.

Quin és es grau de confiança que tens amb es teus veïnats? Els saludes, et saps es seu nom o només són figurants de sa teva vida?

Hi ha moltes categories. Els que són amics, són molt amics i anem de casa en casa, fent sopars i vins. Després hi ha els veïnats... Bé, jo crec que com tothom... En Biel, es meu home, i jo, xerram anglès i en Es Jonquet estam en el segment d’enmig: xerram amb els mallorquins de tota sa vida i podem xerrar amb els estrangers, que venen per unes setmanes, mai venen mesos. Es Jonquet és es barri més petit de Palma, evidentment, però també el que reuneix un contrast més fort. En es mateix carrer se donen situacions de convivència absolutament rocambolesques i diferents.

Quin és es tòpic des teus paisans (i de tu mateix) amb es qual estàs més d’acord?

Clar, som illencs i sa gent mos critica molt per es ritme. A mi una vegada me van dir a Barcelona: “com se nota que ets mallorquí!”. I me va saber molt de greu. M’ho va dir una cap, perquè anava lent, supòs. Però al final, és dolent? A dins d’una societat que t’educa a produir mogollón i a anar molt ràpid, a una ciutat gran com Barcelona, si tu ets mallorquí i se nota, no passa res.

Quin és es doi més gran que t’han dit mai sobre es teu lloc d’origen?

M’han demanat si tenim autopistes. O si se pot venir per febrer amb un banyador. Hi ha un desconeixement... [Aquí comentam, entre rialles, que hi ha un percentaje important de peninsulars que confonen ses Illes Baleares amb ses Illes Canàries.] Sí, és molt fort. Jo que som fanàtic de sa geografia, no puc entendre sa curtor col·lectiva que hi ha.

Quin lloc ocupen els teus orígens en allò que crees?

Jo crec que això se veu molt bé a sa tria de colors. Hi ha unes paletes de colors associades a cada ciutat. Quan fas projectes [de disseny], és inevitable que a Mallorca tot acabi tenint una paleta de colors mediterranis, que dona molt de gust aplicar, perquè calma molt. Els verds, els marrons, els colors arena. Colors càlids. Els blaus turqueses de la mar, que no són blaus atlàntics, són mediterranis. I segur que també se nota tipogràficament. A ses formes, també. Tot és un poc més orgànic. Es cercle... Hi va haver una temporada que no me podia desfer del cercle. [Riu]

Hi ha quelcom que enyoris del teu lloc d’origen quan estàs a altres bandes del món?

Lo quotidià. Tenir una casa molt agradable, amb una temperatura agradable... Jo he viatjat a llocs freds per a viure una experiència exòtica. Fa uns anys, en Biel i jo vàrem anar a Estocolm per desembre. I sa gent d’allà mos deia: “però què feis aquí a desembre?” I sa gent d’aquí tampoc entenia perquè anàvem a Estocolm a -10ºC, però per nosaltres era exòtic. Perquè estam acostumats a tenir bon temps tot l’any i cercàvem el contrari.

I sa gastronomia també. Vàrem estar per Brasil un parell de setmanes i vàrem acabar anant a restaurants italians per menjar pa sucat amb oli d’oliva.

Hi ha quelcom que enyoris d’altres bandes del món quan estàs al teu lloc d’origen?

Sí. Es respecte per s’arquitectura i pel patrimoni gràfic i comercial. Vaig estar fa uns mesos a Amsterdam i vaig flipar, perquè tots els comerços estan intactes, conserven l’empremta del modernisme, del premodernisme, del racionalisme, de l’Art Decó, del anys 60... Tot segueix intacte, amb nous negocis. A ningú se li acudeix arrasar amb tot, com feim aquí. Me sap molt de greu i a molta gent li sap molt de greu aquesta falta d’informació i de cultura pròpia. Si jo ara mateix fes llistat de comerços tradicionals destruïts... Posa els pels de punta.

Tot i així, jo sempre intent treure sa part positiva de tot i crec que massa bé ho hem fet [venint d’on veníem]. Crec que sa societat mallorquina és una gran societat, molt tolerant i bastant protectora de lo seu en general, malgrat tot. A mi Mallorca me pareix fantàstica. I Palma, meravellosa. Ses dues coses que mos falten aquí són autocrítica i autovaloració. Valoració de tot el que tenim, però també autocrítica per a reconèixer què és el que hem fet malament.

Has hagut de fer qualque renuncia important per viure on vius?

No. Al principi, sí. Jo no me’n hagués anat de Barcelona, però era objector de consciència, cosa que forma part del meu caràcter reivindicatiu i activista. Me van donar una beca del Govern Balear per a poder anar a estudiar a Estats Units, a sa Parsons School de Nova York. I estava fent pràctiques a sa revista Interview d’Andy Warhol, però se me van acabar ses pròrrogues del Servei Social. I mumare un dia me diu: “¡Toni, he rebut una carta, estàs en búsqueda y captura!”. I jo, a Nova York. Així que enviava cartes per fax de vint pàgines, des de ses oficines de Interview en es Ministeri de Defensa d’Espanya, com a dient: “¿hola? ¿en serio me fareu tornar per fer això?”. I al final, els vaig convèncer de que me deixessin acabar abans de tornar a fer el Servei Social. T’has de queixar molt en aquesta vida, però sempre aportant solucions.

Quin gust fa es menjar que més t’agrada del teu lloc d’origen? No té per què ser allò més típic.

Són gustos molt senzills. Una panada, per exemple. Com que no sé cuinar, me conform amb lo senzill. Aquí tenim dues vertents. Per una banda, sa tradicional. I per s’altra, sa de fer Buddha Bowls. Mira, ni Buddha, ni bowl. Buda, de què? Què ha fet Buda amb tot això? I bowl? Si m’ho poses en un platet... Aquestes coses tan internacionals ja avorreixen. Un muffin, no. És una magdalena. Està bé mantenir una mica s’essència dels llocs. I qui no ho sap o no ho vol fer, ell s’ho perd. Al final, no és problema nostre.

Arrossegam una sèrie de clixés... Una sèrie, no, una carretada, camions plens, de clixés i d’idees preconcebudes que al final dius, per què? Sa llàstima és que, per exemple, a Santa Catalina ja no hi ha ni un restaurant mallorquí, de gastronomia local. I a la vegada, els mallorquins seguim fent sa nostra vida. Per exemple, ses germanes Solivellas de Ca Na Toneta han obert es Celler Tonet a Inca, on hi havia abans Can Marron. Na Maria [Solivellas] me va demanar què feien amb es rètol antic [es de Can Marron] i jo els hi vaig dir que ho deixessin dedins, com a homenatge a lo que va ser. Elles han agafat ses receptes tradicionals i les han evolucionat, han fet net tot visualment i ho han deixat sense vestir. I és un dels pocs casos a on se nota que hi ha una evolució intel·ligent d’un negoci, en aquest cas, de gastronomia.

Quin és es teu lloc segur al món? No té per què correspondre’s amb unes coordenades geogràfiques.

D’interior, ca meva, evidentment. I exterior, qualsevol lloc de sa costa d’aquí de Mallorca que sigui de roca, a on pugui fer nudisme i a on no hi hagi ningú. Encara que hagis de caminar, amb s’excusa del càrdio, 10, 15, 20, 25 minuts... és igual. Si no hi vas a ses hores fortes [de sol] i hi vas més tard.... Això a mi me plena.

I sa feina també. Estar concentrat, amb aquella energia.... És una cosa que jo encara seguesc gaudint molt. Tenc cobertes [de seguretat] ses 24 hores del dia.

A on t’agradaria morir-te? Aquesta vegada sí que em referesc a un punt geogràfic, però si vols donar-me més detalls, endavant.

Aquí. I m’agradaria sortir d’un edifici un dia, (sense ser molt gran, perquè ara estic veient a mumare amb 87 anys, es desastre a partir dels 80 que significa el tema salut i no val la pena aguantar malament), que hi hagués una mudança, que estiguin pujant un piano, que se rompi sa corda i me caigui damunt. Que jo no m’enteri de res i que allò faci una simfonia dodecafònica. Només de pensar el que sa gent riuria de contar com se va morir en Toni Sorell, ja val la pena. Seria una mort a lo Buster Keaton, sa gent no se podria aguantar es riure. I això m’entusiasma.

Hi ha qualque au local o, en es seu defecte, qualque animal endèmic que et fascini?

Sí, un puput. És totalment desconegut. Jo no n’he vist de prop cap mai, no els he tocat, diuen que fan olor. Me pareixen misteriosos i fascinants.

Moltes gràcies, Toni, per s’entrevista i per tot. Ya ets un dels nostres puputs. El puput millor perfumat de Palma.

¿Cuál es la coletilla o expresión de tu lugar de origen que más usas cada día?

Yo no la digo tanto, pero mi madre, cuando algo le sorprende, dice: “Animals!”. Y este “animales”... ¿Qué tipo de animales? ¿Salvajes? ¿Gallinas? ¿Por qué se dice? Me hace mucha, mucha, mucha gracia y después de fijarme en que lo decía mi madre, vi que hay otra gente que lo dice también y que es más común de lo que yo creía. Es más de la part forana [así se conoce a todo el área de Mallorca que no es Palma] que de ciudad [Palma], pero como toda mi familia es de Porreras, quieras o no, estoy a medio camino entre los dos sitios.

Cuando eras pequeño, ¿cuántas veces a la semana soñabas con vivir en otro lugar?

Yo creo que más de las que recuerdo, porque hice lo que pude para acabar de estudiar e irme. Es una inquietud que todavía mantengo viva y que no tiene que perderse nunca. No sé, me las ingenié para convencer a los de mi casa de que tenía que salir. Que era mi destino. Me fui a Barcelona. Ahí viví nueve años. Te estoy hablando de hace muchos años. En Palma no se hablaba [de diseño]. Nadie te tutorizaba en la escuela. El diseño era una cosa que solo podías descubrir cuando llegabas a Barcelona. Yo fui a hacer arquitectura técnica y lo suspendí todo con ceros. No me identificaba para nada con eso. Era un desastre. Y al final, conseguí estudiar diseño. Y mira, muchos años después, mantengo la pasión por la profesión y sus derivaciones, con estos proyectos paralelos sobre el patrimonio gráfico… Y lo que venga.

Y ahora mismo, ¿estás donde quieres estar?

Sí, yo creo que sí. Poque ya he dado toda la vuelta. Ya he tenido una empresa grande, con socios, con una nave en El Terreno, que era el sueño de mi vida, y me he dado cuenta de que trabajar tanto tampoco vale tanto la pena, que no todo es el dinero y que eso que le enseñaron a mi generación (yo es que tengo 59) de que tienes que trabajar mucho, pues al final no era tan así. Precisamente, cerrar la empresa hizo que ganase menos dinero, pero también que tuviese más tiempo para hacer todo esto que te estoy contando hoy, que si no, seguiría haciendo trabajo y ganando pasta, sí, pero no sería feliz. Estamos demasiado acostumbrados a medirlo todo en dinero, en seguidores... Y qué va... Siempre estamos buscando una recompensa. Y yo en este caso la he encontrado en Rotuïlla, aunque ahí no la buscaba.

¿Cuál es el trayecto diario más largo que haces a pie?

De mi casa al trabajo, que no llega a 10 minutos. Eso sí, no tengo que coger coche. Puedo bajar por la Plaza de Santo Domingo, que la han renovado, e ir viendo el Paseo Marítimo y el mar. Es un gusto. Y después está [el trayecto que hago] cuando voy a ver a mi madre en invierno, en el que también intento caminar. Pero en verano, qué va. De parking a parking y tiro porque me toca.

¿Cuál es el grado de confianza que tienes con tus vecinos? ¿Los saludas, te sabes su nombre o solo son figurantes de tu vida?

Hay muchas categorías. Los que son amigos, son muy amigos y vamos de casa en casa, montando cenas y tomando vinos. Después están los vecinos… Bueno, yo creo que como le pasa a todo el mundo… Biel, mi marido, y yo hablamos inglés, así que en Es Jonquet estamos en el segmento de en medio: hablamos con los mallorquines de toda la vida y podemos hablar con los extranjeros que vienen a pasar unas semanas, nunca vienen meses enteros. Es Jonquet es el barrio más pequeño de Palma, pero también el que reúne un contraste más fuerte. En la misma calle se dan situaciones de convivencia absolutamente rocambolescas y diferentes.

¿Cuál es el tópico de tus paisanos (y de ti mismx) con el que estás más de acuerdo?

Claro, somos isleños y la gente nos critica mucho por nuestro ritmo. A mí una vez me dijeron en Barcelona: “¡Cómo se nota que eres mallorquín!”. Y me supo fatal. Me lo dijo una jefa, porque iba lento, supongo. Pero al final, ¿eso es malo? En una sociedad que te educa a producir mogollón y a ir muy rápido, en una ciudad grande como Barcelona, si tú eres mallorquín y se nota, no pasa nada.

¿Cuál es la cosa más tonta que te han dicho nunca sobre tu lugar de origen?

Me han preguntado si tenemos autopistas. O si se puede ir en febrero con bañador. Hay un desconocimiento… [Aquí comentamos, entre risas, que hay un porcentaje importante de peninsulares que confunden las Islas Baleares con las Islas Canarias.] Sí, es muy fuerte. Yo, que soy fanático de la geografía, no puedo entender la estrechez de miras colectiva que hay.

¿Qué lugar ocupan tus orígenes en aquello que creas?

Yo creo que eso se ve muy bien en la selección de colores. Hay unas paletas de colores asociadas a cada ciudad. Cuando haces proyectos [de diseño], es inevitable que en Mallorca todo acabe teniendo una paleta de colores mediterráneos, que da mucho gusto aplicar, porque calma mucho. Los verdes, los marrones, los colores arena. Colores cálidos. Los azules turquesas del mar, que no son los azules atlánticos, son los mediterráneos. Y seguro que también se nota tipográficamente. En las formas, también. Todo es un poco más orgánico. El círculo… Hubo una temporada que no me podía deshacer del círculo. [Se ríe]

¿Hay algo que eches de menos de tu lugar de origen cuando estás en otras partes del mundo?

Lo cotidiano. Tener una casa muy agradable, con una temperatura agradable… Yo he viajado a lugares fríos para vivir una experiencia exótica. Hace unos años, Biel y yo fuimos a Estocolmo en diciembre. Y la gente de ahí nos decía: “¿Pero qué hacéis aquí en diciembre?” Y la de aquí tampoco entendía por qué íbamos a Estocolomo a -10ºC, pero para nosotros era exótico. Porque estamos acostumbrados a tener buen tiempo todo el año y buscábamos lo contrario.

Y la gastronomía también. Estuvimos en Brasil unas cuantas semanas y acabamos yendo a buscar restaurantes italianos para comer pan con aceite de oliva.

¿Hay algo que eches de menos de otras partes del mundo cuando estás en tu lugar de origen?

Sí. El respeto por la arquitectura y por el patrimonio gráfico y comercial. Estuve hace unos meses en Amsterdam y flipé, porque todos los comercios están intactos, conservan la huella del modernismo, del premodernismo, del racionalismo, del Art Decó, de los años 60... Todo sigue intacto, con nuevos negocios. A nadie se le ocurre arrasar con todo, como hacemos aquí. Me sabe muy mal y a mucha gente le sabe mal esta falta de información y de cultura propia. Si yo ahora mismo hiciese un listado de comercios tradicionales destruidos… Se te ponen los pelos de punta.

Aunque yo siempre intento sacar el lado positivo de todo y creo que bastante bien lo hemos hecho [viniendo de donde veníamos]. Creo que la sociedad mallorquina es una gran sociedad, muy tolerante y bastante respetuosa con lo suyo en general, pese a todo. A mí Mallorca me parece fantástica. Y Palma, maravillosa. Las dos cosas que nos faltan aquí son autocrítica y autovaloración. Valoración de todo lo que tenemos, pero también autocrítica para reconocer lo que hemos hecho mal.

¿Has tenido que hacer alguna renuncia importante para vivir donde vives?

No. Al principio, sí. Yo no me hubiese ido de Barcelona, pero era objetor de conciencia, cosa que forma parte de mi carácter reivindicativo y activista. Me dieron una beca del Govern Balear para poder ir a estudiar a Estados Unidos, a la Parsons School de Nueva York. Y estaba haciendo prácticas en la revista Interview de Andy Warhol, pero se me acabaron las prórrogas para ir a hacer el Servicio Social. Y mi madre un día me llama y me dice: “¡Toni, he recibido una carta, estás en búsqueda y captura!”. Y yo, en Nueva York. Así que enviaba cartas por fax de veinte páginas, desde las oficinas de Interview al Ministerio de Defensa de España, diciendo: “¿hola? ¿en serio me haréis volver por esto?”. Y al final los convencí de que me dejasen acabar antes de volver para cumplir con el Servicio Social. Te has de quejar en esta vida, pero siempre aportando soluciones.

¿A qué sabe la comida que más te gusta de tu lugar de origen? No tiene por qué ser lo más típico.

Son sabores muy sencillos. Una panada, por ejemplo. Como no sé cocinar, me conformo con lo sencillo. Aquí tenemos dos vertientes. Por una parte, la tradicional. Y por la otra, la de hacer Buddha Bowls. Mira, ni Buddha, ni Bowl. Buda, ¿de qué? ¿Qué ha tenido que ver Buda con esto? ¿Y bowl? Si me lo estás poniendo en un platito… Estas cosas tan internacionales ya aburren. Un muffin, no. Es una magdalena. Está bien mantener un poquito de la esencia de los sitios. Y quien no sabe o no quiere hacerlo, eso que se pierde. Al final, no es problema nuestro.

Arrastramos una serie de clichés… Una serie no, una carretilla, camiones llenos de clichés y de ideas preconcebidas, que al final dices, ¿por qué? La lástima es que, por ejemplo, en Santa Catalina ya no hay ni un solo restaurante mallorquín, de gastronomía local. Y a la vez, los mallorquines seguimos haciendo nuestra vida. Por ejemplo, las hermanas Solivellas de Ca Na Toneta, que han abierto el Celler Tonet en Inca, donde antes estaba Can Marron. Maria [Solivellas] me pidió que qué hacían con el rótulo antiguo [el de Can Marron] y yo les dije que lo dejasen dentro, como homenaje a lo que fue. Ellas han cogido las recetas tradicionales y las han evolucionado, han limpiado el espacio visualmente y lo han dejado sin vestir. Y es uno de los pocos casos donde se nota que hay una evolución inteligente de un negocio, en este caso, de gastronomía.

¿Cuál es tu lugar seguro en el mundo? No tiene por qué corresponderse con unas coordenadas geográficas.

De interior, mi casa, evidentemente. Y de exterior, cualquier lugar de la costa de Mallorca que sea de roca, donde pueda hacer nudismo y donde no haya nadie. Aunque tenga que caminar, con la excusa del cardio, 10, 15, 20, 25 minutos… Da igual. Si no vas a las horas de sol fuerte y vas más tarde… Eso a mí me llena.

Y el trabajo también. Estar concentrado, con esa energía… Es una cosa que yo todavía sigo disfrutando mucho. Tengo cubiertas [de seguridad] las 24 horas del día.

¿Dónde te gustaría morirte? Esta vez sí que me refiero a un punto geográfico, pero si quieres darme más detalles, adelante.

Aquí. Y me gustaría salir de un edificio un día (sin ser muy mayor, porque ahora estoy viendo con mi madre, a sus 87 años, el desastre que es el tema de la salud a partir de los 80 y no vale la pena aguantar mal), que hubiese una mudanza, que estén subiendo un piano, que se rompa la cuerda y se me caiga encima. Que yo no me entere de nada y que se monte una sinfonía dodecafónica. Solo de pensar lo que se reiría la gente contando cómo se murió Toni Sorell, ya vale la pena. Sería una muerte a lo Buster Keaton, la gente no se podría aguantar la risa. Y eso me entusiasma.

¿Hay alguna ave local o, en su defecto, algún animal endémico que te fascine?

Sí, un puput [abubilla en catalán]. Es totalmente desconocido. Yo no he visto nunca uno de cerca, no los he tocado, dicen que huelen. Me parecen misteriosos y fascinantes.

Moltes gràcies, Toni, per s’entrevista i per tot. Ya eres otro de nuestros puputs. El puput mejor perfumado de Palma.

Muchísimas gracias por leer. Y por admirar a la Fauna Local.

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¡Nos vemos en la próxima lámina de Fauna Local (que llegará en otoño)!

1

Crea comunidad, crea red. El logotipo del proyecto es una R con dos puntos encima, que es una diéresis, porque [en el nombre] mezclé catalán y castellano, pero también son dos ojos. Es una forma de decir que tienes que ir por la calle observando, y con la cabeza alta, no mirando hacia abajo, como estamos todos ahora mismo con el móvil.

2

Mucha gente cree que no sirve de nada protestar. Y yo siempre digo que a mí sí que me ha servido. No sé si lo hago bien o mal, pero sirve, porque Es Jonquet se protegió, el patrimonio gráfico de Palma se está intentando proteger, al menos mucha gente ha tomado conciencia. Y es gratificante. Conlleva mucho trabajo, eso sí, pero todo es muy relativo. Si este trabajo te gusta, no es para tanto. Al fin y al cabo, aprendes mucho.

3

Si alguna cosa aprendí con [Salvem] Es Jonquet es que este tipo de patrimonio se tiene que proteger con la máxima figura: Un BIC [Bien de Interés Cultural]. Y a eso fuimos. Si no lo hubiésemos hecho, ahora estaría... Ahora se está construyendo a tope, pero se está construyendo de una forma mucho más razonable de lo que se quería hacer en un principio, que era la destrucción total.

4

Me hizo tanta gracia encontrarme un rótulo sin nombre, en una calle sin nombre, que me pareció una buena forma de empezar. Ahora hace 6 años de ese momento.

5

Las historias que se relatan en la cuenta vienen de libros, de Internet, de la documentación e incluso de las mismas visitas guiadas. Como viene gente muy interesada en el tema, a mí me sirven no solo para dar información, sino también para recibirla. (...)

De repente, viene una señora y te dice: “Toni, Toni, yo soy la cuñada, la nieta del propietario de tal, te vi en la tele el otro día”. Me pasan cosas que son muy gratificantes. Es la historia de una ciudad y de sus locales. Parece una cosa adormecida, olvidada, pero en realidad está muy viva.

6

Hace poco, en una reunión con el Ayuntamiento de Palma, le dije al alcalde: “mira, yo no soy la Juana de Arco del patrimonio gráfico. Si queréis colaborar, ha de ser en serio, lo tenemos que hacer, os necesito.” Porque hacerlo solo, después de 6 años, qué quieres que te diga. Para publicar “ha desaparecido un rótulo” y que lo que consiga sean comentarios de “¡oh, qué lástima!” ... Vale, qué lástima. ¿Y? Yo, si no vamos a hacer nada, me voy a nadar.

7

En Mallorca tenemos el tema de la temporada. Y nos da una mentalidad muy cortoplacista. Las preguntas siempre son cómo ha ido la temporada y qué hacemos para la siguiente. Como hay mucha competencia y el turista siempre tiene que ver cosas nuevas, hemos caído en esta trampa de destruir los cafés, de destruir las librerías, de destruir... No es síntoma de Palma, ni de Mallorca, es un síntoma general, pero aquí está muy acentuado. Es una cosa como de nuevo rico.

Read the original on inesmasiprojas.substack.com

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