Aquí tienes “La tirada del domingo”.
Joshua Flores, tiene su propio boletín, donde te propone buenas ideas sobre cómo leer símbolos, ya se trate de los clásicos o de los modernos y actuales. Muy útil para entender la realidad de hoy.
La tirada del domingo,
por Joshua Flores
Válida para la semana 31 del año 2026.
Del lunes 27 al domingo 2 de agosto de 2026.
Otro domingo, y las tiradas regresan con una nueva serie de microcuentos. Cada carta se convierte en una pequeña escena que trae el mensaje de tu lectura de forma sencilla y cercana, según tu día de nacimiento.
Qué te quiere decir el tarot esta semana.
Si naciste el Lunes:
El molinero llevaba años trabajando con la puerta cerrada. Los vecinos dejaban sus sacos de grano al amanecer, los recogían al atardecer y se marchaban sin cruzar palabra. Una mañana, mientras la piedra giraba con su ritmo constante, el molinero empezó a tararear sin darse cuenta. Un niño que pasó con su madre se detuvo en el umbral, sorprendido. Al día siguiente, el niño volvió solo, con un pan recién horneado y una sonrisa tímida. El molinero lo recibió con un gesto y el niño, sin decir nada, se quedó a ayudarle a limpiar el taller.
El As de Copas aparece cuando alguien se abre a dejar entrar por fin afecto.
Si naciste el Martes:
La tejedora trabajaba en silencio en su taller junto al río. Llevaba horas concentrada en el mismo patrón de flores cuando, de pronto, el aire se espesó a su alrededor. No había cambiado el tiempo, no se oía ningún ruido nuevo, pero una certeza le recorrió la espalda: algo no andaba bien. Dejó el telar y salió a la calle. Allí vio a su vecina, pálida y con las manos temblorosas, buscando a su hijo de cinco años. Sin mediar palabra, la tejedora se dirigió hacia el río, donde el niño solía jugar cerca del agua. Lo encontró sentado en la orilla, con los pies en el agua.
La Luna aparece cuando el instinto amplifica y guía, aunque no pueda explicarse del todo.
Si naciste el Miércoles:
El aprendiz de sastrería llevaba semanas mirando de reojo a la hija del panadero. Cada mañana, al abrir el taller, ella aparecía con un trozo de pan caliente envuelto en un paño. Él le daba las gracias con un movimiento de cabeza, pero nunca se atrevía a decirle nada más. Una tarde, mientras cosía el vestido que ella le había encargado para la fiesta del pueblo, decidió añadir un detalle: bordó un pequeño corazón rojo en el dobladillo, donde solo ella lo vería al ponérselo. Cuando se lo entregó, ella lo descubrió al probarse la prenda y sus ojos brillaron. Al día siguiente, ella llegó con dos trozos de pan y una sonrisa que no había mostrado antes.
El Caballero de Copas aparece cuando un gesto le da movimiento a un vínculo.
Si naciste el Jueves:
Los dos herreros del pueblo trabajaban en fraguas separadas, una frente a la otra, divididas por el camino principal. Cada uno forjaba sus propias herramientas, cada uno vendía por su cuenta, y aunque se saludaban de lejos, nunca compartían secretos del oficio. Un día, el herrero mayor se enfermó de gravedad y el menor tuvo que terminar un encargo urgente para el alcalde. Mientras trabajaba en el yunque del mayor, descubrió que su diseño para las tenazas era más eficiente y resistente. Cuando el mayor se recuperó, el menor le mostró sus mejoras y le propuso trabajar juntos. Desde entonces, sus fraguas se unieron y sus herramientas son las mejores de la región.
El Sol aparece cuando la claridad se comparte y el entendimiento es mutuo.
Si naciste el Viernes:
La vecina de la plaza guardaba todo lo que llegaba a sus manos: frascos vacíos, retales de tela de todos los colores y hasta trozos de madera que encontraba en la calle. “Por si acaso”, decía cada vez que alguien le preguntaba por qué no tiraba nada. Su casa estaba tan llena de cajas y bolsas que apenas se podía caminar entre ellas. Un día de lluvia, el techo empezó a gotear sobre su cama. Tuvo que sacar montones de objetos para llegar al lugar de la gotera. Entre los trastos viejos, encontró un martillo que no usaba desde hacía más de diez años. Lo usó para reparar el techo y, mientras trabajaba, se dio cuenta de que muchas de las cosas que guardaba ya no servían para nada.
La Emperatriz aparece cuando la necesidad de sostener se vuelve acumulación y la estabilidad, inmovilidad.
Si naciste el Sábado:
El puente de madera crujía cada vez que alguien lo pisaba, y las tablas más viejas se hundían ligeramente bajo el peso. Los vecinos del pueblo lo usaban desde hacía generaciones, aunque todos sabían que ya no era seguro y que algún día terminaría en el río. Una tarde de verano, una tormenta fuerte lo arrastró aguas abajo sin que nadie pudiera hacer nada. Al principio, el pueblo entero se lamentó de la pérdida. Pero al día siguiente, mientras buscaban una forma de cruzar, descubrieron que el camino que siempre habían evitado por largo, era en realidad más corto y seguro que el puente.
La Muerte aparece cuando algo —una relación, un hábito, una etapa— ya dio todo lo que tenía que dar, y toca cortarlo aunque nada de fuera obligue todavía.
Si naciste el Domingo:
El tonelero del pueblo tenía tableros de roble apilados con cuidado en un rincón de su taller. Llevaba semanas seleccionando cada pieza, midiendo su grosor, su veteado y hasta su aroma, como si cada tabla tuviera que contar una historia antes de ser tallada. “Cuando esté listo”, respondía con calma a quien le preguntaba por el nuevo barril que el tabernero le había encargado. Una mañana, su hijo, impaciente, le preguntó por qué no empezaba ya. El tonelero dejó el compás, miró las maderas y sonrió: “Porque primero hay que tener todo lo necesario, hijo. Así el trabajo sale sin prisas y sin errores” Esa misma tarde, por fin, tomó las herramientas, las afiló con cuidado y empezó a tallar el primer aro. Desde entonces, en el pueblo dicen que una buena preparación es la mitad del trabajo bien hecho.
El 2 de Oros aparece cuando los recursos se reúnen y preparan antes de tomar forma concreta.

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