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Energética en tu email · Jul 23, 2026

272. Enfoca tu camino.

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Energética en tu email · Energética en tu email

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El crecimiento personal es la capacidad de conducir tu vida con claridad, flexibilidad y coherencia ante la realidad que te toca vivir, y este artículo explica cómo gira a través de cuatro ejes fundamentales, imaginación, objetivos, ejercicios y Riqueza, que son los que te impulsan a generar alternativas, tomar mejores decisiones, desarrollar capacidades y proteger los recursos que te permiten adaptarte, avanzar y mejorar tu vida.

Antes de empezar quiero proponerte una nueva experiencia. Si te perdiste el poder entrar en el MME 25-30, ahora puedes trabajarte la economía en un taller más corto que empezamos en agosto de 2026. Tendrás que seguir este enlace para saber más.
El subtítulo de este email, “Desarrolla tu maestría”, es pomposo. Suena a gurú salido del plan de marketing de una editorial famosa. No te creas que el anterior que tenía pensado, “Avanzando firmemente por la vida”, era mejor. Lo descarté porque sonaba a tipo duro, y a matón de barrio que anda por la vida como un tanque de guerra, pasando por encima de todo y de todos.
La cosa estaba complicada porque la idea que quiero proponerte trata justamente de que puedas llegar a relacionarte adecuadamente con la realidad que te toca vivir, de manera que puedas sacarle el mayor provecho posible. El riesgo en este tema está en caer en los clichés de siempre, como el de decirte algo como “Si lo crees, puedes”, o ese otro que dice “Sal de tu zona de confort: ahí es donde empieza el crecimiento”. Incluso hay una que me produce especial gracia, que es “Conviértete cada día en la mejor versión de ti”.
¡Menos mal que tenía mi banda sonora que me ayudaba! “Amsterdam”, del sueco Nils Petter Molvær, es una maravilla de canción. Me ayudó esta vez a no desenfocar de la idea de hablarte de los 4 ejes que debes cubrir para hacer despegar a tu crecimiento personal, más allá del ruido.
La introducción adecuada para este artículo sería decirte que crecer no consiste en convertirte en una persona diferente a la que ya eres. Tampoco en tener que alcanzar una versión mejor o definitiva de ti. Eso sería ridículo, joder, porque tú no eres un programa de ordenador y porque no existe nada que se pueda llamar “tu versión definitiva”.
Sería incluso inteligente y comercial por mi parte prometerte una transformación espectacular. Pero este artículo no lo hará. En realidad lo que te propongo es que caigas en la cuenta de que gran parte de tu crecimiento ocurre de manera menos visible a tus ojos. Sucede a través de una conversación mejor amable, una decisión no impulsiva, una caminata a gusto por el monte, haciendo algo que te guste, o incluso poniendo alguno que otro límite a tiempo.

Lo que sí que hará este artículo es mostrarte una idea clara de lo que es el crecimiento personal como capacidad para conducir tu vida con claridad y flexibilidad. Y lo hará a través de cuatro ejes prácticos, imaginación, objetivos, ejercicios y Riqueza.

La verdad es que lo que haces cada día, y segundo a segundo, es evolucionar y progresar, aunque tú no te des cuenta. Tu identidad cambia con las decisiones que tomas, las relaciones que tienes y las circunstancias que te obligan a revisar lo que dabas por sentado. Tu crecimiento personal comienza cuando reconoces esa condición dinámica de tu ser y aprendes a conducirte dentro de ella.

Todo esto tiene el objetivo de ayudarte primero a adaptarte a los cambios, y luego convertir todo ello en mejoras materiales y de relación, y si tus objetivos van más lejos, conseguir logros espirituales. Tu crecimiento personal, como ves, no es algo separado de tu vida, sino que se refiere a sincronizar y a armonizar dos cosas entre si. Una es lo que afirmas valorar, y la otra que es la forma en que actúas.

Claro que la idea no se puede dejar allí, porque entonces cabe la posibilidad de una interpretación libre. Así que toca decir que aquí, “sacar el mayor provecho posible de la realidad” no significa explotarla ni obligarte a encontrar una enseñanza en cada desgracia. Significa que puedes ser capaz de reconocer las condiciones que te han tocado vivir, de distinguir lo que puedes modificar de lo que no depende de ti, y de construir desde ahí la mejor respuesta posible y que seas capaz de sostener.

Esos cuatro ejes forman un ciclo. Imaginas alternativas, eliges objetivos, entrenas capacidades y proteges los recursos que te permiten continuar. Después observas lo ocurrido y corriges.

Imaginar es como un superpoder, porque es la capacidad mental que te permite generar muchas alternativas antes de actuar. Y lee bien, son siempre alternativas antes de actuar. Y eso es muy útil, porque la vida no siempre ofrece respuestas claras y evidentes. A veces te presenta experiencias límite, pérdidas o incluso problemas para los que tus hábitos antiguos ya no sirven. ¡Pero que te voy a a contar yo!

Imaginar dentro de la idea que te propongo, no es inventarte o predecir el resultado final de nada. Es una forma que tiene tu mente inconsciente de representar caminos, obstáculos, costes y consecuencias. Pero ten en cuenta que nada de eso es real, hasta que tomas decisiones, que son las que convierten esas imágenes en algo real y tangible.

Imaginar requiere, además, de tu apertura mental para mantenerse en positivo, porque la idea es que te ayude a ampliar tu repertorio de soluciones y salidas posibles. Lo que te da siempre son ideas de posibilidades, que continúan siendo solo eso, hasta que actúas y observas sus efectos.

Necesitas empezar a escribir tus objetivos, y revisarlos cada cierto tiempo. Al principio te parecerá inútil, pero no lo es para tu cerebro, porque le das una ruta iluminada que seguir. Al escribir tus objetivos lo que haces es escoger, y tu inconsciente empieza a ordenar y a decidir qué es lo que merece tus recursos. Un objetivo escrito lo que hace es convertir una aspiración en una idea más concreta y susceptible de ser alcanzada.

Los objetivos deben ser tuyos, y deben poder revisarse, porque insistir en el logro casi nunca significa obedecer para siempre a una decisión que has tomado en el pasado. Eso queda bien en las películas, sobre todo las de venganza, pero imagino que ya estás en ese punto en que buscas algo más que venganza de la vida.

Entre tu inconsciente y tú existe una distancia que solo se reduce manteniendo prácticas destinadas a ello. En este caso un ejercicio es una práctica concreta, repetible y observable, pero centrada en tu crecimiento personal. Puede servir para entrenar a tu cuerpo, a tu atención, a tu concentración o a tu conciencia misma.

El valor de este tipo de ejercicio no está en la solemnidad ni en la sacralidad, sino en la repetición acompañada de una intención clara e incombustible. Y además, no se hacen para tener siempre la misma respuesta, sino para tener una potente y clara cuando la necesites.

¡Ay la Riqueza! Esta palabreja, siempre escrita aquí con mayúscula, no se limita solo al dinero, aunque desde luego lo incluye. Riqueza se refiere al todos los recursos que pueden ampliar tus opciones de conseguir lo que quieres. Incluye salud, tiempo, conocimiento, seguridad material, buenas relaciones, herramientas y una gran capacidad para recuperarte de una dificultad.

Crecer personalmente incluye el desarrollar, tener y conservar esos recursos, porque lograr algo que luego destruye tu salud, empobrece tus relaciones, o compromete tu futuro, puede ser una victoria inmediata pero una derrota a la larga. La Riqueza te ayuda a pensar en como avanzar sin disminuir tu capacidad futura de elegir y actuar, y sobre todo sin trasladar innecesariamente el coste de ese avance a otras personas.

Para terminar, quiero invitarte a echar un vistazo al nuevo taller. Empieza en agosto. Sigue este enlace para tener más información.
  • Bonanno, G. A., & Burton, C. L. (2013). Regulatory flexibility: An individual differences perspective on coping and emotion regulation. Perspectives on Psychological Science, 8(6), 591–612. DOI: 10.1177/1745691613504116.
    Sobre la capacidad de reconocer el contexto, disponer de varias respuestas y corregirlas según sus resultados.

  • Cole, S. N., Smith, D. M., Ragan, K., Suurmond, R., & Armitage, C. J. (2021). Synthesizing the effects of mental simulation on behavior change: Systematic review and multilevel meta-analysis. Psychonomic Bulletin & Review, 28, 1514–1537. DOI: 10.3758/s13423-021-01880-6.
    Sobre el uso de la simulación mental para preparar conductas y actuaciones reales.

  • Gollwitzer, P. M., & Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology, 38, 69–119. DOI: 10.1016/S0065-2601(06)38002-1.
    Sobre los planes «si ocurre X, haré Y» y la transformación de las intenciones en acciones.

  • Harkin, B., Webb, T. L., Chang, B. P. I., et al. (2016). Does monitoring goal progress promote goal attainment? A meta-analysis of the experimental evidence. Psychological Bulletin, 142(2), 198–229. DOI: 10.1037/bul0000025.
    Sobre la importancia de registrar, medir y revisar el progreso.

  • Locke, E. A., & Latham, G. P. (2002). Building a practically useful theory of goal setting and task motivation: A 35-year odyssey. American Psychologist, 57(9), 705–717. DOI: 10.1037/0003-066X.57.9.705.
    Una síntesis clásica sobre objetivos, compromiso, dificultad, aprendizaje y retroalimentación.

  • Oettingen, G. (2012). Future thought and behaviour change. European Review of Social Psychology, 23(1), 1–63. DOI: 10.1080/10463283.2011.643698.
    Sobre la diferencia entre fantasear con un resultado y contrastarlo con los obstáculos presentes.

  • Ostrom, E. (1990). Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Cambridge University Press. DOI: 10.1017/CBO9780511807763. ISBN: 9780521405997.
    Sobre cooperación, reglas y conservación de los recursos compartidos.

  • Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press. ISBN: 9780192893307.
    Sobre la diferencia entre poseer recursos y disponer de capacidades reales para elegir y actuar.

  • Wood, W., & Rünger, D. (2016). Psychology of habit. Annual Review of Psychology, 67, 289–314. DOI: 10.1146/annurev-psych-122414-033417.
    Sobre repetición, contexto y formación de hábitos que reducen la dependencia de la motivación momentánea.

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