RSS Amplifier

Causas y Azares · Jan 25, 2026

La sensación de decadencia estructural en España

0
Sign in to vote or save

Antonio Ortiz · Causas y Azares

Empezamos con lo más leído de la edición anterior: la gente no usa los puntos de recarga para coches eléctricos; la vida al límite de los veterinarios; la chica del cigarrillo símbolo de Irán.

Un discurso está, poco a poco, abriéndose paso en la opinión pública. Ha empezado desde los márgenes alrededor de una misma idea central: la sensación de declive estructural en España, visible tanto en lo social como en lo económico y lo institucional.

Este diagnóstico conecta con una colección de sucesos recientes (el gran apagón, la gestión de la DANA, los problemas de los trenes), pero también con la situación estructural del país: la regresión percibida de la sanidad y educación, de carreteras y transportes, del poder adquisitivo real.

En medios y opinadores hay una clara división. Por un lado hay una tendencia en la derecha a culpar al gobierno actual; por otro, desde la izquierda, cuando se trata de analizar lo que va mal (el ascensor social, la vivienda), se tiende a señalar al sistema capitalista actual.

Pero hay un nuevo discurso con el que se insiste en que, pese a mayor presión fiscal y recaudación, los servicios no mejoran y el país no invierte en futuro. Conforme una nueva hornada de analistas nos enseña la evolución del gasto del Estado, aflora que está enfocado a un único gran proyecto económico que es el de mantener lo más altas posible las pensiones.

Y esto tiene un difícil abordaje político, conforme la demografía determina el electorado, ningún partido presenta ideas o medidas para abordar el problema de fondo: cómo compaginar el hecho de que los jubilados ya no tienen palancas para complementar sus ingresos con la necesidad de que el estado no sangre a la economía productiva actual y que invierta en problemas actuales (vivienda pública) y en futuro (educación, infraestructura).

Algunas lecturas y referencias: Abelardo Bethencourt en El Confidencial; Pablo Simón en Cadena Ser; Francisco Pascual en El Mundo; Jorge Otero en Público; Hugo Pérez Ayán en The Objective; los datos de Santiago Calvo en X y II; y Gemma con una frase que me ha gustado por su resistencia al nihilismo, “Me niego a normalizar la decadencia”.

En cuanto al asunto demográfico el año pasado discutimos sobre que “Occidente se prepara para un mundo con muchos menos jóvenes”. Conviene matizar: en gran medida no lo está haciendo.

Las cinco mayores productoras de bebidas alcohólicas de alta graduación (Diageo, Pernod Ricard, Campari, Brown-Forman y Rémy Cointreau) están “sentadas sobre 22.000 millones de dólares en destilados en maduración, el nivel de inventario más alto en más de una década”. En conjunto, para estas cinco empresas, el indicador relevante (stock de inventario en maduración como % de las ventas netas) ha subido al menos un 50% desde 2011. Lo explica Madeleine Speed en FT (en inglés) reflejando el problema que tienen: mucha oferta para una demanda a la baja.

He ido a buscar los datos de consumo en España y la foto no parece tan clara. Entre adolescentes, el consumo y las borracheras bajan en los datos más recientes (Pablo Linde en El País) pero entre adultos, la proporción de gente que bebe se mantiene alta y bastante estable en la última encuesta del ministerio. Además existe un factor difícil de medir: el volumen vendido de alcohol en España sube (por ejemplo, la cerveza), pero los residentes en el país bebemos algo menos (también, la cerveza), algo explicado casi por completo por la subida del turismo. Puede ayudar a explicar por qué la OCDE alerta sobre una escalada en el consumo de alcohol en España desde 2010: supera en un 10% la media europea (Marcos Domínguez en El Español).

También el vino. El consumo ha bajado en países ricos en la última década, más que otras bebidas alcohólicas como cerveza o licores. El vino se ha ido desplazando del “alimento cotidiano” al “capricho/premium”. En esta pieza de The Economist (en inglés) lo cuentan y plantean algunas hipótesis: aumentan la gente que vive sola y la generación Z bebe menos en comidas prolongadas. Y también entra en juego la preocupación por la salud, aquí rescato una intervención del cardiólogo José Abellán:

Pero ¿estar solo no lleva a beber más alcohol? Se podría esperar que la soledad empuje a ahogar las penas en alcohol, pero investigaciones recientes sugieren lo contrario. Un metaanálisis de 69 estudios, que abarcan a más de 12.000 personas en Estados Unidos, Australia, Canadá y Francia, no encontró pruebas de que la gente bebiera más los días en que se sentía triste. De hecho, era hasta un 28% más probable que la gente bebiera (y un 23% más probable que bebiera en exceso) los días en que estaba animada. Es cierto que para algunas personas, beber es una adicción aislante. Pero para la mayoría es un placer social. Me crucé con esta pieza de Lettie Teague en WSJ (en inglés) en la que defiende el el tomarse un vino a solas, argumentando que no implica necesariamente soledad o problemas de alcoholismo.

Una razón extra para que veamos en el futuro menos consumo de alcohol la explicamos en “El gran logro científico de nuestro tiempo es la modificación y el control del deseo”: estudios recientes revelan que personas que usan semaglutida, el principio en el que se basa Ozempic, presentan una menor tendencia a desarrollar trastornos por uso de alcohol y otras drogas adictivas. Este fármaco regula el sistema de recompensa del cerebro, que suele fallar en casos de adicción, lo que explica estos efectos positivos.

Quedan lejos los 80 en los que se cantaba que “somos el club del alcohol”:

Relacionado con la letra de esa canción, “A esa entrega no resistirás, no

Te queda voluntad, decides nada

O cuando oyes líquido fluir

Líquido sobre cristal, tu sangre pide más

Las lágrimas se ahogan en alcohol

Las risas flotarán

El hielo funde cualquier inquietud”,

Gemma apunta algo sobre la denuncia típica “soy abstemio y el grupo me presiona para que beba”: “El contrato social del alcohol es muy interesante. Desinhibe haciendo que todo el mundo que bebe en un grupo se convierta en igual de vulnerable. No es algo consciente pero el no bebedor no se percibe simplemente como alguien que ha elegido no beber, sino como alguien que no ha firmado el contrato, que se niega a participar en el ritual. Mientras los demás bajan la guardia, el que no bebe permanece lúcido, contenido, intacto. Esa asimetría genera incomodidad. El sobrio se convierte en un observador cuando el resto se ha ofrecido como participante.”

Janan Ganesh, del Financial Times, es uno de mis analistas preferidos desde hace años. En esta pieza (en inglés) plantea su visión de por qué los Estados Unidos de Trump están maniobrando de forma tan errática. No acabo de estar de acuerdo con su análisis de que Estados Unidos está en declive, Ganesh explica que en términos relativos sí lo está, debido al desafío a su poder hegemónico por parte de China.

“Como el desempeño de EE. UU. en este siglo ha sido tan impresionante en términos absolutos —económicos, tecnológicos—, su declive relativo puede ser difícil de visualizar. Pero ahí está, en la eficacia limitada de las sanciones estadounidenses en los últimos años, en la lucha por mantenerse en cabeza en inteligencia artificial y en los activos estratégicos que China se atreve a poseer en el hemisferio occidental. La brecha militar respecto a China no es la que era en el cambio de milenio…

Siempre hay que desconfiar de quien va hacia abajo. Quienes vivimos mejor de lo que nacimos no podemos entender el trauma de ir en la dirección contraria. Una pequeña caída de estatus puede desquiciar a la gente, incluso si su posición absoluta sigue siendo buena. Fue la clase media de Weimar, que perdió sus ahorros por la inflación durante la crisis, la que se volcó en los nacionalsocialistas en las elecciones, no necesariamente quienes peor estaban. En geopolítica, el mismo proceso opera a gran escala. ¿Qué es la guerra de Rusia en Ucrania sino una protesta por su estatus reducido desde el colapso soviético?”

Escribo en Error500, “Con IA se hará el peor cine, se hará el mejor cine”, al hilo del análisis que hace el actor Ben Affleck.

Paul Lukas (en inglés) con Rahul Saggar, quien se describe a sí mismo como un “calculófilo” y está obsesionado con los dispositivos informáticos tradicionales. Maravillosa su colección de calculadoras.

De las siete entidades que solicitaron el ‘Sello de Inclusión Social’ entre 2022 y 2025, solo tres lo han conseguido. Y algunas solo ayudan a uno o dos beneficiarios por año. Civio.

Gracias a Alex Serrano estoy volviendo a ese pequeño hogar sentimental que son los discos de Mojave 3.

Cristina Urdiales tiene una lista estupenda de cartografía… de geografías imaginarias. Por ejemeplo, cartografiando la luna más visitada del universo Alien.

Por qué la investigación sobre inmigración probablemente esté sesgada. Laurenz Guenther en Letras Libres.

Radioexperto: “Tras el (incomprensible) cese de emisiones de Radio Nacional de España en AM, redescubrimos las emisiones que por las noches podemos escuchar en AM... Algo mágico”.

La erupción del Vesubio convirtió el cerebro de una persona en vidrio. Sarah Romero en National Geographic.

También de un servidor, “Wikipedia en alquiler, ciudadanos vigilados, roombas sacrificadas e IAs constitucionales”.

Read the original on causasyazares.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.