Tengo una suculenta en un frasco de mermelada.
Sí, así como lees. “No te rías, es temporal hasta que eche raíces.” - le dije a una amiga.
Y mientras terminaba de enviar ese audio y miraba la planta, me di cuenta de que yo estoy igual.
Estoy en un frasco de mermelada.
Lo elegí eh! Y te digo más: es la decisión más estratégica que tomé últimamente. Decidí ocupar el rol de principiante para ir hacia algo más grande en lo que estoy construyendo.
No te voy a mentir, no es lo más cómodo… pero es exactamente donde siento que tengo que estar.
Si me preguntás cuándo tomé esa decisión, la verdad es que no logro ubicar un momento exacto. Fue más bien una decisión interna de ser honesta conmigo misma, de entender que tomar un camino nuevo, encima emprendiendo, iba a requerir paciencia.
Y hoy lo veo como un acto de amorosidad, no como una excusa para justificar lo que no funciona.
Al contrario.
Estar en el frasco de mermelada me pide más estrategia que nunca. Sentar las bases. Echar raíces de verdad.
Y eso no implica “bajarme el precio”. Sí implica aceptar que es un proceso de redirección. Y que es algo nuevo.
Eso es lo que significa habitar este momento con intención.
Hay algo de lo que nadie habla y tiene que ver con sostener la incomodidad de ser principiantes en algo nuevo.
Nayla Norryh lo llama “paciencia estratégica”, y fue la primera, si no la única, a la que escuché traerlo a una conversación.
Me cansa leer posteos que dicen “no empezás de cero.”
Es cierto y a la vez, nadie te habla de que es necesario ajustarse el cinturón y ponerse el traje de principiantes cuando te estás reinventando o redireccionando.
Ese momento del medio es el que más inquieta. Y lo que más frustra no es la incomodidad en sí, es no tener conciencia plena de que estás ahí.
Lo vi en clientas que ya se reconocían identitariamente en lo nuevo que estaban construyendo o buscando, pero no se daban permiso de ser principiantes en eso. Y esa negación las llevaba a más frustración, a exigirse resultados que no correspondían al momento, y muchas veces a abandonar justo antes de que algo empezara a moverse.
Empezar algo nuevo no es lo mismo que empezar de nuevo.
Si estás en ese momento: paciencia, amiga.
Las suculentas en frascos de mermelada echan raíces y crecen relativamente rápido. Eso es lo que permite que cuando llegue la maceta más grande, la adaptación sea exponencial.
Y si llegaste a un punto en el que los lunes te pesan, pero estás dispuesta y decidida a buscar un nuevo rumbo aunque no tengas certeza de cómo se ve ni de qué se trata, escribime.
Juntas podemos encontrar tu frasco de mermelada.
O de pasta de maní, lo que más te guste.
Respondé este mail o dejá un comentario. Me interesa saber de vos, qué te está incomodando, porque no estás sola.
Para eso estoy acá.
Nos leemos pronto!
Un abrazo,
Cami

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