Quise enviar este e-mail más veces de las que me hubiera gustado ayer pero todavía estamos en Mercurio retrógrado (me contaron las que saben de astrología) y estoy segura de que algo tuvo que ver este fenómeno que, dicen, interfiere en algunas cuestiones técnicas y comunicacionales.
O no.
Elijo creer (después de estos últimos días de Mundial, creo que no soy la única usando esta frase, no?).
En fin.
Hoy vengo con algunas ideas sueltas y con un formato distinto al que acostumbro.
De hecho, no vas a encontrar una reflexión larga ni una historia desarrollada y es porque quiero contarte que estoy cocinando un cambio de formato.
Y esta idea nace de una convicción simple: dejarte, cada semana, aunque sea una idea que te ayude a construir una vida profesional más consciente, más propia y más alineada con la vida que querés vivir.
Así que, a partir de las próximas semanas, esta newsletter (que todavía no tiene nombre propio) va a estar dividida en secciones donde vas a encontrar recursos para navegar la vida profesional en todas sus etapas, alguna historia sobre la que reflexionar y ejercicios para llevar esas ideas a tu propia realidad.
Es más, si después de tanto tiempo leyéndome se te ocurre un nombre para esta newsletter, me encantaría que me escribas y me lo compartas. AMO co-crear en comunidad.
Dicho eso, también quería compartirte que ayer me entrevistó en vivo mi queridísima mentora, una persona a la que admiro no sólo por lo que sabe sobre marcas personales y negocios digitales, sino también por su enorme generosidad.
Te hablo de Sofía Alicio. Si te interesa ver la conversación, la podés encontrar acá.
Durante el vivo recordé una historia de cuando me fui de mi último trabajo corporativo.
Una compañera de equipo me mandó este mensaje:
La historia corta es que, durante una actividad de team building, conté que amo las montañas rusas. Me fascina subirme a todas las que encuentro.
Ese dato les voló la cabeza porque, quienes me conocen, suelen describirme como una persona tranquila. De esas que “traen calma”. Entonces, la imagen de alguien disfrutando una caída libre parecía no cuadrar.
Pero también soy esa.
Y hoy, unos meses después de haber empezado este camino independiente (o, como me gusta llamarlo, “sin jefe”), puedo confirmar que tenía razón.
Emprender es como tener tu propia montaña rusa.
Es hermoso y caótico al mismo tiempo.
Hay días en los que todo parece tener sentido y otros en los que dudás absolutamente de todo.
Hay subidas que entusiasman y bajadas que te obligan a recalcular.
Ninguna semana se parece demasiado a la anterior.
Y, sin embargo, no lo cambiaría por nada.
Porque, además de construir un proyecto, emprender terminó siendo un curso acelerado de autoconocimiento, de paciencia y de autoconfianza.
Quizás por eso esta newsletter también está cambiando.
Porque yo estoy cambiando.
Y quiero que este espacio se parezca cada vez más a la forma en la que trabajo: menos fórmulas universales y más criterio propio; menos conceptos vacíos y más herramientas para tomar decisiones desde lo que nos importa de verdad; menos hablar de carreras “perfectas” y más conversar sobre cómo construir una vida profesional que se sienta propia, coherente y sostenible.
Porque, en el fondo, eso es lo que quiero que encontremos en este espacio.
Más humanidad compartida.
Ojalá disfrutes este nuevo formato tanto como yo estoy disfrutando construirlo.
Gracias por seguir del otro lado mientras todo esto toma forma.
Nos leemos la próxima semana.
Un abrazo,
Cami

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