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Cami Jannon · Jun 18, 2026

El truco para lograrlo no existe

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Y mientras lo sigas buscando, no vas a llegar a ningún lado

Hace unos años, en una clase, una alumna me preguntó algo épico. Tanto así que todavía me da vueltas.

Luego de exponer sobre un tema y contar cómo había aprendido de eso. Ella, sin más, me dice:

“¿En qué momento se hace todo eso, profe? ¿No dormís la siesta?”

La pregunta era literal. Y la respuesta también lo es.

No, no dormía la siesta en aquel entonces.

Sin embargo, lo que ella estaba preguntando en realidad era otra cosa. Estaba buscando el truco. El atajo. La fórmula que le permitiera llegar a un lugar sin pagar el precio de llegar ahí.

Y no la culpo. Vivimos rodeados de un relato que vende eso, que se puede tener dirección, claridad y resultado sin sacrificar nada hoy. Que el camino se puede acortar si encontrás el método correcto, el curso correcto, el mentor correcto.

No es así. Y sostener que sí lo es, es mentirle a la gente.

Elegir una dirección profesional es valiente. Pero la verdadera valentía viene después, con el tiempo que hay que invertir en construir las bases de algo que todavía no rinde. Que no se ve. Que no tiene métricas esta semana, ni el mes que viene, capaz ni este año.

Y eso es exactamente lo que un mundo que pide inmediatez no quiere escuchar.

Hoy absolutamente todo está diseñado para la gratificación instantánea, el shot de dopamina, el resultado rápido, el contenido corto, la respuesta en tres pasos. Y en ese contexto, la idea de invertir tiempo en algo que no devuelve nada todavía suena casi anti-intuitiva. Casi una mala decisión.

Y no, mi amiga, no lo es. Es la única decisión que te acerca a esa versión tuya que necesitas y querés habitar.

Que yo no haya “dormido la siesta”, no es una anécdota de productividad de la que me sienta orgullosa. No me merezco un premio por eso ni mucho menos.

Fue tiempo que elegí intencionalmente poner en construir algo que en su momento no tenía ningún resultado visible. Ninguna prueba de que iba a funcionar. Solo la dirección, y la decisión de empezar a moverme hacia ella sin la garantía de que iba a llegar rápido.

Hoy construimos nuestro mañana. No hay forma de evitar esa frase, aunque suene a calendario de oficina, porque es literal.

No hay alcance de ningún objetivo ni meta posible si no entendemos que lo que hacemos hoy es la base de lo que va a ser visible después.

Yo no quiero romantizar las transiciones profesionales. No quiero vender la idea de que elegir una nueva dirección es solamente actitud, intuición y un salto de fe que te lleva mágicamente a destino, y voilá!

Hay un precio que pagar. Hay que sacrificar la siesta de hoy en pos de algo más grande mañana. Y ese paso no es opcional ni es un detalle menor de la historia. Es la historia.

Así que la próxima vez que alguien te pregunte cómo llegaste a donde llegaste, y esperando que la respuesta sea un truco, podés decir la verdad: no hay truco. Hay dirección, hay tiempo invertido sin garantía de retorno inmediato, y la decisión de seguir construyendo aunque todavía no se vea nada.

Eso es lo que nadie te cuenta cuando te habla de reinventarse.

Nos leemos la próxima.

Un abrazo,

Cami

Read on camijannon.substack.com

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