Nadie te cuenta esto antes de quedarte embarazada.
Los primeros meses desde que ves ese palito con 2 rayas te vas a sentir totalmente desubicada.
Estás embarazada. Pero tu cuerpo es el mismo. No notas nada en la barriga. Y no te quieres creer que sea verdad, por si pasa algo.
Nadie te cuenta que…
Te vas a tirar 3 meses expectante a la gran ecografía.
3 meses intensos y largos en los que, sin querer, empiezas a escuchar historias de personas que lo han perdido. Y tú, que piensas que a ti nunca te va a pasar, pero que en algún rincón muy profundo también piensa que puede pasar, sigues sin querer creerte que estás embarazada.
Nadie te cuenta que…
Empiezas a tener síntomas. Cansancio. Angustia. Náuseas. Y eso te tranquiliza un poquito, porque te sientes un poco más embarazada.
Pero un día cualquiera te levantas de maravilla. Sin ningún síntoma. Y vuelves a pensar: ¿será que no estoy embarazada de verdad?
Nadie te cuenta que…
Estos 3 meses no son como los pintan las películas. Ni como los reels de Instagram donde la chica sale sonriendo con el test en la mano y una lucecita cálida detrás.
Una parte de ti quiere estar feliz y contenta. Y otra parte solo quiere sobrevivir hasta el mes 3 y la ecografía que confirma que todo está bien.
Nadie te cuenta que…
Las personas de tu alrededor van a empezar a hacerte preguntas que tú ni siquiera te habías planteado.
¿Darás el pecho?
¿Seguiréis viviendo en el pueblo? ¿Solos?
¿Ya habéis montado la habitación?
¿Te vas a hacer la analítica “tal” que es súper importante?
Y tú, que solo estás intentando sobrevivir a tu nuevo estado físico y mental, que solo intentas vivir el presente, tienes a todo tu entorno cuestionándote un futuro incierto.
Nadie te cuenta que…
Vas a empezar a sentir cosas nuevas en el cuerpo. Y te vas a sentir totalmente desprotegida al no saber qué son.
¿Estará todo bien?
¿Estaré exagerando?
¿Debería llamar al médico?
¿Seré una pesada si llamo por esta tontería?
¿Dónde está el manual del embarazo que me explica todo esto?
Quieres leer libros y ponerte al día. Pero, en el fondo, sigues esperando a ese mes 3. A la semana 12. Porque de nuevo vuelves a pensar que a ti no te va a pasar. Pero, y si te pasara.
Sigues viviendo sin quererte creer del todo que estás embarazada.
Y nadie te cuenta que…
Cuando por fin llegas a esa semana 12 y crees que ahora sí, ahora vas a dejar de tener miedo y vas a estar tranquila…
Te das cuenta de que no. De que a partir de ahora ya no te preocupas solo por ti misma. De que en tu vida acaba de aterrizar la responsabilidad de cuidar a otra persona que está cocinándose dentro de ti.
Y ahí es cuando cae la ficha.
Que aunque nadie te haya contado nada de esto, en el fondo tampoco necesitabas que nadie te lo contara.
Que tu cuerpo y tu mente ya están, aunque tú no lo sepas, preparados para afrontar todo lo que estás viviendo.
Que lo único que tienes que hacer es vivir el presente y escucharte.
Vamos. Lo que en el fondo tendríamos que hacer siempre. En cada etapa de nuestra vida. En eso que me ha enseñado el yoga y que tanto repito constantemente.
Quería compartir este trocito de reflexión por aquí.
Feliz día.
Paula.

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