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Bicivilizate · Feb 24, 2026

De cuando fuimos a aprender de los daneses

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Claudio Olivares Medina · Bicivilizate

Entre el 24 y el 28 de Agosto 2015, junto a Despacio y la Embajada Danesa de Ciclismo, llevamos a cabo un viaje de estudios focalizado en América Latina, para aprender de la experiencia danesa y ver qué podíamos traer a nuestras respectivas ciudades, no para copiar y pegar, si no para conocer una forma de pensar. Y para eso nos conectamos con actores clave que nos contaron de primera fuente la experiencia danesa, la integración de la bicicleta en su cultura, y por sobretodo, conocer y observar con curiosidad los procesos que han llevado adelante los últimos 60 años para lograr ciudades vibrantes, activas y habitables. Lo llamamos “Seminario Móvil La Ciudad Ciclable”.

El grupo de participantes fue heterogéneo, personas muy bacanes y actores clave en sus ciudades, motivadas por nutrir e integrar el uso de la bicicleta. Participaron funcionarios públicos, investigadores, consultores privados y representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil que vinieron de Pasto y Bogotá (Colombia), Toluca y Guadalajara (México), Santa Fé (Argentina) y Santiago (Chile). 12 personas pudieron conocer de primera fuente el trabajo hecho en Copenhague y Aarhus por sus colegas daneses.

Comparto aquí lo que fue esta experiencia.

En América Latina a menudo miramos la cultura ciclista de Europa o mejor dicho la forma en que los países del norte del continente han integrado la bicicleta en su vida cotidiana. Y nos encandila, quedamos boquiabiertos con sus soluciones, tanto que nos parecen un hermoso sueño que sentimos imposible de hacerlo realidad en nuestras ciudades.

Las ciudades danesas tienen sus calles llenas de vida, con espacio público a escala humana, no hay edificios gigantes ni anchas calzadas con automóviles disputándose el espacio ni batallando por un espacio para estacionar, ni menos automóviles estacionados en las veredas. En cambio, abunda el espacio para permanecer, compartir, mirar, acceder y movilizarse de manera práctica. Miles de ciudadanos de todas las edades y habilidades, condición económica, mujeres, niños, hombres, personas mayores, mascotas… todo es posible verlo en bici. Y es el resultado de años de trabajo, decisiones políticas, procesos de diseño, iteraciones y sus respectivos aprendizajes. Y todo con el soporte de la participación ciudadana. A menudo vemos una realidad que a nuestros ojos es perfecta. Lo que no vemos es desde dónde comenzaron, qué tuvieron en el pasado, cómo lograron lo que tienen hoy, qué desafíos están enfrentando y en qué están trabajando para lo que viene. Y siempre con el objetivo enriquecer la experiencia urbana y el bienestar de sus habitantes. Las ciudades son dinámicas y están en constante cambio y adaptación.

El seminario tuvo su base en la Universidad de Aalborg en Copenhague. La Embajada de Ciclismo de Dinamarca, la Federación de Ciclistas Daneses, y la Municipalidad de Copenhague presentaron sus objetivos, experiencias y los desafíos futuros. ya con ese contexto en mente viene el plato fuerte con las visitas de campo para conocer y experimentar los resultados in situ.

Una de las experiencias destacadas fue que tuvimos la posibilidad de conocer el trabajo y visión de Gehl Architects, el estudio del famoso planificador urbano Jan Gehl. Allí aprendimos sobre “calles para la gente” y su enfoque holístico de planeación urbana. Y tuvimos la suerte de que el maestro nos recibió personalmente en sus oficinas.

Luego de recorrer Copenhagen, viajamos por el día a Aarhus, la segunda ciudad del país, donde hablamos de los retos y proyectos para impulsar el uso de la bicicleta en una ciudad que se aleja de la topografía plana de la capital. Pablo Celis, nacido en Chile y quien ha pasado casi toda su vida en Europa, lidera la iniciativa Ciudad Ciclable de Aarhus.

Es importante dar el primer paso para iniciar el trabajo hacia ciudades más habitables y virtuosas. Todas las cosas buenas que tiene Copenhague para el uso de la bicicleta y la vida urbana a pié son resultado de movimientos sociales y una presión política constante. Durante los años setenta, allí también reinaba el automóvil, pero la ciudadanía reaccionó para proteger la vida urbana y el espacio público.

En Dinamarca la bicicleta no es un elemento de uso exclusivo para algunos y no tiene alrededor de ella una cultura particular. Es solo el modo de transporte más fácil, práctico y conveniente para acceder a la ciudad, entonces resulta siendo algo totalmente cotidiano y lógico de usar. Se ha planificado teniendo a la bicicleta como un componente clave del sistema de transporte. Su integración con el transporte público es una característica clave para extender sus posibilidades junto con apoyar una mejor gestión.

Conocimos la importancia que tiene para los daneses prestar atención a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas. Por ejemplo, los niños son partícipes de la vida urbana desde muy temprano, pueden ejercer su participación en el espacio público para movilizarse y acceder al colegio. Desde la educación parvularia se les impulsa a establecer los vínculos sociales, desarrollar la colaboración, comunicación e interacción en lo público. Para esto la bicicleta es una herramienta pedagógica para nutrir estas habilidades además de ayudar a establecer un vínculo desde muy temprano con este modo de transporte y estimular el desarrollo físico y motriz.

Las ciudades de América Latina tienen el desafío de ampliar el uso de la bicicleta en su población ya que hoy es principalmente utilizada por hombres jóvenes y en contextos recreativos. ¿Cómo aumentar la participación de las mujeres, niños, adultos mayores en el uso de este medio de transporte? Estas son algunas de las preguntas que debemos empezar a contestar.

El diseño vial debe basarse en las necesidades de la gente, pensando primero en el peatón, después la bicicleta y el transporte público, dejando en último lugar el uso del vehículo particular motorizado. Para avanzar en esta transformación es imprescindible la participación de la ciudadanía desde el inicio de los procesos. Son los actores más relevantes, sin ellos no hay diseño. Planificar la ciudad para reducir las distancias y garantizar accesibilidad a equipamientos y servicios es clave.

Despacio y Bicivilízate llevaron a cabo un taller compuesto de tres etapas durante la semana de entrenamiento. Tuvo como objetivo ayudar a los participantes a reconocer una posibilidad de mejora en cada una de sus ciudades, identificar los aliados, establecer una hipótesis de solución y diseñar un proyecto piloto con indicadores para monitorear su desempeño.

Con esto pudimos comprender que si bien nos podemos inspirar de otras ciudades, es importante reconocer el contexto local y sus saberes. Copiar y pegar los artefactos daneses no aparece como la mejor idea en sí. Sus soluciones son resultado de importantes procesos y aprendizajes compuestos aspectos propios de su realidad. Sin embargo los objetivos son muy similares ¿Cómo hacer más fácil el acceso a la ciudad? ¿Cómo reducir los siniestros de tránsito y sus terribles consecuencias? ¿Cómo lograr una ciudad más atractiva y con mejor calidad de vida? ¿Cómo lograr ciudades más equitativas? Los daneses no esperaron las condiciones ideales para efectuar los cambios ni tampoco se asfixiaron con estrictas normativas. Aplicaron sentido común, colaboración y se pusieron manos a la obra. Tomaron decisiones, partieron pequeño, con proyectos piloto para responder a las necesidades básicas. Y no se quedaron ahí. Con el tiempo fueron mejorando y enriqueciendo gracias al aprendizaje obtenido mediante iteraciones. Observaron y siguen observando.

Eso lo podemos hacer también en las ciudades de América Latina. En vez de mirar problemas debemos empezar a idear soluciones, estableciendo además indicadores que nos permitan conocer y verificar si estamos o no logrando los objetivos planteados. Debemos dar el primer paso para generar nuestra propia experiencia y así establecer nuestros propios resultados. Puede que sean distintos o similares a los daneses, no importa. Lo relevante es que serán los nuestros. Algún día estaremos contando cómo logramos y estaremos inspirando a otras regiones o mejor aún entre nuestras mismas ciudades.

El seminario la ciudad ciclable fue parte de la “Master Class: The Bikeable City” que la embajada de ciclismo de Dinamarca junto a Lotte Bech organiza cada año. Este 2026 se desarrollará entre el 18 y 22 de mayo en Copenhagen.

Las inscripciones están abiertas hasta el 1 de marzo.

Conocer más de la master class

  • Las salidas a terreno fueron esenciales para conocer soluciones de infraestructura específica y comprender los procesos que permitieron su realización.

  • Estudiar el caso danés era el centro del seminario y ver la manera de llevarlo contextualizado a nuestras ciudades era la meta. El proyecto piloto para aplicar soluciones en nuestras ciudades es el regalo del seminario.

  • Haber podido conocer personal y profesionalmente a los responsables de la política de planificación, control, seguridad y promoción del ciclismo a nivel de ciudad.

  • Es importante contar con una visión de ciudad. El sentido de comunidad es esencial. Todo tiene su proceso. Es mejor partir pequeño en vez de esperar la perfección. Lo importante es entregar soluciones y mejorar en el tiempo con base en la experiencia adquirida. Es un proceso dinámico.

  • Los cambios toman tiempo, debemos ser pacientes y al mismo tiempo persistentes. La mejor manera de sumar aliados es contar con indicadores.

  • La infraestructura ciclista es sólo un componente de todo un sistema integrado por múltiples elementos, sin embargo debe ser atractiva y agradable.

  • No basta la infraestructura para atraer a la gente a usar la bicicleta, si no conocer y respetar la lógica de la ciudad, a una escala más humana.

  • Los cambios no son de un día para otro, es un trabajo a largo plazo, pero debe empezarse ya.
    Planificar para maximizar los beneficios. Trabajar en equipos multidisciplinarios. Medir, verificar y reportar es esencial.

  • Es clave involucrar a los ciudadanos. No se puede trabajar de espaldas a ellos, debe ser con ellos. En este sentido debe incorporarse a los diferentes sectores de la sociedad, ciudadanos, gobierno, sector privado.

  • Ser más estrictos, más exigencia en los trabajos solicitados, no importa que nos regañen.

  • Ampliar la convocatoria, atraer aún más personas

  • Excelente organización y contenidos del seminario, ¡Felicitaciones!

  • Es un seminario muy bien estructurado, tanto las clases como las visitas a terreno.

Una experiencia maravillosa que esperamos repetir en el mediano plazo y que nos deja llenos de optimismo respecto a la energía y motivación existente en nuestra región para lograr ciudades habitables, equitativas y con una mejor experiencia urbana. Ahora a seguir trabajando para cambiar la lógica de nuestras ciudades.

Agradecemos a todo el equipo que hizo posible este Seminario y con especial cariño a Lotte Bech, Anne Eriksson, Andrés Valderrama e Iván Salinas.

Fotografías de este post: Juan Manuel Prado, Rolando Torres, Juan Manuel Robledo, Carlosfelipe Pardo y Claudio Olivares Medina.

Read the original on bicivilizate.substack.com

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