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ashley frangie · Aug 3, 2026

Nunca es suficiente... y las ganas de que por fin lo sea

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Ash 💚 · ashley frangie

He tratado de hacer memoria muchas veces y no puedo acordarme. ¿Desde cuándo está esa voz en mí? ¿Desde cuándo me habla así? Casi en susurros, difícil de identificar, pero la escucho. ¿Cómo llegó y qué me dijo el día que nos conocimos? No sé. No sé nada, solo sé que no se calla.

Me gusta imaginarme que dentro de mi pecho están sentadas en una mesa todas las que soy. Tengo muchas de esas voces. Me las imagino como en una junta importante, sentadas, chismeando, y estas voces son las que me guían el camino. Voces que me construyen y que me destruyen. Todas suenan distinto y conozco a cada una.

Unas voces que son guía y camino. La vocecita de mi intuición, la que me dice: esta decisión será mejor. La voz que me guía a la vida que quiero y me comenta que está más por acá que por allá. Esa voz que te hace escoger con sabiduría una decisión que parece insignificante, pero que algo en ti enciende una cosita pequeña y te dice que es importante. La voz que te hace entrar a un bar y te dice: mira por allá. La que te hace escoger una mejor silla, una mejor vida. La voz de valentía que un miércoles cualquiera habla para que por fin puedas irte de donde no podías. Una voz que te arrulla, que te susurra que todo va a estar bien pese a las tormentas que mojan tu casa. La voz que me dice: ya duérmete, ya vete, disfruta, ya vente, ya relájate, ya mero, ya casi.

Yo siempre he amado esa voz. Con la edad he confiado en ella más que en cualquier asesor que pueda contratar. La siento siempre en las mesas a las que me invitan para hacer negocios, la siento siempre cuando estoy queriendo empezar algo, confío en lo que me dibuja de frente, escucho su música como marinera. La sigo, confío en ella y confío en nosotras.

Pero por temporadas no sé si es la misma voz que cambia de humor, si simplemente pasa malas temporadas o si es otra. Otra voz que aprendí chiquita, porque ella tiene muchos años conmigo. Ella también es callada, sigilosa, me pide tiempo a solas y es insistente. Esta voz me tiene sofocada ahorita, otra vez, porque me anda arruinando varias cosas y me dice: más, más, más, más. Nunca es suficiente.

Aparece particularmente cuando quiero dejar de tratar en una relación, en un vínculo, en donde claramente algo no funciona, o cuando hago algo que va contra la corriente. También cuando quiero descansar, dejar ir. Me dice: ¿cómo que descansar? ¿A poco estás cansada? Yo creo que sí puedes más. Me dice que me quede más, que dé más, que estire más, que sea más, que sea menos. Que deje de pensar tanto y que estire, estire, estire y estire porque nunca es suficiente.

Me dice también que no celebre tanto. Que no ha sido tan importante lo que he logrado. Que si no hubieran pasado algunas cosas, aquí no estaríamos. Como si celebrar fuera peligroso, ¿me entiendes? Como si hacerme un pastel a medio año fuera una maldición. Me susurra antes de irme a dormir que debería haber hecho tal cosa de tal manera. Y aquí empieza lo complicado, porque a veces la confundo con la otra voz, la que me trae sabiduría. Esta me dice que por ella me hubiera evitado tal cosa. Que si hubiera hablado más, hablado menos, que si hubiera hecho las cosas lo suficientemente bien, aquello no habría pasado. Y me duermo pensando: nunca es suficiente.

Aturdida, doy más, entrego más, hago más, dejo más, empujo más. Empujo más, más y más.

Ahorita tiene secuestrada aquella pregunta que les contaba el otro día : ¿y tú qué quieres? Me la pone de frente todo el tiempo. Me dice que escoja, pero que escoja bien. Que si ya tuve un trabajo así de grande, el siguiente debería ser enorme. Que quiera más. ¿Que cómo voy a querer menos? ¿Cómo que menos?, me dice. ¿Cómo que te quieres quedar un poco más quieta? ¿Cómo no vas a estudiar una maestría? ¿Cómo no vas a mudarte más veces?

Me pide tanto que tengo miedo siquiera de pensar qué quiero hacer. ¿Y si no quiero mucho más de lo que tengo? ¿Y si solo quiero pasar tiempo con las mías y en lo mío? Me dice que me quede más, que dé más, que estire más, que sea más, que sea menos. Que deje de pensar tanto y que estire, estire, estire y estire porque nunca es suficiente.

Así que este será mi tema central de este mes. Tanto el taller de journaling como algunas cosas que escribiré por aquí. Porque, ¿quién es esta voz?, ¿qué quiere de mí y por qué me grita cuando yo ando muy tranquila?, ¿por qué me pide que saque los dientes, que me aferre, que haga más por los demás de lo que tengo? ¿No ha sido suficiente ya todo lo que he hecho? ¿Qué más tengo que ganarme? ¿Por qué tiene que ser cuesta arriba esto y no puede ser una caminata linda por mi vecindario? ¿Todo va a quitarme tanto?

No sé las respuestas a ninguna de estas preguntas. No te miento. Pero curioseo. Escojo, como siempre, la curiosidad de mis adentros ante casi cualquier otra actividad.

A partir de este mes, los primeros días de cada mes les voy a dejar mis 10 preguntas de journaling. Algunas serán para aterrizar el mes y otras para trabajar el tema que me estará acompañando mientras me preparo para el taller.

1. ¿Cómo llegas a este mes?
¿De qué estás orgullosa? ¿Qué sientes que te hace falta? ¿Qué te sobra? ¿Cómo te describirías en este momento específico de tu vida?

2. ¿Cuál va a ser tu tema de este mes?
Yo llevo años haciendo esto. Tengo una temática para el año completo (este año es convertirme en adulta, jajaja) y luego escojo una para cada mes. La mía de agosto es esta voz que me dice que nunca es suficiente. ¿Cuál es la tuya? ¿Qué quieres mirar, aprender, practicar o entender un poquito mejor este mes?

3. ¿Qué quieres recordarte durante todo agosto?
¿Qué es importante que no se te olvide? Puede ser un proceso que estás atravesando, una intención, algo que necesitas hacer, una frase, una promesa o algo que quieras tener cerquita este mes.

4. ¿Qué cosa vas a hacer este mes solo por ti?
A mí aquí me gusta escoger cosas chiquitas. Cosas que sí voy a cumplir. Algo que no tenga que producir nada, mejorar nada ni demostrar nada. Solo algo que me dé gusto y haga que mi vida se sienta un poquito más mía.

5. ¿Cómo vas a cuidar de tu cuerpo este mes?
¿Con qué te quieres comprometer? Algo concreto. Yo, por ejemplo, este mes me voy de tour y quiero prometerme comer a mis horas pese a lo que ande pidiendo la vida de mí. ¿Qué necesita tu cuerpo de ti este mes?

Y ahora sí, las otras cinco son para escribir con esta voz del nunca es suficiente.

6. ¿A qué lugares me ha llevado esta voz que sí agradezco?
Porque no todo lo que me ha dado ha sido malo. ¿Dónde me ha hecho crecer, atreverme, insistir o construir algo que hoy amo? ¿Qué parte de ella sí quiero conservar?

7. ¿Desde cuándo conozco a la voz que me dice que nunca es suficiente?
¿Recuerdo alguna de las primeras veces que le creí? ¿Qué me decía que tenía que hacer, ser o demostrar?

8. ¿En qué partes de mi vida me pide más?
¿Más amor, más trabajo, más paciencia, más belleza, más éxito, más esfuerzo? ¿Dónde aparece con más fuerza? ¿Y qué me promete que voy a conseguir si le hago caso?

9. ¿Qué cosas he seguido estirando cuando, en el fondo, ya sabía que era suficiente?
Una relación, una explicación, un esfuerzo, un trabajo, una oportunidad, una conversación, una versión de mí. ¿Qué sigo estirando solo porque todavía no sé cómo decir: hasta aquí?

10. Si nadie estuviera mirando mi vida, opinando sobre ella o esperando algo de mí, ¿qué quiero yo en mi corazón?
¿Qué escogería si no tuviera que impresionar a nadie? ¿Qué sería suficiente para mí?

Quiero hacer el taller

No sé a dónde me van a llevar estas preguntas. Espero para finales del mes poder haber navegado un poco más cerca de esa voz, poder reconocer cuándo habla la que sabe y cuándo habla la que exige y, quizá, empezar a preguntarme algo que no me he preguntado suficiente: ¿y si ya es suficiente?

Las veo en el taller íntimo de journaling el 29 de agosto, en el que vamos a escribir sobre la autoexigencia, esa sensación de que nada de lo que hacemos alcanza y la forma en la que nos hablamos mientras intentamos llegar a todo.

29 de agosto · 10:00 am, hora Ciudad de México
2 horas · Online en vivo
No necesitas haber hecho journaling antes.

Aquí te espero.

Read the original on ashleyfrangie.substack.com

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