Últimas historias
Lingüística. Para cualquier aficionado al fútbol, incluso para quienes, sin serlo, siguen las vicisitudes del Mundial, que los comentaristas deportivos y los medios de comunicación se refieran al terreno de juego como un campo de batalla donde hay líneas defensivas, pugnas y estrategias no es ninguna sorpresa. De hecho, la mayoría ni pensamos en ello. Este tipo de metáforas frecuentes entorno a las competiciones deportivas en general y el Mundial futbolístico en particular parecen obvias y naturales. Pero su uso tiene un efecto más allá de la comprensión de lo que está pasando en cada partido. Es decir, las palabras con las que se nos cuentan los partidos afectan a cómo nuestro cerebro afronta cada eliminatoria.
Ambiente. A medida que los impactos del cambio climático continúan intensificándose, un número creciente de científicos climáticos y responsables de políticas citan a los territorios indígenas como un modelo por su rica biodiversidad y su almacenamiento eficaz de carbono. Pero ese reconocimiento no siempre se ha traducido en un espacio para los líderes indígenas en las negociaciones climáticas, en el acceso a fondos para la resiliencia climática o en la aplicación de las normas de derechos humanos.
Ambiente. Cada verano, con la llegada de las altas temperaturas, se publican distintas cifras sobre las muertes asociadas al calor, y no siempre coinciden. Unas hablan de “golpes de calor”; otras, de “muertes atribuibles al calor”. Pero ¿a qué se deben esas diferencias? La respuesta breve es que no todas las cifras miden lo mismo. En muchos casos, se trata de estimaciones, ya que el calor no siempre aparece como causa inmediata del fallecimiento. Comprender cómo se estima la mortalidad atribuible al calor es, por tanto, fundamental para interpretar correctamente estas cifras.
Antropología. Los mundiales producen una ilusión cartográfica extraordinaria. Durante varias semanas reorganizan el planeta. O, al menos, la manera de imaginarlo como algo más que un conjunto de personas dispersas sin demasiadas razones para saber nada unas de otras. Las transmisiones televisivas muestran mapas cubiertos por colores nacionales, estadísticas globales de audiencia y gráficos que sugieren una sincronización casi perfecta de la experiencia humana. Desde Montevideo hasta Yakarta, desde Lagos hasta Berlín, desde Arequipa hasta Melbourne, todos parecen estar mirando lo mismo, pensando lo mismo, habitando el mismo tiempo. El Mundial ofrece algo que pocas instituciones contemporáneas todavía pueden producir: una imagen convincente de totalidad. Que, como ocurre con cualquier imagen convincente de totalidad, depende de la eficacia del borrado.
Antropología. En el mundo amerindio (pero también en otros lugares), los sueños prefiguran lo que la literatura moderna ha definido como “ciencia ficción”, en cuanto representan formas de especular sobre el futuro, sobre lo que “está por venir”. Tanto los sueños como la ciencia ficción son experimentos con el tiempo que renuncia a su forma lineal. Ambos ponen en peligro los límites establecidos entre humanos y no humanos, porque el futuro que prometen no está separado de las imágenes de un “pasado” mitológico.
Historia. La matanza masiva del bisonte americano durante las décadas de 1870 y 1880 no tuvo precedentes. Los lanudos bovinos de las praderas y los bosques boreales estuvieron a punto de ser cazados hasta la extinción en un frenesí de exterminio que decimó su población. Había decenas de millones a principios de siglo, y apenas unos pocos cientos para 1890. Sus huesos alimentaron una industria extractiva breve pero intensiva que duró tanto como la materia prima.
De New York Diario:
Lingüística. Hoy tendremos la primera final de habla hispana del campeonato mundial de fútbol desde la que disputaron Argentina y Uruguay en 1930. En esta ocasión, entre ambas selecciones mediará un océano y, a través de la distancia, también dos variedades del español diferentes, especialmente a la hora de expresar el trato de confianza. Porque justo antes del encuentro, un español le gritará a Lamine Yamal “¡tú puedes!” mientras que un argentino apelará a Messi diciendo “¡vos podés!”. Lejos de ser un mero capricho geográfico, la utilización de estos pronombres en España y Argentina es el resultado de un largo y complejo proceso de evolución histórica, gramatical y social.
Política. Nunca hay un buen momento para un desastre natural, pero la mala suerte de Venezuela es particularmente instructiva. Los terremotos gemelos del 24 de junio no afectaron a una nación soberana que gestionara sus propios asuntos, por muy mal que lo hiciera. Afectaron a un protectorado. Seis meses antes, las fuerzas especiales de Estados Unidos habían volado a Caracas, capturado a Nicolás Maduro y a su esposa en sus camas, y los habían subido a un avión militar con destino a Manhattan. Donald Trump se paró en un podio en Mar-a-Lago y anunció, sin ambigüedades, que Estados Unidos iba a “dirigir el país hasta que podamos realizar una transición segura, adecuada y juiciosa”. Esa frase se ha transformado en algo más que retórica. Ahora es la descripción operativa de cómo funciona el gobierno de Venezuela, y es la razón por la cual la respuesta al terremoto corresponde, por la propia lógica de Washington, a Washington.
Antropología es nuestra newsletter quincenal. Publicamos los sitios de Antropologías, Antropología Urbana y Urbanalogia; y somos cómplices de New York Diario. Pueden conectarnos en Facebook y en Twitter. También pueden espamearnos entre parientes, colegas, amistades y perfectos desconocidos. No olviden suscribirse (si quieren). Que tengan unas buenas semanas.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.