Este título es capcioso, porque todxs tenemos un mundo interno. El inconsciente de Freud fue probablemente la primera vez que el tema se puso sobre la mesa, pero fue Winnicott quien lo desarrolló más. Para él, el mundo interno es un espacio donde se integra nuestro ego, o donde organizamos nuestras experiencias y les encontramos sentido. Pero su aportación más interesante al tema probablemente es el espacio transicional. Este es un lugar que existe entre la realidad interna y externa, donde de niñxs ponemos a prueba fantasías, ideas, objetivos. Más adelante, este espacio se queda vivo con la vida imaginativa: Para algunxs esa es la religión, la ciencia, y para otrxs, el arte.
Si mi mundo interno fuera una canción, probablemente sería más Bohemian Rhapsody que Clair de Lune. En tanto que es un desmadre, hay demasiadas ideas diferentes, y la única forma de lograr que haga sentido es si alguien (yo), le dedica el tiempo a encontrarle un orden. Pasé una buena parte de mi vida dejando que mis pensamientos volaran hacia donde les pareciera bien, sin analizarlos ni sobrepensarlos. Como a un caballo sin rienda, esto provocó algo de caos. Después intenté reprimirlos, encontrando muletas para que Bohemian Rhapsody de alguna forma se convirtiera en Clair de Lune. Y como bien sabe Freddie Mercury, eso simplemente no es una posibilidad. Este año decidí que iba a ver al toro a los ojos y decirle “Órale, va”. Después de echarnos varios rounds, creo que ya tengo algo que decir acerca de cómo domarlo.
Mi afán aquí no es caer en la voz sermoneadora y moralizante que abunda en los blogs de auto-ayuda. Esta no es una guía para ser una mejor persona, mejor artista o mejor amiga. De hecho, desarrollar tu mundo interno probablemente te aleje de muchas personas. Tampoco es una guía para curar la ansiedad o la depresión. Es una guía para tener un mayor mundo interno y ya que, en sí mismo, es un atributo bastante neutral. Tampoco soy nadie para estar dando consejos, si digo todo esto ahorita es porque hace unos meses estaba haciendo lo diametralmente opuesto.
Supongo que también tengo que decir por qué es importante, si mi intención es que sigas leyendo. Lo que nos diferencia de los changos y otros animales es que tenemos consciencia. Consciencia del hoy, del futuro, de quiénes somos. Tenemos la capacidad de reflexionar. De hecho, somos tan conscientes que a veces eso puede convertirse en una desventaja. Cada quién escoge lo que hace con su consciencia, pero yo creo que nos beneficia echarle un lazo. Digo, es tu diferenciador evolutivo, tal vez te sirva de algo.
Escribe a mano en una libreta. Llévala contigo a todos lados
Este es el primer consejo por algo. Tu mundo interno se nutre de que le pongas atención, y parte de ponerle atención es bajarlo a algún lado. Mientras más silencio generas afuera, más ruido se acumula por dentro. A veces esto puede ser abrumador, es mejor anotarlo antes de que se salga de control. Pueden salir cosas muy bonitas de ahí, o pura mierda. No sé, es tu jardín, yo solo te digo cómo regarlo.
¿Qué anoto, Antonella? No sé, ideas, pensamientos, números, los colores de los carros que van pasando. Anótalo todo. Asegúrate de leerlo después. Vas a encontrar un patrón silencioso, como un metrónomo que suena al fondo de una canción.
Deja de tomar alcohol y fumar mota
Qué te digo, tú preguntaste. Probablemente este sea el consejo que más te cague, o que más moralino suene. No estoy diciendo que tomar sea malo, hay muchas personas que toman y tienen un mundo interno abundante y bello. Yo solo te estoy diciendo lo que me funcionó a mí. El alcohol y la marihuana son depresores. Sirven para silenciar. Por eso te da blackout o te quedas dormido sin consciencia de cuando te empezó a dar sueño. La cruda mata tu imaginación, la mota adormece tus pensamientos. Haz lo que quieras, pero chupar cada vez que tienes una incomodidad está matando tus ideas.
Aprende a convivir con la incomodidad
Relacionado al punto pasado, la ansiedad es como la alarma de un coche que cuando se activa, empezamos a buscar desesperadamente las llaves para apagarla. Cuando hacemos eso, no escuchamos lo que la ansiedad nos quiere decir. Tal vez te está diciendo que la gente con la que estás es de hueva, o que necesitas comer algo, pero si solo buscas apagarla a través de fumar un cigarro, mentarle la madre a alguien o salir corriendo, pues, no vas a afinar la aguja de tu brújula interna.
Escucha a las voces en tu cabeza
Tal vez es parecido al punto pasado, pero creo que vale la pena ponerlo en dos partes. Es un mal de nuestra generación pensar que estar “solo con tus pensamientos” es algo negativo. Si siempre encuentras formas de silenciar la voz, probablemente solo te empiece a gritar más fuerte. Cuando la escuches, vas a ver que lo que te está pidiendo son cosas simples y accesibles, y te va a dejar de gritar. Eres alguien, y necesitas cosas, no tiene nada de malo. Escucha hacia dónde te llevan, yo desarrollé varios hobbies nuevos por entender que lo que quería era jugar. Ahora mi plan de viernes es jugar juegos de mesa para una persona. Esta tampoco es una guía para ser una persona más divertida.
Lee libros, ve a un concierto, ve al teatro, ve al cine: Consume arte afuera y en físico
Vende tu kindle, cancela tu Spotify y apaga la tele. Date de alta en una biblioteca, busca las programaciones de conciertos en tu ciudad, ve a los teatros de la San Rafael, ve a la maldita Cineteca. Siente satisfacción al ver cómo crece tu colección de libros, aunque no los leas todos. Ve a un actor mexicano en un escenario y entiende que hay más que lo que los ejecutivos de Netflix nos quieren poner en frente. Sal a una tienda de discos y cómprate la quinta temporada de Sex and the City en DVD. Ve una película checa en el cine aunque no entiendas nada. Consume mucho arte, bueno, malo, de todo, pero hazlo en físico y fuera de tu casa.
Camina, mucho
Hablando de salir, caminar es el fertilizante del pensamiento. No lo digo yo, lo dice básicamente cualquier artista que te gusta y hayas consumido. Empieza con 5,000 pasos al día, luego sube a 10,000. No sé, vuélvete loca a la verga ¿50 minutos caminando? Sí llego. Y no veas tu celular, por el amor a dios.
Deja de usar redes sociales
Tal vez este debería ser el primer consejo ¿Ubicas ese hoyo en el estómago que sientes cuando ves historias más de quince minutos? ¿O cuándo te das cuenta que llevas viendo TikToks una hora? Mmm, sí. Eso es evitable. Usar Instagram, TikTok, Facebook, y, el peor de todos, Twitter, te hace sentir mal, esa debería ser razón suficiente para abandonarlas. Pero sobre todo, te pone en constante contacto con el mundo externo de una forma que no deja cultivar lo que traes dentro. Escribe una carta, invita a alguien por un café, aprende a forjar relaciones por fuera de un espacio digital.
Escoge bien con quién pasas tu tiempo
Cuando dejes de tomar, te vas a dar cuenta que muchxs “amigxs” en realidad son personas con las que no tienes nada en común, solo te juntas con ellxs para chupar. Cuando dejes de usar redes sociales, vas a entender que el sentimiento de cercanía que te da el like de un conocido o que te contesten una historia es falso. La mayoría de la gente que crees que es tu amiga, son gente que has aceptado sin cuestionar como parte de tu vida. Esta gente te podría estar drenando sin que tú sepas. Podrías estar muy preocupada por su opinión cuando en realidad, ni siquiera te caen tan bien. En mi caso, me di cuenta que soy mucho más introvertida de lo que me había dado crédito. Sin alcohol, marihuana y redes sociales, en realidad no tolero estar con gente a la que no le tengo confianza más de tres horas. Y no pasa nada.
Limita el feedback
No, este debería ser el punto número uno. Partiendo de los dos puntos anteriores: En realidad no debes saber la opinión de todo mundo. Es más, la opinión de la mayoría de la gente no te es relevante. Es todavía más, tú puedes escoger cuándo escuchar lo que alguien tiene que decir: Acerca de ti, el mundo o las Kardashians. No dejes que el mundo interno de otras personas invada el tuyo. Pon fronteras, y pide visa a quien quiera entrar.
Pasa tiempo sola
Empieza caminando sola, luego ve por cafés, luego a la playa, luego a Hungría. Acostúmbrate a estar tan sola que tus propios pensamientos y una libreta sean suficiente para entretenerte. Que te dé un delirio, y que nadie se entere, no sé. Haz chistes contigo, ríete. De hecho, eres muy divertida, chistosa, inteligente y sensible, pero llevas un buen rato sin escucharte.
Aprende a hacer cosas con las manos
Yo hago las cosas más feas posibles en crochet. No se trata del resultado final, se trata de saber hacer algo con las manos. Puedes tocar mal un instrumento, esculpir con plastilina, aprender a hacer una mesa. Cuando te de ansiedad por tener algo en las manos, ten a dónde dirigirlas.
Guárdate las cosas
No todo mundo tiene que saber cada pensamiento o idea que cruza por tu cabeza. De hecho, hablar de todo probablemente sea lo que no le permita crecer. Dale vueltas a las cosas, regresa a ellas. Deja que marinen, mueran y resuciten. Pero, eso sí, anótalas. Aprende a tener conversaciones contigo misma, sin necesidad de que alguien más intervenga.
Cocina y come bien
Rappi está matando tu mundo interno. Cancela tu Uber Eats e investiga dónde hay un mercado de verduras cerca de tu casa. Aprende las temperaturas correctas para cocinar un pollo. Aprende qué significa al dente. Encurte unos pepinos. Mientras cocines, no escuches música ni un podcast. Escucha al sartén friendo. Cómelo y sorpréndete a ti misma. Porque está malo, pero vas a ir mejorando.
Duerme ocho horas diarias
¿Necesitas una explicación?
Reconoce tu lugar en la historia de la humanidad, lo importante y nimia que es
Las creaciones más importantes de la humanidad salieron de alguien que le dedicó mucho esfuerzo a cultivar y escuchar su propio mundo interno. Chichén Itzá, La República, El David, las Dos Fridas, el Taj Mahal, Abaporu, todas estas piezas no existirían si alguien no le hubiera dedicado el tiempo a cultivar su imaginación. La historia moderna de la humanidad lleva poco tiempo sucediendo, si la comparas con cuando surgió el planeta tierra y así. Tú, hoy, tienes la oportunidad de contribuir a esa historia. Eso no va a pasar si te estás comparando con otras personas, preocupándote por como la gente va a percibir tu trabajo, o acoplándote a ciertos estándares por una cosa o la otra. Tampoco si pasas todo tu tiempo libre viendo TikTok. Lamento recordarte esto, pero te vas a morir. Y yo también, y también toda la gente cuya opinión te preocupa. No tenemos tanto tiempo para conocernos a nosotrxs mismxs. Como dice mi amigo Albert Camus: “Nunca podrás experimentarlo todo. Entonces, por favor, hazle justicia poética a tu alma y simplemente experiméntate a ti misma.”
Lee libros
Si no sabes por dónde empezar, empieza por aquí. Lo demás se irá acomodando.
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