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antonella en cdmx · Sep 10, 2025

El hombre performativo

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Antonella Parolini Arroyo · antonella en cdmx

Cuando salí por primera vez con una mujer, ella me cuestionó “¿Por qué saldrías con un hombre si tienes la opción de salir con una mujer?” Con el paso del tiempo, más y más mujeres se plantean esta pregunta. Los hombres nos han decepcionado una y otra vez: las tasas de violencia hacia las mujeres están más altas que nunca1, los feminicidios siguen al alza2, e incluso los hombres que no llegan a esos niveles, tienen otras formas de exasperar a las mujeres. Por dar ejemplos: El mansplaining, que es cuando los hombres les explican cosas a las mujeres asumiendo que saben más del tema, o la poca profundidad emocional, que obliga a las mujeres a hacer el doble de trabajo dentro de una relación, o la repartición inequitativa de los trabajos domésticos. Se ha demostrado una y otra vez que en la mayoría de los casos, a los hombres les beneficia estar en una relación con una mujer3 y a las mujeres les resta4. Les resta vida, tiempo y seguridad. Pareciera obvio, estar en una relación con un hombre es una apuesta contra una misma. Los hombres se benefician de lo estático, y aparentemente siempre tienden a ello. Los sistemas inamovibles como el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado siempre tienen como ganador aparente al hombre. Excepto que no es así.

En los feminismos, se acepta pluralmente que la feminidad es un constructo que se nos impone, o performamos, según la perspectiva. De cualquier forma, en el núcleo de la feminidad hay algo que la masculinidad no tiene: El cuidado. Bajo esta premisa, se han justificado montones de violencias. Trabajo doméstico forzado bajo la idea de que la mujer tiene algo nato que la vuelve más propensa a cuidar, o su exclusión de los espacios de poder, bajo la excusa que no podrá tomar decisiones “duras” cuando sea necesario. Pero cuando el cuidado deja de ser una herramienta para justificar la violencia y pasa a entenderse como una parte más de la sociedad, vemos que no hay forma de vivir sin él. Una infancia sin abrazos se muere5, unx adultx sin relaciones se deprime6. Yo he conocido la profundidad que puede alcanzar una amistad entre mujeres. Puede ser un espacio que contiene, da fuerza y acompaña. Una amistad entre hombres rara vez alcanza esa cercanía. El cuidado es la columna vertebral del Homo sapiens sapiens, un ser social y cultural que ha evolucionado gracias al apoyo mutuo.

Existen grandes discusiones en torno a las nuevas masculinidades: Que si son una forma de revertir el patriarcado, que si solo esconden a un hombre con las mismas formas de pensar que un macho. En algunos espacios, se piensa como algo siniestro, como si el hombre que se adentra a aprender sobre masculinidades solo lo hace para beneficiarse del género opuesto. Es por esto que el hombre performativo es y ha sido un lore cíclico del internet. Otras formas de nombrarlo han sido nice guy, simp, aliado, pagafantas o soft boy. Siempre habrá una forma de describir al hombre que subvierte la masculinidad, aparentemente con el fin de atraer a una mujer.

Pero, ¿qué pasa cuando no permitimos que los hombres salgan de un estereotipo? En los 2000’s, a los hombres que se “arreglaban” los llamaban metrosexuales, y a sus espaldas, gay o maricón. La sociedad tiene una forma de castigar a los hombres heterosexuales que actúan por fuera del arquetipo de masculinidad, ya sea acusándolos peyorativamente de homosexuales o diciendo que solo lo hacen para coger con mujeres. Esto provoca que los hombres con un interés por salir del estereotipo, aprendan su lección: No se permite que sean algo más excepto machos.

Acusamos de machistas a los hombres que solo escuchan música de otros hombres, pero señalamos de impostores a quienes escuchan a Chappell Roan o The Marías. Volteamos los ojos cuando un hombre dice que su director favorito es Quentin Tarantino, pero hacemos lo mismo cuando dice que es Greta Gerwig. Desde los feminismos, le exigimos a los hombres que aprendan, que lean libros y se junten entre ellos para hablar sobre violencias machistas. Sin embargo, en internet se les castiga por leer a Pizarnik o a bell hooks.

La crítica se escuda bajo la paranoia de una “performatividad”, ignorando por completo que muchas feministas entramos a este espacio de la misma forma. Yo empecé a gritar las consignas y a marchar con las colectivas antes de comprender todo lo que defendían. Solo sabía que había una voz dentro de mí que me decía que algo estaba mal. Que lo que yo vivía en mi casa y lo que veía afuera no era normal. El feminismo me recibió con los brazos abiertos (en su mayor parte), y fue por eso que pude seguir aprendiendo.

Al crecer con dos hermanos, vi lo rígida que fue, y es, su educación. Se les exige dureza, desapego, silencio. Cualquier muestra de ternura es castigada, cualquier expresión de personalidad es razón de burla. Esto se volvió evidente hasta que crecieron, cuando después de años de separación, tuvieron que pelear por reconectar con ellos mismos. La educación machista me privó de muchos años de cercanía con mis hermanos, y hoy en día seguimos reconstruyendo una relación que fue víctima de dinámicas a las que ninguno de los dos accedió.

Muchos de los niños que consumen contenido sobre “hombres performativos”, son menores de edad. Apenas comienzan a formar sus opiniones y visiones del mundo, y la sociedad ya les deja en claro lo que se piensa de ellos. Yo quiero vivir en un mundo que le dé espacio a los hombres para ser sensibles, para crecer, para equivocarse y para mejorar. Y entiendo que muchas veces no será el mundo, sino lxs unxs y lxs otrxs quienes se lo darán.

Habrá hombres que entren a espacios de mujeres con un motivo oculto. Estos casos aislados se deben tratar así. Así como hay mujeres que han utilizado el lenguaje del feminismo para violentar a otras minorías o aventar violencia punitivista hacia personas que no lo merecen, esto no demerita el trabajo del feminismo como un todo.

Me queda claro que los hombres a mi alrededor son diferentes a los que están allá afuera. Son personas tiernas, con sueños, tristezas y miedos. Son personas imperfectas, sujetas a equivocarse y con la completa intención de mejorar. Son hombres que admiran y quieren a las mujeres, y buscan aprender de ellas. Son hombres que escuchan a Clairo y pueden tomarse un matcha con la misma tranquilidad que una caguama. Y son hombres que estimo y valoro. Porque con ellos he reflexionado sobre cómo se puede ver una masculinidad sana. Ahora vivo en carne propia que no todas las relaciones con hombres están destinadas a ser inequitativas.

Desafortunadamente, no hay un “perfómetro” que nos indique qué nuevas masculinidades son auténticas y cuáles son un acto. Sobre todo porque las personas no funcionan en ese binario. Es más un gris, de quienes apenas se adentran a repensar su masculinidad, quienes ya se dieron cuenta que la pura estética no es suficiente, y quienes ya encontraron un equilibrio para tener relaciones grandes y fuertes con las mujeres a su alrededor. Nos favorece más darles el beneficio de la duda, que asumir lo peor de ellos.

Si esperamos que los hombres cambien, tenemos que darles el espacio para cambiar. Y mientras nosotrxs reforcemos esa rigidez, ellos no tendrán a donde moverse.

P.D. También entiendo que esto empezó como una broma y hay hombres que participan en este trend con humor. Lo que empezó como un chiste desenlazó una conversación más grande sobre masculinidades. Definitivamente no debería de ser tan serio, pero por alguna razón lo es.

3

Grundström, J., Konttinen, H., Berg, N., & Kiviruusu, O. (2020). Associations between relationship status and mental well-being in four different phases during the life course: A Finnish cohort study. Frontiers in Psychology, 11, 580. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.00580

4

Rahimi, M., & Mirmohammadali, M. (2023). Association of quality of life with marital satisfaction, stress, and anxiety in middle-aged women. BMC Women's Health, 23(1), 1–9. https://doi.org/10.1186/s12905-023-02389-1

5

Field, T. (2001). Touch. MIT Press. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2865952/

6

U.S. Department of Health and Human Services. (2023). Our epidemic of loneliness and isolation: The U.S. Surgeon General’s advisory on the healing effects of social connection and community. https://www.hhs.gov/sites/default/files/surgeon-general-social-connection-advisory.pdf

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Read the original on antoparolini.substack.com

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