Notar que me llega el sueño en la cama. El calor bajo el edredón. Que pongan en una siesta Guerra Mundial Zeta y pille el principio. Patatas fritas. El pico del Moncayo nevado cuando voy camino a casa. Desayunar durante horas mientras leo, ocho cafés. Llevar las uñas de rojo bien pintadas. Los troncos de los castaños de la carretera que sube a Casillas. El sol de invierno en una terraza con un libro. Hacer el muerto en el mar. Una siesta cerca de una higuera. Cuando descubro una canción nueva que quiero oír 30 veces. Oler a jazmines y comer helado de avellana y pistacho. Ir a la playa de noche. Un día de lluvia, gris y frío. El olor de los tilos de debajo de mi ventana en junio. Escuchar 30 veces seguidas esa canción. Comer con hambre. El masaje de cabeza de la peluquera. Cuando termino de hacer elíptica. Poner el árbol de Navidad. Quitar el árbol de Navidad. Recoger a mi hija del colegio los viernes. Acertar con un regalo. El olor de la resina de incienso. El roscón de Reyes con nata y el turrón que hace mi cuñado. Mis sobrinos cantando encima de una colchoneta. Los nardos. Ver el mar desde un piso 12. El olor a gofre. El quinto largo siempre que nado. Cuando los malos pierden. La risa sin contención de C. cuando escuchamos el Nadie. Que empiece a nevar. Cuando baja mucho mi acúfeno. Cuando alguien me dice: tenías razón. Cuando no me lo dice, pero los dos sabemos que yo tenía razón. Cuando mi madre me cuenta que ha hecho muchas cosas ese día. Enamorarme de un perfume nuevo. Empezar un libro. Comprar un libro. Que me regalen libros. Acabar un buen libro. Caber en mi ropa. Llevar sandalias. Madrid con niebla. Hablar con mis amigas. Una buena tormenta oscura y sonora. La planta loca de mi de mi salón. El gel de baño con olor a azahar. El hilo dental. Un perfume cítrico que aguante. Manzana con tajin. Tacos cochinita pibil. Poder charlar con mi hermana sin límite de tiempo. Tener sitio libre en los cajones. Tirar titos. Encontrarle otra casa a algo que ya no usamos, y que ese objeto fuera muy grande. Mi terraza. Que M. venga a mi cama por la mañana y volvernos a dormir. La cenefa de la cocina de mi madre. El cielo rosa. Que me siga gustando Olene cada vez que me lo echo. Cuando salgo del dentista y no tengo que volver en mucho tiempo. Los chistes inventados de M. Cuando escribo y siento que tiene sentido, y algo se afloja.
Amaya Ascunce
P. D. Tenía empezada esta lista cuando leí este artículo. Misma idea. Pensé en no mandarla por lo de la repetición y porque me siento cursi pero he decidido hacer este ejercicio todos los años y no se me ocurre mejor momento para ser cursi que en Navidad. No me van bien los propósitos. Para este año solo me he propuesto ser muy muy rica. Me encantaría saber cuáles son esas pequeñas cosas que os cambian el año. Podéis contestar en los comentarios o responder al mail, siempre leo todos los que recibo.
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