RSS Amplifier

el arte de perderse · Jul 5, 2026

¿Amamos realmente a las personas que están en nuestras vidas o solo a la versión que viven en nuestras mentes?

0
Sign in to vote or save

el arte de perderse · el arte de perderse

Sábado por la noche a las 10:00 p.m. y se me ocurre ver una película antes de dormir, ya saben, para relajarme y despejar un poco mi cabeza. Cuando decidí comenzar “Finding Emily” nunca imaginé que una sola frase me dejaría despierta durante toda la madrugada sin poder encontrar una verdad tan simple que sustenta toda la dinámica de nuestras relaciones con las demás personas en nuestras vidas:

“¿Estamos enamorados de las personas que están en nuestra vida o solo de la proyección que tenemos de ellas?”

Si necesitan un momento para poder entender la magnitud de la incógnita, tómenselo porque yo también lo necesite.

Finding Emily es la historia de Owen, un chico que cree haber conocido al amor de su vida en una noche de fiesta, en una interacción menor a una hora, en donde solo compartieron música, baile y bromas, Owen llega a la conclusión que es la chica de sus sueños. Cuando ella abandona el club con solo su nombre siendo gritado entre toda la multitud y un número de teléfono al que le falta un dígito, Owen está decidido a encontrarle pase lo que pase. Así que decide hacer lo que cree mejor, buscar a cada Emily de la ciudad hasta dar con la chica. En su búsqueda encuentra a Emily Raine, una estudiante de psicología que está decidida a ayudarlo para poder convertirlo en su estudio de caso de su tesis: Cómo el amor romántico te lleva al autosabotaje (teoría que también me parece interesante pero no tocaré en este articulo).

Mientras Emily acompaña a Owen en la aventura de encontrar a la Emily correcta tienen una conversación bastante significativa, ella le pregunta cómo es que sabe que esa chica es la correcta para él, si solo interactuaron por un breve momento. Owen responde que en ocasiones no necesitas más para saber que tienes una gran conexión con esa persona y es ahí donde Emily cuestiona, que tal vez esta chica increíble que Owen idealizó y construyó en su mente, la misma que lo motivó a buscarla obsesivamente, tal vez no existe. Tal vez no es tan perfecta, ni tiene tanta magnitud como él recuerda, que tal vez y solo tal vez, Owen no quiere realmente encontrar a esa persona, solo quiere encontrar la versión que construyó de ella a partir de un encuentro.

Y esa escena, que duró menos de tres minutos me dejó con un mar de ideas en mi cabeza. Porque entiendo el punto de Emily y tal vez esté más cerca de la realidad de lo que nos sentimos cómodos admitiendo. Siempre he escuchado la expresión “nunca terminas de conocer a alguien” y creo que es muy cierta. No importa que tanto tiempo pases con alguien nunca vas a conocerlo porque no hay forma de saber qué piensa sobre ti sin filtros, porque nunca podrás acceder a mente para leerla y entender por qué es como es.

Pero cuántas veces no nos topamos a alguien en el transporte público, el parque, una cafetería o una fiesta. Cuántas veces no cruzamos una mirada un poco más larga de lo normal con otra persona y nos hacemos una idea de ellos, en segundos las ideas llenan tu cabeza de lo qué puede significar una relación, de los momentos que pueden llegar a compartir todo mientras ni siquiera sabes su nombre, su color favorito, el apodo que le decían de pequeño.

La respuesta de por qué los casi algo duelen más que relaciones ya establecidas es por qué están alimentados de falsas esperanzas, de miles de posibilidades que no tienen ninguna realidad como base. Un casi algo vive las brechas de comunicación, en las faltas de compromiso, en la poca responsabilidad afectiva de ambas partes, en la inmadurez de pensar que todo es casual.

Nunca nada es casual.

Es imposible que conversaciones que terminan a las 4:00 a.m. sean casuales. Es imposible que el estado de dopamina que llega a tu cerebro después de recibir un mensaje que estuviste esperando por horas sea cual. No es casual cuando dos manos se entrelazaban mientras caminaban por la acera, tampoco lo es cuándo se preocupa por tu salud y si ya tomaste la merienda. No es casual cuando dos cuerpos se unen y se ven en un estado tan vulnerable.

Nunca nada es casual.

Pero esas relaciones inexistentes se vuelven un todo porque viven en un área que alimenta constantemente una falsa nada. Nuestra mente es capaz de cosas asombrosas, para ella inventar la versión de alguien a quién no conocemos, no le resulta difícil. ¿Y cómo le va a resultar difícil? si el resultado que obtiene después de producir falsas expectativas es una persona motivada, con mucha energía y llena de felicidad.

¿Amamos realmente a las personas que están en nuestras vidas o solo a la versión que viven en nuestras mentes?

La respuesta para mí es clara. Amamos a quienes inventamos. Aquellas personas que ponemos en un gran pedestal y que construimos con fragmentos microscópicos de las cosas que nos cuentan. Amamos las cosas que podrían decirnos, las canciones que podrían dedicarnos, las citas que podrían planear y las caricias que podríamos recibir de ellos.

Amamos la no casualidad que existe entre dos personas jugando a no comprometerse.

Si quieren ver una buen película de romance, que combine la comedia, con una trama interesante, que tenga personajes que se siente como personas, vean Finding Emily, es una de las mejores romcoms que he visto este año y les prometo que no se van a arrepentir.

Gracias por leerme <3 te invito a suscribirte para seguir leyendo mis escritos 🧚🏻

Sin posts

Read the original on almaenversos.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.