El celibato involuntario y aquellos que culparon a las mujeres de no experimentar.
Movimientos conservadores en redes sociales, fascismo impregnado en instituciones, discursos, misoginia, movimientos sociales o tal vez políticos.
Quien se vio adolescencia escuchó la palabra Incel doce veces y no la comprendió.
Quien escribió un comentario misógino en un post feminista recibió como respuesta incel y no lo comprendió.
Entonces, perdidos de términos sin raíces conocidas de por medio, ¿Quiénes son los incels?
El término.
Incel es un simple acrónimo anglosajón que hace referencia al involuntary celibate (el célibe involuntario). Aquellos hombres jóvenes y heterosexuales, de entre 15-30 años que se sienten aislados o exiliados de la vida sentimental, que son incapaces de establecer lazos con mujeres y culpan al externo de sentirse poco deseados, crean en las amplias redes digitales, espacios de soporte donde llegan a consensos grupales como:
¿Por qué las mujeres no nos desean?
¿Es que este fenómeno se debe a una crisis social?
¿Es que las culpables son ellas?
Frente a este rechazo “externo” que termina por ocasionar rechazo personal también, los incels crean subculturas misóginas y machistas donde ese repudio por parte de la sociedad se transforma en rencor hacia el género opuesto.
Como resumiría yo cotidianamente: mierda, no logro ponerla en ninguna parte, entonces las que no me valoran son ellas. Vamos a por ellas.
¿Donde nace el término?
A pesar de aparentar ser un término actual, surgió hace unos treinta años. En un escenario que prometía un objetivo completamente distinto.
En los noventa, una canadiense llamada Alana crea un espacio web (Alana’s Involuntary celibacy project) para personas que se veían imposibilitadas a establecer relaciones interpersonales, personas con problemas para socializar o con otros condicionantes que les dificultaban encontrar pareja hallaron un lugar para brindarse apoyo y compartir experiencias.
El problema llega cuando estas redes de apoyo se expanden y se ven apropiadas por hombres heterosexuales que transforman el objetivo del proyecto en algo mucho más oscuro.
En un periodo más avanzado, 4chan funciona como uno de los primeros foros que controlan los ahora llamados incels, con contenido explícito sin regulación. No obstante, el movimiento se sigue expandiendo por internet hasta llegar a reditt, incels.is…etc.
Pero el movimiento incel no se ha limitado a protagonizar discursos de odio en internet.
Dentro de estas comunidades repletas de hombres que buscaban arraigar un sentimiento de pertenencia. En 2014 y posteriores, comienzan a aparecer escenarios violentos en las calles de Estados Unidos que le demuestran al mundo el verdadero problema de estos grupos.
En 2014, Elliot Rodger, al que se le hace llamar en internet el héroe de los incels, asesinó a seis personas para posteriormente acabar con su vida también. Este acto se produjo como protesta hacia las mujeres, y todas aquellas que lo habían rechazado. En su discurso (un vídeo que grabó antes de la tragedia) las palabras que emite son claves para entender el pensamiento incel.
Todavía soy virgen, ha sido un martirio (…) Ustedes chicas nunca se han sentido atraídas por mi y no sé por qué no les atraigo, pero las voy a castigar.
Los incels culpan externamente a quien los rechaza, se sienten inseguros y desplazados de una sociedad que como comunidad experimenta conjuntamente. Entonces dentro de la desesperación misma, se encuentran con el eslabón débil, las mujeres. Aquellas que según ellos rechazan a ciertos hombres porque solo los quieren por su dinero, altura, fama o físico.
Así mismo, muchos otros incels experimentan también odio hacia aquellos hombres que logran tener contacto con las mujeres. Esos hombres guapos y exitosos que consiguen entablar relaciones sexuales a las que ellos jamás han podido alcanzar.
0 objetividad (mi opinión e hilos de reditt)
Intentando no empatizar sino entender el pensamiento de los incels, fui a reditt y las respuestas me sorprendieron.
Dentro de confesiones incómodas que delataban un odio irracional hacia las mujeres por experiencias pasadas o simplemente por sentimiento mismo, vi como se desenvolvía esa sensación de pertenencia.
Entre respuestas, el resto de hombres le ofrecían al que comenzaba la conversación una red de apoyo, un grupo. Es ahí cuando la comunidad se vuelve mucho más importante que la moral, la violencia o el odio. Es cuando dentro de un núcleo que siempre te ha rechazado encuentras un vínculo. Ese dolor crea comunidades.
Buscar un enemigo en común (en la mayoría de casos, la mujer) los ayuda a sentirse comprendidos entre ellos, a relacionarse y poder tejer hilos plurales para poder mirarse y ser comunes.
Cuando hablamos de violencia incel, tanto física como digital, no hablamos de un caso aislado, hablamos de un problema estructural. Que posiciona a los hombres como necesarios de ciertos matices (como en este caso el sexo), lo que provoca que, cuando no tienen lo que quieren, lo que ellos ven como lo que se merecen y necesitan, culpan a las mujeres por no ofrecérselo.

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