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Bienvenida a la cuarta de mis postales de verano.
Postal 4/9. Cada domingo, una carta en forma de postal: más breve, más ligera, más sensorial. Para llevaros conmigo de viaje: a un nuevo lugar, o dentro de mí.
No sé si en tu huso horario es verano, invierno, o una primavera infinita. Yo esta semana te escribo desde Luxemburgo, mi casa. Donde el verano es discreto: días largos y suaves, mercados junto al río, esa calma verde de un país pequeño que no tiene prisa por impresionar a nadie, pero lo hace a todo el que pasa por aquí. Déjame ubicarte:
LA REFLEXIÓN DE ESTA SEMANA
Esta semana España ganó el Mundial. 16 años después. Seguro que te has enterado. Se ha hablado mucho de todo lo que ha cambiado desde 2010, de esfuerzo, de trabajo en equipo, de luchar por los sueños. Muy inspirador.
A mí, en cambio, me llevó a mi yo de hace dieciséis años: Me enamoraba por primera vez, viajaba sola a Estados Unidos para vivir una experiencia internacional (que ya anhelaba), amaba la moda como una forma de decir quién era, estaba a punto de entrar en una etapa de amistades que le cambiaría la vida, y no precisamente por ser las mejores.
DIECISÉIS AÑOS DESPUÉS, ESTA POSTAL ES PARA ELLA.
Desde entonces, me he perdido, y me he encontrado muchas veces. En nuevas versiones de mi, que he disfrutado y me han enseñado. Te comparto esos aprendizajes, por si alguno es también para ti, o para la que fuiste tú:
La mayoría de las decisiones que marcarán tu camino no son dos puertas, acierto y error, una al lado de la otra. A veces el acierto aparece justo detrás del error. Elige sin sufrir por lo que quedó atrás.
No tienes que apagarte para que otros brillen tranquilos. Ocupa tu espacio sin pedir perdón por ello. Esa amiga que te hace sentir pequeña, no es tu amiga. Va a costarte soltarla. Pero pesará mucho más quedarte.
No eres responsable de gustarle a todo el mundo, pero sí de gustarte a ti. De hacer según tus valores y tus creencias. La gente que no era para ti, al irse, te hace sitio para la que sí.
Tu cuerpo no es un problema a resolver. Es la casa desde la que vas a vivir todo esto. Trátalo con cariño, no con guerra.
No hace falta tener una opinión sobre todo, pero sobre todo: no hace falta decirla siempre. Aprender a soltar la necesidad de controlarlo y opinarlo todo también es descansar.
De amor no se muere. Te lo prometo. Sentir ese dolor y salir de él, no solo te hará más fuerte, si no que te mostrará que puedes caer y levantarte muchas veces.
Poner límites no te hace mala hija, ni mala amiga, ni egoísta. Te hace libre. Y quien te quiere de verdad, los va a respetar.
Preocuparte por los demás está muy bien. Olvidarte de ti en el proceso, no. Cabéis los dos: los demás y tú, tus ganas, lo que tú sientes y quieres.
Lo que los demás esperan de ti son sus expectativas, no tu brújula. Trabaja por definir tus sueños al margen de ellas.
Escucha a tu intuición. Ella sí es tu verdadera brújula. Vive en tu estómago. Cuando algo no está bien, seguramente se revuelva. Cuando algo te llame desde ahí dentro, sigue esa llamada.
Hablarte bien es la base de todo lo demás. La voz con la que te tratas por dentro será la que más te acompañe.
Tu sensibilidad y mundo interior son tus dones. Abrázalo. Descúbrelo. Tu tiempo “sola” es la puerta a conocerte. No tengas miedo al silencio.
Para encontrarse, hay que perderse muchas veces. Vas a cambiar de ciudad, de país, de idioma. De novio, de amigas, de intereses. De trabajo, de prioridades. Abraza las versiones de ti que encuentras en el camino.
Tus valores son tu única constante. Cambiarás muchas veces, conocerás nuevas versiones de ti, pero tus valores te seguirán acompañando y serán los pilares de tu camino.
No tienes que tenerlo resuelto a los dieciséis. Ni a los treinta y uno. Nadie lo tiene. Vive más, piensa menos, y confía en que se irá aclarando por el camino.
Escucha a los demás, y aprende de ellos. Por eso, déjame preguntarte:
RESPONDE A ESTA POSTAL ❤️
o escribe(te)lo.
Ninguna de estas cosas las supe a los dieciséis.
Las fui aprendiendo a base de atreverme, de vivirlas, de equivocarme, de perderme y encontrarme. De soltar, y abrazar lo nuevo que llegaba.
Y si algo tengo claro es esto y ya te lo he dicho otras veces: no existe una sola versión de ti. Existen muchas. No es solo volver a ti, es escucharte para darte el espacio de seguir construyéndolas.
La de dieciséis, la de veinte, la de treinta y uno. Cada una te trajo hasta aquí.
ESTA SEMANA EN EL CLUB DE JOURNALING
Tu Mapa Vital | 30 minutos yo
·
May 24
Este verano viajo de ciudad en ciudad, y cada una guarda una versión distinta de mí. Este ejercicio va justo de trazar el
mapa(emocional) de tu vida. De dónde vienes, para terminar ubicándote en el ahora, y escribiéndole una postal al lugar al que quieres llegar. Para ver, valorar y agradecer el camino.
PD: Es uno de mis ejercicios favoritos y que más me han ayudado. ¡Espero que a ti también te acompañe a encontrar nuevas versiones de ti!
Este espacio crece gracias a ti. Si te ha gustado, dale al ❤️, deja un comentario o compártelo con alguien que lo necesite.
Hoy, desde Luxemburgo, brindo por esa chica de dieciséis que no tenía ni idea de todo lo que venía. Gracias por aguantar, por atreverte, por equivocarte tanto. Mira dónde estamos.
La semana que viene, Postal n.5 desde una nueva ciudad.
Mucho love,
Ce.
Sin posts

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