Lee el podcast de Átomos y letras: Toledo, faro del universo.
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Bienvenidos a Átomos y Letras, el espacio donde la curiosidad científica se encuentra con la pasión por contar historias. Soy Luis Débora y cada miércoles desde el periódico La Tribuna exploramos la realidad con artículos de divulgación, desde las partículas más invisibles hasta los misterios del universo. Intentamos transformar la ciencia en palabras y en esta ocasión...
También puedes escucharlo. ¿Nos acompañas? Durante este mes de abril, la misión Artemis II de la NASA ha devuelto la mirada de la humanidad a las inmediaciones de la Luna. Pero para Toledo, esa mirada no es de extrañeza, sino de profundo reencuentro.
En la piel de Anortosita y basalto del Satrite conviven dos gigantes, el cráter Alphonsus, bautizado con ese nombre para honrar la curiosidad del rey sabio, quien comprendió que el poder de un reino no se mide por sus espadas, sino por sus libros, y el cráter Azarkel, tributo al genio musulmán.
Azarquiel, quien asombró al mundo con sus precisas tablas astronómicas al trazar el primer mapa fiel del cosmos y cuyas enigmáticas crepsidras parecían dictar el compás de los ciclos de la luna.
La presencia de dos ilustres toledanos en el relieve lunar no es fruto de la casualidad es el eco de una época en la que la ciudad fue el faro científico del mundo entre los siglos 11 y 13 mientras gran parte de europa se sumergía en el aislamiento intelectual toledo se convirtió en el laboratorio de ideas más avanzado occidente Hoy cuando miramos al satélite observamos el testamento de una ciudad que demostró que cuando las culturas colaboran en pos de la ciencia su legado deja de pertenecer a una sola nación para convertirse en parte del mapa del universo que observa la humanidad. En la cara visible de nuestro satélite ambos cráteres se sitúan en una espectacular alineación.
Junto al cráter tolomeus forma una cadena de tres gigantes que puede observarse fácilmente con telescopios sencillos recordando cada noche que es haber nacido las calles de toledo alcanzó literalmente las estrellas En el corazón de esta formación descansa el cráter Alphonsus, una herida de 119 kilómetros de diámetro que custodia una de las geografías más complejas de la Luna. Su suelo, un laberinto de grietas y enigmáticas manchas oscuras, aún susurran historias de antiguas erupciones de ceniza volcánica, mientras sus misteriosos resplandores y nubes de gas lo mantienen como un faro de fenómenos lunares transitorios.
Acompañándolo desde el sur, emerge Azarchel, más joven y de trazos más nítidos. Con 97 kilómetros de extensión, su estructura se despliega como un majestuoso anfiteatro de terrazas escalonadas, coronado por un imponente pico central que desafía el vacío lunar desde sus 1.500 metros de altura. ¿Volverá a ser Toledo el faro que guía la vanguardia científica de Europa? No tengo la respuesta, pero desde esta columna de La Tribuna apostaremos con fuerza para que la divulgación científica siga viva en esta ciudad. Artículo publicado el 15 de abril de 2026 en el periódico La Tribuna.

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