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TecnoToni · May 3, 2026

Para qué sirve un iPad en 2026: 16 años después, sigo con dudas

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Toni Ferra · TecnoToni

Compré el primer iPad en 2010. El que enseñó Steve Jobs sentado en aquel sillón. Desde entonces he ido renovando: varios modelos básicos, un par de Air (mi favorito de toda la gama) y la tentación del Pro siempre rondando. En 2026, con el Pro M5 ya en tienda y el iPad básico de 11ª generación a 379 euros, me toca decidir si vuelvo a entrar. Y por primera vez en quince años no lo tengo claro.

El recorrido es largo. iPad original, iPad 2, varios iPad básicos, el Air que sigo recordando como el más equilibrado de toda la familia. Cada renovación venía con la misma promesa: este sí, este va a sustituir al ordenador. Nunca pasó. Volvía al MacBook a las dos semanas.

La tentación del Pro la tuve varias veces. Le daba vueltas y siempre acababa en el mismo sitio: por ese precio no le iba a sacar rendimiento. Mi centro de trabajo es el ordenador. Punto. El año pasado, en lugar de comprármelo, le regalé un iPad Pro M4 con su Magic Keyboard a mi mujer por su cumpleaños. Ahí confirmé la sospecha: ella trabaja exclusivamente con ese iPad, no quiere ni mirar un portátil. Yo no habría aguantado un mes.

Esa es la primera lección. El iPad no es bueno o malo por sí mismo. Encaja o no encaja según cómo trabajes.

Después de años hablando del tema con alumnos, clientes y conocidos, los perfiles se repiten. Conviene separarlos antes de recomendar nada.

Jóvenes sin ordenador. Aquí el iPad básico tiene sentido como dispositivo principal de estudio. Apuntes con Apple Pencil en GoodNotes o Notability, lectura de PDFs, navegación, redes sociales. Si encima tiene un teclado externo, cubre el 90% de lo que un estudiante de bachillerato o primero de carrera necesita. El problema llega cuando ese estudiante tiene que entregar un TFG con Word, gestionar Zotero o programar. Ahí el iPad se queda corto y toca pasarse al portátil.

Mayores sin ordenador. Probablemente el caso de uso más limpio. La interfaz es directa, las actualizaciones llegan solas, no hay que pelear con drivers ni antivirus. Los padres se manejan con un iPad mejor que con cualquier Windows que les haya configurado en mi vida. Para videollamadas, leer la prensa, ver fotos de los nietos y poco más, es imbatible.

Adultos sin ordenador. Este es el grupo donde el iPad funciona como dispositivo único. Gente que no programa, no edita vídeo profesionalmente y no necesita Excel cae alto nivel. Consumen contenido, gestionan correo, hacen banca online, ven series. Para ellos el iPad es suficiente y, a menudo, lo único que necesitan.

Profesionales con ordenador. Mi caso. Aquí el iPad casi nunca es la herramienta principal. Es complemento: segunda pantalla con Sidecar, dispositivo para reuniones, lectura de documentación, anotación rápida en PDFs. Útil, sí. Imprescindible, NO.

Reconocer las virtudes también es honesto. Hay tareas donde el iPad no tiene rival, ni siquiera frente a un MacBook.

Anotar PDFs con el Pencil es una experiencia que ningún portátil iguala. Leer en cama un domingo por la mañana sin el peso de un ordenador, tampoco. Dibujar en Procreate, editar en LumaFusion sentado en el sofá, ver una película en un avión, presentar en una reunión sin abrir el portátil. En todos esos escenarios el iPad gana.

A esto se suma la integración con el resto del ecosistema Apple. AirDrop, Universal Clipboard, Handoff, Sidecar. Si ya tienes iPhone y Mac, el iPad multiplica la utilidad de ambos sin esfuerzo. Esa fricción cero es difícil de replicar fuera de Apple.

El problema es que ninguno de esos casos justifica por sí solo gastar entre 700 y 1.500 euros. Justifican tener un iPad si ya lo tienes, no necesariamente comprarlo.

Después de cruzar conversaciones y de revisar foros y comparativas, los usos reales se repiten con una claridad que asusta. La lista corta es esta:

  • Ver YouTube, Netflix, Disney+ y Prime Video en el sofá o en la cama. El uso número uno, sin discusión.

    • Yo: Prefiero la TV

  • Navegar por internet y leer la prensa con el café de la mañana.

    • Yo: Al ser trabajo, suele ser con el ordenador

  • WhatsApp Web, Telegram y correo para tener pantalla grande sin sacar el portátil.

    • Yo: con mi iPhone o con el ordenador

  • Videollamadas familiares y reuniones de trabajo puntuales.

    • Yo: No tengo videollamadas familiares, y de trabajo siempre con el ordenador

  • Tomar apuntes en clase o en reuniones con Apple Pencil, en GoodNotes o Notability.

    • Yo: No voy a clase, ademas las reuniones las grabo

  • Leer libros y cómics, especialmente en el iPad mini.

    • Yo: Libros prefiero el papel, aunque entiendo la comodidad

  • Anotar y firmar PDFs sin imprimirlos.

    • Yo: Seria de manera muy puntual

  • Jugar a títulos casuales o algún juego más serio si se tiene Apple Arcade.

    • Yo: juegos casuales, suelen ser en mi iPhone

  • Dibujar en Procreate, el caso de uso más profesional de toda la lista.

    • Yo: Algo puntual

  • Editar fotos y vídeos ligeros con Lightroom o LumaFusion.

    • Yo: Manejo programas más profesionales instalados en el ordenador

  • Cocinar siguiendo recetas apoyado en la encimera.

    • Yo: Nunca lo he hecho, pero es una buena opción

  • Entretener a los niños durante un viaje largo, sin dramatismos.

    • Yo: No tengo niños

Si miras esa lista con honestidad, las primeras seis cubren probablemente el 80% del tiempo de uso de cualquier iPad doméstico. Y todas se hacen igual de bien en una tablet de 200 euros.

Y aquí llega el punto incómodo. Si miro a mi alrededor con honestidad, la mayoría de gente que tiene una tableta la usa para tres cosas: YouTube, Netflix y WhatsApp Web. Punto. Quizá un correo de vez en cuando o leer la prensa por la mañana.

Para ese uso, una tablet Android de gama media de 200 euros hace exactamente lo mismo que un iPad de 379. Pantalla grande, batería decente, las mismas apps de streaming, el mismo navegador. La diferencia entre Samsung Galaxy Tab A, Xiaomi Redmi Pad y un iPad básico, para ese perfil, es estética y de marca. Funcionalmente es la misma experiencia.

¿Significa esto que el iPad básico no tiene sentido? No exactamente. Significa que comprar un iPad para ver YouTube es como comprar un Mercedes para ir a por el pan. Funciona, pero pagas mucho por encima de lo que vas a usar. Y eso es algo que conviene decir, aunque no sea popular en círculos Apple.

El iPad empieza a justificarse cuando entran en juego el Pencil, las apps profesionales (Procreate, LumaFusion, Logic Pro, Final Cut), la integración con Mac o el uso intensivo de iPadOS más allá del consumo pasivo. Si esos elementos no están en la ecuación, la diferencia de precio es difícil de defender.

A día de hoy mi iPad Air anterior funciona bien para lo poco que le exijo. Lectura, alguna anotación, segunda pantalla puntual. No tengo prisa por renovar. Si tuviera que comprar mañana, probablemente iría al Air M3 con 256 GB y ya está. Pro descartado, básico me sabe a poco después de haber probado el Air.

La pregunta que me hago, y que te dejo, es otra. ¿Cuántas horas al mes usas tu iPad de verdad? No la sensación, las horas. Si la respuesta es menos de diez, quizá el siguiente no debería ser un iPad nuevo, sino aprovechar el que ya tienes hasta que muera. O dar el salto a una tablet de 200 euros y reconocer para qué la usas en realidad.

Llevo dieciséis años comprando iPads por inercia. En 2026 me planteo, por primera vez, no hacerlo. ¿Tú dónde estás?

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