El 24 de julio de 2026 me llegó ChatGPT Sites a mi app de escritorio, en beta. Llevaba tiempo esperando este momento, pero verlo en directo, funcionando, me ha dejado pensando durante horas. No es una sorpresa: es la confirmación de algo que llevo años viendo venir. WordPress para el sector privado, para el emprendedor que solo quiere una web de producto o de contacto, se acaba de morir un poco más. Y con él, Wix, Squarespace y WordPress.com también se han llevado un golpe serio.
Durante años he visto a informáticos y aficionados a la tecnología recomendar WordPress.org a cualquiera que quisiera montar un negocio. Instalación en local, plugins, temas, actualizaciones de seguridad, hosting propio. Todo eso a una persona que solo quería vender su producto y tener un teléfono de contacto visible.
Esto es un error enorme y una falta de empatía impresionante. El emprendedor no quiere aprender a administrar un servidor. Quiere dedicar su tiempo al negocio. Meterlo en WordPress.org es meterlo en un foso: webs vulnerables, sin nadie que entienda de seguridad, plugins abandonados, actualizaciones que rompen el sitio la víspera de una campaña. He visto páginas de 200 y 300 euros, hechas por “informáticos” que jugaban a ser desarrolladores, indefendibles desde el primer día. El daño no lo pagó el que la construyó. Lo pagó el emprendedor, que ni sabía que existía ese riesgo.
Wix y Squarespace nacieron para resolver justo ese problema. Plantillas, editor visual, soporte, todo por una suscripción mensual. Yo mismo lo he recomendado durante años a quien no quiere complicarse ni pagar a un tercero: aquí tienes WordPress.org gratis con mucho sacrificio, y aquí tienes esto con poco sacrificio y una cuota mensual de unos veinte o treinta euros.
Seguía existiendo una barrera de dedicación. El usuario tenía que aprender el editor, mover cajas, ajustar textos, entender la lógica de la plantilla. No es WordPress.org, pero tampoco es gratis en tiempo. Ese ha sido durante años el mejor trato disponible para el emprendedor sin conocimientos técnicos.
OpenAI abrió Sites en beta pública el 9 de julio de 2026, con acceso primero para planes Pro, Pro Lite y Edu, y Plus y Business incorporándose después. No está disponible en los planes Free ni Go, así que hay que pagar sí o sí, igual que con Wix o Squarespace. La función permite crear una web interactiva o una app ligera describiéndola en un prompt, previsualizarla dentro de ChatGPT y publicarla en una URL real, con la opción de apuntar un dominio propio vía DNS.
A mí me llegó a la app de escritorio el 24 de julio, y al comprobarlo en vivo confirmo lo que ya sospechaba: esto hace mucho daño. Piensa en la cuenta. Un plan de ChatGPT con Sites incluido, cuesta en la misma franja, que una suscripción de Wix o Squarespace, veinte o treinta euros al mes. Solo que aquí, además de la web, tienes ChatGPT para todo lo demás. Para un usuario emprendedor, la cuenta sale sola: ¿por qué pagar dos suscripciones si una te da la web y el asistente?
Wix, Squarespace y WordPress.com son las primeras víctimas directas, porque compiten en el mismo terreno: el emprendedor que quiere una web de marketing, sin aplicación detrás, solo “esto es lo que hago, escríbeme”. Esa web se resuelve ahora con un prompt bien construido. Y ojo, “un prompt basura te devuelve resultado basura multiplicado por diez”, pero una persona con la idea clara y un poco de cuidado en el prompt saca una web funcional sin pisar un editor de plantillas.
Conviene aclarar algo que no cambia: el sitio se aloja en los servidores de OpenAI, igual que Wix y Squarespace alojan en los suyos. Te atan a su plataforma tanto como cualquiera de esos servicios. No te dan el código. La diferencia de fondo no es la propiedad del proyecto, es la fricción para llegar hasta ahí.
Hay una ventaja de experiencia de usuario que Wix conserva por ahora: la edición manual, mover cajas con el cursor, ajustar el diseño a mano y ver el cambio al instante. ChatGPT Sites avanza a base de prompts, y hasta la fecha no ha resuelto ese tipo de control fino. Para quien quiere retocar un píxel sin explicárselo a un modelo de lenguaje, esa manipulación directa sigue siendo un problema real, o si lo prefieres, una razón de peso para no soltar Wix todavía.
También hay que recordar que estamos en beta. OpenAI puede ajustar precios, límites y funciones en cualquier momento. Nada de esto es definitivo, pero la dirección está clara.
WordPress.com llevaba tiempo jugando a ser un rival de Wix, peor en precio y en prestaciones, pero rival al fin. Ese nicho se va a estrechar todavía más. Y WordPress.org, el que de verdad ha hecho daño durante años a base de recomendaciones sin empatía hacia emprendedores que solo querían un escaparate, va a quedar reducido a lo que realmente es: una herramienta para informáticos que no llegaron a desarrolladores, o para aficionados que disfrutan cacharreando con plugins y temas. Internet está lleno de páginas construidas así, y esa acumulación se va a ir desmontando con el tiempo, no de golpe, pero sí de forma sostenida.
Todo esto me obliga a replantear el curso de desarrollo web que tengo por delante. Si la web de marketing sin aplicación detrás se resuelve con un prompt, mi tiempo de aula no puede seguir ahí. El curso va a centrarse en desarrollo real: código, lógica de aplicaciones web, arquitectura, todo lo que un prompt no sustituye. Y voy a aplicar ahí todo lo que sé de IA aplicada al desarrollo, porque esa es la parte que sí tiene recorrido: usar estas herramientas para acelerar al desarrollador, no para sustituir la necesidad de entender lo que se está construyendo.
Si tienes dudas sobre esto, déjalas en los comentarios. Voy a ir contando cómo avanza el rediseño del curso a medida que lo cierre.
(Si vives en Mallorca, puedes hacer el curso totalmente GRATIS)
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