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Mamarracheo 💅🏻 · Jan 31, 2026

Tomad oxígeno, besaos las rodillas, agradeced vuestras tiroides

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Sofía Martín Jiménez · Mamarracheo 💅🏻

Salí a la calle aquel sábado con ganas de Oxígeno. El libro.

Hacía muchísimo frío, auque caminaba mucho para entrar en calor, los pies seguían mutando a témpanos de hielo. Será del hipotiroidismo, qué se yo.

Después pillarme el libro junto con Mesa Camiya de José Fernandéz, llegué a casa sabía lo que tocaba. Llevaba días calentándome los pies con el secador moviéndomelos muy fuerte con las manos para que reaccionaran. “Mucho Pinterest para decorar si en verdad lo que quiero es un brasero”.

Dos pares de calcetines y un edredón por encima más tarde empecé con Oxígeno. Pensaba un poco en los libros anteriores de Marta Jiménez y en cómo esto era diferente. Aquí hay una confesión. Aquí hay una queja.

Aquí hay una experiencia cercana a la muerte narrada.

Ya viene esa voz.

¿Ves, Sofía? Hay gente que escribe sus traumas más oscuros. ¿Cuando lo harás tú?

Lo he intentando, ¿vale? El otro día estuve escribiendo el nuevo poemario y cuando ya llevaba como unos 30 poemas decidí borrar casi 20 de ellos. No puedo hablar de la enfermedad. No puedo, no quiero, no quiero que quien me lea tenga que pasar por esto también.

Pues Marta está narrando.

Paso las páginas de Oxígeno y y encuentro más que una queja. Una posibilidad.

No sabes que hay al otro lado de la narración. No lo sabes porque no te atreves.

Es diferente, me contesto. Le contesto.

En la presentación del libro, Marta habla de su casera –¿le llegará el libro?– de por qué está en este mundo y gracias a quien. La entrevista Nerea Pérez De la Heras, que se ha quitado la prótesis y la apoyado en el silloncito desde donde está entrevistando a Marta. Recuerdo lo de lo de Nerea también que salió hasta en el Hola. Recuerdo leerla en Instagram y quedarme atónita con su historia.

¿Ves, Sofía? La gente cuenta sus cosas y sus traumas más oscuros hasta en Instagram. Es valiente.

Marta toma oxígeno.

Nerea, en una de sus publicaciones, nos pedía que nos besáramos la rodillas.

Yo, con la boca pequeña, os animo a que agradezcáis vuestra tiroides.

Patri, mi editora, me dijo que escribiera al respecto, que no hace falta que fuera al pie de la letra, pero que escribiera algo que ficcionara. Marta contó la presentación que le ayudó mucho leer a Kurt Vonnegut y Matadero cinco.

Me encantaría de verdad escribir ese libro pero no puedo ahora mismo. No puedo, no puedo, no puedo.

No quiero volver a esa sala, no quiero volver a despertarme, sin voz, escuchar el diagnóstico. A las caras de pena tras contar el diagnóstico, a las analíticas, a los que pasará.

No sé si algún día conseguiré hacer todo eso algo poético. Ojalá que sí, algún día, supongo.

Últimamente cuando leo la palabra cáncer, me recuerda más al signo que la enfermedad y eso me parece increíble. Hace unos años ni lo hubiese imaginado.

Pero siempre esta sensación de deber una historia.

Me terminé el libro, lo reposé y, antes de ponerlo en la estantería, lo dejé vagando por el estudio unos días.

Si lo pongo de pie, el ramo de flores de la portada forma parte de mi casa. Me paso la mano por el cuello, mi cicatriz está seca y también forma parte de este paisaje diario.

Debería escribir.

El primer taller de escritura de la escuela viene prontísimo. TKM: cartas de amor a quien más kieres (tu perro, tu abuela, Pedro Pascal).

Toda todita la info…

Así que síguenos en Instagram para pillar tu plaza, porque serán limitadas. 👀

Aquí, Mari

Read the original on sofiamartinj.substack.com

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