“No tenemos idea de qué va a venir.”
Eso me respondió un mentor de altísimo nivel, hace unas semanas, cuando le pedí consejos sobre mis proyectos a futuro.
Me quedé congelada. Porque no me esperaba esa respuesta. Es una persona con una trayectoria y un rango realmente alto: alguien que pertenece a círculos donde manejan la información más de frontera que puede llegar a haber. Y con la experiencia suficiente para decodificar y generar sus propias hipótesis sobre las disrupciones que estamos viviendo en este momento.
Me había preparado para contarle, de manera muy concisa, el vértigo que estoy sintiendo. Al ver que mucho de lo conocido empieza a mutar y romperse.
Porque sí, se los voy a confesar. Trabajo hace 20 años: 12 en todo tipo de áreas de innovación. A mis 40, ya pasé por 2 reconversiones laborales. En mi día a día, trabajo con empresas y personas de muchas partes del mundo. Y voy escuchando las convergencias de lo que está sucediendo en distintos frentes. Y nunca había visto este nivel de velocidad. Ni de incertidumbre hacia el futuro.
Y siento vértigo. Un vértigo que no había sentido antes.
Es el vértigo que te muestra que el nivel de incertidumbre que tenemos delante es mucho mayor y más exponencial que el de los últimos 20 años. Porque sé que hay una oportunidad enorme de crear muchas cosas nuevas: nuevos proyectos, servicios, prácticas, emprendimientos. Oportunidad de reescribir mucho de lo que antes parecía “inmutable”.
Pero por otro lado, les confieso algo que me sucede. También me da miedo. Porque frente a la “neblina” que veo hacia adelante, incluso las personas con alta tolerancia al riesgo, y que disfrutamos de lo nuevo, en el momento en que nos sentamos a priorizar entre tantas aristas y proyectos… puede aparecer la parálisis. Y me ha pasado (por 1ra vez en toda mi vida laboral).
¿Por qué parálisis? Porque todos necesitamos alguna “brújula” que nos ayude a definir nuestras estrategias. A diseñar los criterios con los que vamos a priorizar proyectos, y sobre todo, decisiones.
Por eso salí a buscar consejos. A escuchar a los que tienen mucha más información y experiencia, para ver qué les dice su intuición.
Sin embargo, este mentor me dio otro consejo.
“No sé lo que va a venir. Pero solo te recomiendo una cosa: que vayas con los ojos y las orejas muy abiertas.”
Claro. En los momentos de inflexión y de grandes rupturas, donde tantas cosas ocurren al mismo tiempo, es necesario ir mapeando lo que está sucediendo en “todo el bosque”. Para que la famosa ceguera del cambio no nuble nuestras decisiones.
Lo que sucede es que si solo estamos en modo “consumo de información”, esta sobrecarga nos puede abrumar completamente. Llevándonos a más parálisis… y no hacia la acción, como buscábamos.
Porque operar con un mindset de anticiparse a los cambios, e intentar aprovecharlos para descubrir dentro de ellos las oportunidades (y saltear sus riesgos), requiere leer el contexto, pero también aprender a operar dentro de él.
Pero aunque tengo toda la teoría… yo estaba paralizada. Estoy constantemente expuesta a la información. Sin embargo, algo me estaba faltando. Así que hice algo: tengo la suerte de tener amigos y conocidos en distintas partes del mundo. Me calendaricé para dedicar 2 o 3 horas de mi semana a tomarme cafés virtuales con muchos de ellos.
Ellos me ayudaron a ir haciendo sentido del exceso de información que nos rodea. Y me di cuenta de algo. Por más que puedo leer blogs, seguir a los expertos en X, hacer cursos, experimentar en mis propios proyectos, aprender de lo que pasa en las empresas con las que trabajo...
...es en esas conversaciones con otras personas donde voy digiriendo la información. Donde sus reflexiones (o incluso sus preguntas hacia mí) son las que me van ayudando a entender hacia dónde no solo me conviene ir, sino también hacia dónde quiero ir.
Fue ahí, rediseñando proyectos en The Human Lab, donde me di cuenta de que quería crear eso para otros.
Hay muchas personas que están así hoy. Que quieren enterarse de lo último que está pasando (los nuevos paradigmas, las industrias que cambian, lo que se acelera y lo que no) pero cuando uno se da vuelta a ver la oferta, la mayoría de los cursos se enfocan en el uso técnico de herramientas de IA.
No en cómo afinar la mirada de innovación entendiendo lo que está sucediendo con perspectiva de “bosque”. Compartiéndolo y dialogando con otras mentes curiosas. Debatiendo entre personas, con el encuadre adecuado para que la reflexión vaya también a explorar los impactos que todo esto tiene en el metro cuadrado de cada uno.
Y ahí creé Frontiers Lab. No quería un curso. No quería algo enfocado solo en herramientas. Quería un lugar donde realmente puedan suceder conversaciones de frontera. Una membresía mensual con la flexibilidad de seleccionar temas, iterar formatos, traer invitados. Una comunidad donde los mismos miembros puedan aprender los unos de los otros.
Frontiers Lab es, en el fondo, mi respuesta a ese consejo: un lugar donde ir con los ojos y las orejas muy abiertas, pero acompañada.
Si algo te resuena, podés conocer todo sobre Frontiers Lab, la 1ra comunidad online de innovación en español, en formato de membresía, acá.
Y aunque no tengas tiempo de sumarte a una comunidad… sea como sea: es el momento de cambiar nuestras fuentes de aprendizaje. Y como dijo mi mentor: “abrir los ojos y las orejas”.
Si no querés que esta “ola” de disrupciones te pase por encima, buscá ampliar y renovar tu mirada. Sumate a conversaciones diversas. Escuchá voces de distintos sectores e ideologías. Buscá 2 o 3 personas con quienes puedas ir procesando lo que encontrás. Rompé el sesgo de confirmación. Anotá. Preguntá.
Es real que muchos paradigmas están cambiando a la velocidad de la luz. Y no se trata solo de la Inteligencia Artificial: sino de la conjunción de tecnologías y geopolítica que van cambiando las cosmovisiones de fondo que parecían talladas en piedra. Nadie sabe muy bien qué va a pasar con los trabajos del futuro.
Es el momento de ser más curiosos que nunca. Pero no desde un lugar de miedo y ansiedad, de “qué terrible lo que va a venir”. Sino de: “¿cómo descubro lo nuevo que se viene para poder encontrar las oportunidades?”.
Porque algo que conocemos muy bien en innovación es esto: lo nuevo se gesta en los bordes. En las fronteras. En las preguntas más impensadas, de las mentes más curiosas.
Y es mejor intentar descubrir y crear tu propio futuro, que dejar que el futuro te lleve puesto.
¡Gracias por leer!
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