Por Leandro Pérez, María Eudoxia Arango, Laura Robayo, Paul Almeida, Javier González (CCINEC /Circuito de Cineclubes Cali, DeBorondo Cultural, Cineclub Las Mujeres Hablan de cine, CineQuanon, Calimateca)
(viene de la Parte I)
Programación y circulación
Las Pantallas Alternas no son salas de cine equiparables al circuito comercial; tienen su propia naturaleza y dinámicas de curaduría, así como formas particulares de acceder a las películas. Sus agendas de proyección y estrategias de convocatoria también son autónomas. Como ya se mencionó, dadas las características de Cali, existe un amplio universo de posibilidades para la circulación y programación de diversas obras y contenidos, así como públicos con distintas preferencias.
Entre 2022 y 2023 cuando los parches se articulaban para exhibir, las películas que se proyectaban en su mayoría eran extranjeras, las colectividades sobre todo de cine callejero optaron por proyectar contenidos dominados por la lógica comercial de Hollywood, no obstante, había una interesante selección de películas de este tipo de cine, el cual tenía prevalencia hasta entonces. Sin embargo, en las programaciones del CCINEC entre octubre y noviembre de 2022, se llevó a cabo la circulación de una buena cantidad de cortometrajes de diversos cineastas colombianos, donde los cineclubes exhibieron estos como parte de las proyecciones de la cartelera conjunta (el corto le abría al largo). Estos cortos provenían de una maleta de la Dirección Audiovisual, Cine y Medios Interactivos (DACMI) que fue compartida por la Sala Audiovisual, junto con otras obras de realizadores emergentes locales que comenzaban a contactar al CCINEC para que sus trabajos fueran exhibidos en esta red (p.ej: Escuela Audiovisual Renacer y Memoria).
En junio de 2023, la Corporación Códice Comunicaciones invitó al Circuito a ser parte de un laboratorio de crítica cinematográfica “Blow Up” llevado a cabo en Café Parlante, en el cual participaron más de 10 iniciativas de exhibición de la ciudad. Entre octubre y noviembre, la Sala Audiovisual con el apoyo de Estudios Takeshima, organiza un curso abierto de Circulación Alternativa, en el que uno de los proyectos invitados para compartir sus experiencias en curaduría y sostenibilidad, fue el Cineclub Cámara en Mano de Pereira. La importancia de estos procesos formativos radicó en poner de manifiesto el papel clave de las Pantallas Alternas en la circulación del cine en general, en la medida en que se involucre una reflexión juiciosa y crítica entre las películas y los públicos.
Antes y después de estos procesos, el CCINEC realizó dos muestras experimentales tituladas Calishorts: apreciación de cine en bermudas, concebidas para promover y circular obras audiovisuales de talento colombiano emergente a nivel local e internacional. La primera edición se llevó a cabo en noviembre de 2022 (ver en redes) y convocó de manera orgánica a 120 personas, de las cuales el 60% fueron mujeres, con el apoyo del colectivo Cinexplora de Bellas Artes.
La segunda versión, Calishorts en NyC, se realizó en diciembre de 2023 (ver en redes). En esta ocasión se consolidó una colaboración internacional liderada por Natalie Erazo (gestora cultural residente en EE. UU.), quien articuló al CCINEC con MayDySpace y Cinemovyl, procesos culturales de la ciudad de Nueva York. La cocreación se centró en un intercambio cultural en tiempo real, mediante proyecciones simultáneas de más de 20 cortometrajes de realizadores emergentes de ambos países, seguidas de un cineforo entre participantes de Cali y Nueva York. Esta experiencia representó un salto creativo y técnico para el CCINEC, al incorporar traductores y un sistema de interlocución en tiempo real montado por Jambrina Producciones. La mediación estuvo a cargo del cineclub Cine Café, mientras que DeBorondo, Corrinche Creativo, Motilona Films y CasaArq asumieron la producción general en Cali, desde la conceptualización hasta la dirección logística.
Hacia el segundo semestre de 2024 comienza a experimentarse una transición en la programación del CCINEC, debido al posicionamiento que empieza a tener la plataforma fuera de Cali. Realizadores emergentes a nivel regional y nacional también comienzan con mayor frecuencia a interesarse de que sus obras (cortometrajes y largometrajes) sean circuladas ampliamente en sectores populares de la ciudad. Es a partir de aquí donde el tema de los derechos cobra mayor importancia, porque al tener una amplia posibilidad de acceder a obras de producción nacional con derechos de exhibición respectivos, esto cambió el esquema de manera positiva. A partir de esto se optó por realizar una curaduría por parte del equipo dinamizador del CCINEC y de esta manera sugerir de acuerdo con las características de cada Pantalla, las opciones de material para su elección. De esta manera se comenzó a organizar ciclos temáticos principalmente con películas latinoamericanas y nacionales.1
Es importante señalar que, hasta mediados de 2024, el acceso de las Pantallas Alternas de la ciudad a obras de producción nacional era casi nulo. Existían múltiples obstáculos para que directores, productores o distribuidores otorgaran permisos de exhibición comunitaria. En algunos casos, el valor solicitado por concepto de derechos de exhibición (fee) no se diferenciaba del exigido por una sala comercial. En otros, se requería contar con un Paquete Digital de Cine (DCP, por sus siglas en inglés Digital Cinema Package), que es un formato técnico propio de la exhibición en escenarios de industria. Estas exigencias evidenciaban un desconocimiento del contexto y de las condiciones reales de la exhibición alternativa en el país. Sin embargo, en 2025 se produjo un giro significativo: numerosos cineastas comenzaron a interesarse por el circuito alternativo, en parte porque muchas de sus obras no lograban acceder a salas comerciales o eran programadas en horarios de baja asistencia y por periodos muy limitados.2
En 2025 los focos apuntaron a los espacios alternativos, pues diferentes actores del ecosistema cinematográfico entendieron en gran medida la importancia de estos escenarios de exhibición no comercial en la formación de públicos, y un ejemplo de ello fueron los estímulos del Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC) que se otorgaron a productores en ese mismo año para circulación en Pantallas Alternas del país.
Es importante resaltar que después del primer encuentro nacional de cineclubes, organizado por el Festival de Cine Equinoxio No. 26 de la Universidad Nacional para el mes de septiembre de 2024, un grupo de colectividades de diferentes partes del país (desde el Caribe hasta la Amazonía) sostuvieron conversaciones, y en diciembre realizaron un pronunciamiento a la opinión pública sobre el estado general de la circulación alternativa en Colombia (Alianza Nacional de Cineclubes, 2024). Muchos de los proyectos que respaldan este documento fueron contactados por casas productoras y distribuidoras, poco después de que se hiciera pública la convocatoria de los estímulos de circulación del FDC a inicios de 2025, es decir: dicho manifiesto pudo tener una importante repercusión para que el cine colombiano de gran calidad, recientemente producido, comenzara a circular como nunca antes por medio de cineclubes o Pantallas Alternas, donde Cali resultó ser una de las regiones más beneficiadas. Este pronunciamiento fue publicado en redes sociales por el CCINEC y la Red de Cineclubes de Bogotá, cuyo post fue una versión simplificada del documento original (ver en redes).
A través de alianzas temporales con otros actores de la exhibición como los festivales (con más de 10 festivales de orden nacional e internacional se han establecido colaboraciones) también ha sido posible la circulación de películas (cortos y largos) que hacen parte del catálogo de sus programaciones; por ejemplo, el FICCALI bajo la dirección de Gerylee Polanco, ha sido el festival con el que se ha articulado de manera permanente desde 2022, mediante la propuesta “Cine sin límites”, para llevar el cine a espacios descentralizados de la ciudad. En 2025 también se logró una interesante sinergia con varias distribuidoras, por mencionar algunas: DOCCO (p.ej: Amor, mujeres y flores) y Distrito Pacifico (p.ej: Golán), con quienes ha sido posible llevar importantes películas colombianas de estreno a los barrios populares de Cali.
A finales de 2025 se establecieron alianzas para circulación de obras de Latinoamérica con otras organizaciones, como la Asociación de Cineclubes de Chile, Nodo Sur (Colombia), Ambulante (México) y Cine Villa Olímpica (México). Con esta última se realizó una colaboración para exhibir películas colombianas en México; a partir de una convocatoria en septiembre de 2025, desde CCINEC (ver en redes) se hizo una selección de 14 obras de varias partes del país (ver en redes), que fueron puestas en circulación en noviembre en CDMX (10 cortos y 4 largos).
Es importante tener en cuenta que del conjunto de programaciones realizadas como CCINEC, han existido por lo menos 3 etapas: entre 2022 (julio) y 2023 (diciembre) se realizaron 160 proyecciones, de las cuales 103 fueron propiamente de exhibiciones de largometrajes extranjeros y 24 proyecciones se enfocaron al cine colombiano, en las que se presentaron 57 películas nacionales entre cortometrajes (43) y largometrajes (14), lo que representa el 35% de todas las obras que circularon en este periodo. Los derechos de exhibición fueron gestionados para 46 obras colombianas (55% del conjunto de obras exhibidas, extranjeras y nacionales), sin embargo, acotando al panorama nacional, esta cifra alcanza el 81% de películas exhibidas con derechos como CCINEC, entre 2022 y 2023.
En 2024 se realizaron 65 proyecciones (entre marzo y noviembre de 2024) de las cuales 34 fueron orientadas al cine colombiano (52%). En estas proyecciones se presentaron 70 obras nacionales (69% del total de películas exhibidas entre extranjeras y nacionales); 57 fueron cortos y 13 largos. Para este tiempo, fueron exhibidas 50 obras colombianas con derechos.
El 2025 marca un hito respecto a la posibilidad de exhibir cine latinoamericano, en especial nuestro cine colombiano. Se realizaron 48 proyecciones en las cuales se exhibieron 65 obras de diferentes géneros, entre largos y cortos con procedencia de diferentes latitudes, sobre todo de Latinoamérica (91%). Particularmente, se hicieron 34 proyecciones en las que se presentaron 43 obras colombianas (66% de la exhibición total), con 33 largos y 10 cortos. Todas estas obras contaron con derechos de exhibición; por ejemplo, una de las carteleras emblemáticas que se exhibieron con todos los derechos fue la de Toma Cinematográfica, que se llevó a cabo en septiembre de ese año en los barrios del centro de Cali (ver en redes).
Del conjunto de programaciones como CCINEC desde julio de 2022 a diciembre de 2025, entre carteleras conjuntas (20), y muestras experimentales (3), se realizaron 273 proyecciones en 40 Pantallas Alternas, con circulación de un poco más de 300 obras (entre largos y cortos, 25% documentales); un 53% de estas colombianas. La gestión de derechos pasó del 51% en el primer periodo (2022-2023), al 71% en el segundo (2024), y en el tercer periodo (2025), el 100% de derechos de exhibición. El público impactado de manera directa fue de 3195 espectadores, que circularon en las diferentes actividades de exhibición en este periodo.
Ante las preocupaciones expresadas en su momento por algunas personalidades del sector audiovisual e institucional de la ciudad, quienes señalaron que los cineclubes articulados en el CCINEC podían incurrir en prácticas asociadas a la piratería e incluso afectar la industria cinematográfica nacional, es necesario precisar que tales afirmaciones fueron desproporcionadas. Más allá de las percepciones, las cifras reportadas evidencian que el CCINEC desarrolló, en un corto periodo, una notable capacidad de gestión para llevar cine colombiano y latinoamericano de buena calidad a sectores populares, garantizando los derechos de exhibición. Así mismo, este proceso ciudadano se ha caracterizado por no contar con una estructura corporativa, músculo financiero ni apoyos institucionales directos derivados de política pública. Su principal capital ha sido el trabajo de base construido a través de la exhibición alternativa y comunitaria, con un impacto significativo en la cultura de la ciudad. No obstante, dada la actividad del propio movimiento, se impactó en la política de Estímulos de la Alcaldía de la ciudad de Cali en 2024 (estimulo - 021) y 2025 (estimulo – 011), para que fueran involucrados los cineclubes en estas convocatorias.
Públicos, formación y algunos indicadores
Entre octubre de 2022 y octubre de 2024 se realizaron aproximadamente 500 encuestas a asistentes de diversas proyecciones en distintos puntos de la ciudad, con el fin de aproximarse al estado actual de los públicos que circulan en los cineclubes de Cali (Figura 10).
Los resultados indican que el 43% de los asistentes tiene entre 25 y 34 años (Figura 10A). El 53% se identifica como mujer (Figura 10B) y el 59% de los asistentes a estos espacios lo hace por entretenimiento (Figura 10C). Los géneros cinematográficos de preferencia son el drama (23%; Figura 10d), el documental (22%) y la ciencia ficción (16%). Más del 70% de la audiencia se da cuenta de las actividades principalmente por Instagram (38%; Figura 10f) y a través del voz a voz (37%). El 52% desempeña un rol productivo en sectores como educación, servicios profesionales y Cultura, Arte y Diseño (Figura 10g). En términos culturales más amplios, el 45% muestra preferencia por actividades como música, danza y teatro (Figura 10h).
Estos indicadores han orientado la planificación de actividades en algunos cineclubes de la ciudad, especialmente en los que tienen propuestas como los cineforos performáticos.
Respecto a la formación de públicos en 2023, cuando se involucró el espacio de diálogo en mayor proporción después de las proyecciones (sobre todo en los callejeros); es decir, el cineforo, el papel de la mediación generó importantes efectos como el aumento en la asistencia a las exhibiciones, la participación más activa del público en los debates que se desprendían del mensaje de los relatos de las películas, y también que las personas se desplazaran a los diferentes sitios de la ciudad, atraídas por la experiencia de los cineforos comunitarios que tomaron fuerza. Esto último impactó el turismo cultural endémico, pues muchos han conocido por primera vez sitios culturales, barrios y colectividades ciudadanas mediante el proceso pedagógico de la exhibición alternativa de cine en la ciudad.
Otros escenarios aparte de la exhibición también han contribuido con la formación; por ejemplo, en mayo de 2024 se organizó el ciclo de charlas bajo el nombre de “¡Hablame de Cine!” con 4 temáticas: producción de cine de bajo costo, los públicos, el mercado audiovisual y la actuación en cine. Para julio se organizó la conmemoración del segundo aniversario; se presentaron 2 importantes charlas: historia de los 125 años del cine en Cali y cine hecho por mujeres en Colombia. A estas jornadas de conversatorios de mayo y julio asistieron 155 personas. Tiempo después, uno de los efectos de estas charlas en la mediación de los cineforos, en varios cineclubes aliados al CCINEC, fue que se involucraran discusiones sobre el lenguaje cinematográfico de las obras proyectadas; esto fue un salto importante porque se trascendió de la reflexión sobre el relato en sí a elementos como la observación de la estética, el guion, la actuación, etc.. De todas formas, la reflexión del mensaje de las películas es y seguirá siendo la espina medular en estos cineforos.
En noviembre de 2024 se realizó el lanzamiento de la revista de cine y cultura -Publicaciones CCINEC-. En esta primera edición (ver en redes), varios de los escritos se organizaron a partir de las relatorías que se hicieron de los conversatorios más importantes llevados a cabo en las jornadas de los meses mencionados. También hubo invitados que contribuyeron en esta edición, como Sandro Romero Rey, quien hizo una síntesis sobre la historia de la revista caleña de crítica cinematográfica “Ojo al Cine”, en la década de 1970.
En abril de 2025, el CCINEC convoca a varias organizaciones y proyectos de América Latina, acudiendo la Asociación de Cineclubes de Chile, Acervo y Caja Negra de México, y por Colombia: Movie House, Motilona Films, Las Mujeres Hablan de Cine y DeBorondo. El propósito fue organizar un encuentro virtual sobre cineclubismo latinoamericano, que se llevó a cabo en junio mediante tres sesiones en vivo, en fechas diferentes (ver en redes); se contó con la participación de cineclubistas de los países mencionados que divulgaron sus miradas. También se abrieron espacios de discusión sobre la evolución filosófica del cineclubismo, y sobre experiencias vanguardistas en la exhibición alternativa y los retos actuales de los cineclubes en Latinoamérica. Estas transmisiones se pueden consultar en el canal de YouTube del CCINEC.
La formación de públicos, por parte de los gestores culturales del Circuito, ha partido de la puesta en práctica de la propia experiencia adquirida en el oficio de la programación alternativa de cine, que por su naturaleza, como se ha descrito, ha estado influenciada por diversos aspectos sociológicos y etnográficos característicos de una ciudad como Cali. No ha sido solo una cuestión de apreciación de estéticas, sino también de reflexión y creación de pensamiento político-cultural en torno a las películas.
Conclusiones y recomendaciones
El CCINEC consolidó la exhibición alternativa como un movimiento cultural real en Cali. No ha sido un evento pasajero; en pocos años logró articular una buena cantidad de pantallas, públicos diversos y procesos comunitarios, convirtiéndose en una plataforma ciudadana que fortaleció la circulación y el acceso del cine fuera del circuito comercial.
La circulación del cine colombiano y latinoamericano encontró en las Pantallas Alternas de Cali un espacio vital. El cine nacional no solo necesita salas comerciales para existir; en el proceso de consolidación del CCINEC, el cine colombiano pasó de ser marginal a ocupar un lugar central en la programación, con derechos gestionados, alianzas institucionales y un impacto directo en barrios y algunas zonas rurales.
La formación de públicos ha sido tan importante como la programación. Más allá de “poner películas”, el CCINEC impulsó cineforos, mediación crítica, charlas y encuentros que transformaron al espectador pasivo en un público reflexivo, participativo y curioso. Esto también es otra de las maneras en las cuales este proceso ha fortalecido la cultura cinematográfica local, y ha convertido al cine en una herramienta de diálogo social, político y cultural.
Toda esta experiencia demuestra la posibilidad de llegar a los barrios y la ruralidad con nuestro cine colombiano por medio de las colectividades, para abordar reflexiones trascendentales inherentes a la sociedad; sobre cómo nos vemos, cómo somos y cómo resolvemos nuestros conflictos, siendo este el camino para lograr una convivencia pacífica.
En este sentido, de acuerdo con el impacto multipropósito del CCINEC entre 2022 y 2025, proponemos algunas recomendaciones para que el proceso de las Pantallas Alternas sea considerado como un programa de política pública de inversión social directa, mediante alianzas entre secretarías y/o unidades administrativas que tengan relación con el sector audiovisual, la cultura, educación, paz y convivencia, y el desarrollo económico de la ciudad:
Impulsar un sistema de circulación local con inversión para el pago de derechos de películas nacionales con propósitos de exhibición alternativa y comunitaria, cuyos acuerdos económicos sean razonables con los productores, directores o distribuidoras. Este sistema también debe tener un presupuesto para atender diversos aspectos; por ejemplo, para equipamiento, formación y logística de eventos.
Desplegar una importante capacitación en el ámbito de la programación, de lenguaje y crítica cinematográfica, así como de divulgación del cine como arte y medio de comunicación (procesos formativos de mediación interdisciplinar), para todos los gestores culturales que lideran este tipo de procesos.
Planificar el crecimiento de las Pantallas Alternas a mediano plazo (p.ej; 3 años), a través del territorio urbano y rural: barrios, corregimientos y/o veredas, que desarrollan de manera permanente esta actividad, para equiparlos técnicamente de lo necesario, con el fin de que haya comodidad en las proyecciones. Es posible implementar censos como parte del diagnóstico que se realice (este tipo de investigaciones también deben ser financiadas), porque existen diversas tipologías de pantallas con diferentes necesidades, como ya afirmamos.
Establecer responsabilidades puntuales con los programadores alternativos encargados de los espacios de exhibición, quienes deberán poder acceder a incentivos por su oficio y elevar este quehacer a un nivel profesional para desarrollar esta política cultural.
Entre este sistema y los gestores de exhibición, debe existir una continua comunicación para que sean apoyadas todas las actividades, así como el seguimiento de estas, en torno las campañas de programación y formación de públicos en los territorios.
Las Pantallas Alternas y/o Cineclubes, deben seguir teniendo plena libertad de programar según sus propias necesidades e intereses. De toda la programación, se puede establecer en consenso, una cuota mínima de obras sugeridas por el sistema (catálogo) para circulación.
Finalmente, Cali no solo está a la vanguardia de la producción audiovisual, por lo que es necesario poner en marcha una amplia política cinematográfica permanente, que incluya la exhibición alternativa desde las bases ciudadanas, para continuar incentivando el amor y la reflexión por nuestro cine. Quizá esto sirva como piloto para replicar en todo el país, idealmente a través del apoyo del Ministerio de Cultura, a nivel nacional.
La sociedad caleña está madura para dar saltos importantes en el cine y la cultura, y las instituciones tienen en sus manos la voluntad política y moral para posibilitar que esto suceda.
¡Recordemos el papel histórico de los cineclubes para la sociedad y la cinematografía!
Agradecimientos
Profundo agradecimiento para cineclubes, gestores culturales, parches, colectividades y espacios que han hecho parte del CCINEC, así como directorxs, productorxs, distribuidorxs, muestras, festivales, redes como la Asociación de Cineclubes de Chile, Nodo Sur y Ambulante, por el acompañamiento en el fortalecimiento de este proceso.
También agradecemos y expresamos nuestro sincero cariño a todo el público que nos acompañó de manera incondicional en esta gran aventura. Sin ustedes, sencillamente no hubiéramos sido un hecho histórico para la cinematografía caleña.
Referencias
Alianza de Nacional de Cineclubes de Colombia. (2024). Pronunciamiento, 4p.
https://drive.google.com/file/d/1iqZP4luxaJeKPF5jXXBLB5s-GN1a38TQ/view
Arévalo-Pabón, A. F., Alomia-Guevara, M. A. (2014). Recorrido histórico del Cine Club de Cali en la década de los 70 y su aporte directo en las producciones cinematográficas del realizador caleño Carlos Moreno (Tesis, Universidad Autónoma de Occidente), 98p.
https://red.uao.edu.co/server/api/core/bitstreams/4e128bb9-36d8-4faa-8634-09d686a1c3ef/content
Blanco-Adarve, L. (2015). Cineclub UC: 40 años educando el ojo. https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/cineclub-uc-40-anos-educando-el-ojo-article-563641/
Galindo-Cardona, Y. (2025). Andrés Caicedo y el Cine club de Cali. Un amor cinéfilo y tropical:1971 -1979. Editorial El Silencio, 372p.
Pont, P., Vazalle, M. (2019). El influjo de las vanguardias: los inicios del cineclub.
https://www.elespectadorimaginario.com/el-influjo-de-las-vanguardias-los-inicios-del-cineclub/
Publicaciones CCINEC. (2024). Publicaciones Circuito de CineClubes Cali. Revista de Cine y Cultura, primera edición, noviembre de 2024.
https://drive.google.com/file/d/1dryDsDga6BQhC4Fl_LWhxBit3OMv4iGW/view
Red de Cineclubes de Bogotá. (2024). Código de ética de cineclubes de Bogotá y Cundinamarca. Documento redactado por la Red de Cineclubes de Bogotá, mayo de 2024.
De las 20 carteleras conjuntas que se programaron entre 2022 y 2025, a partir de la No. 11 (junio de 2024) disminuyó significativamente la circulación de películas de Hollywood y aumentó la exhibición de obras latinoamericanas y nacionales. Se propusieron ciclos temáticos como: el Biocultural (sobre cuidado del medio ambiente, cartelera No. 11, junio de 2024); derechos humanos (No. 12, agosto de 2024); Huellas (cine experimental, cartelera No. 13, septiembre de 2024); Cineforo ambiental itinerante (No. 14, septiembre de 2024); Ciclo Biocultural 2 (No. 15, en el marco de la COP16 en octubre de 2024); Introspección (conflicto armado y perspectivas de género, cartelera No. 16, noviembre-diciembre de 2024); Panamericana (ciclo de cine latino, cartelera No. 17, abril de 2025); Cine Africano (No. 18, mayo de 2025); Toma cinematográfica (cine colombiano de autor proyectado en barrios del centro, cartelera No. 19, agosto de 2025); en lo profundo (cine colombiano de autor que reflexiona sobre nuestra identidad, bioculturalidad y la condición humana, cartelera No. 20, noviembre de 2025).
Hasta la fecha, en Colombia se producen desde 2022 un promedio de 70 largometrajes cada año (registrados en el SIREC), es posible que un 15% de todas estas películas alcancen a ser estrenadas en salas comerciales de importancia económica para la industria (hay una gran producción para una limitada circulación en este tipo de escenarios), el resto se estrenan por lo menos con una función, en salas independientes como las cinematecas. Este tipo de infraestructura hace parte de lo que los distribuidores llaman theatrical, que es donde se genera taquilla.

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