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Reinas sin Corona · Jun 16, 2026

Por qué te cuesta tanto exponerte aunque estés preparada

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Vez te has preguntado por qué te cuesta tanto exponerte cuando claramente estás preparada, pues de eso vamos a hablar en este episodio. Hoy quiero que te imagines que tienes que hacer algo donde va a haber otras personas que te van a estar mirando. No hace falta que sea algo enorme como dar una conferencia delante de 200 personas, pero sí quiero que pienses en algo que tenga un cierto punto de exposición. Por ejemplo, que tengas que hacer cualquier comentario sobre Por ejemplo, las métricas de tu empresa en una reunión, o a lo mejor vas a publicar algo en LinkedIn, o tienes que ser la líder de una conversación o defender una idea. La clave es que tengas que decir algo que piensas que es verdad. Y cuando lo preparas, tú te das cuenta de que no es que no sepas cómo hacerlo. Sí sabes, sabes hacerlo perfectamente. Puedes hacerlo, estás preparada. Pero es que te pasa algo justo antes y te ocurre siempre. Es como un pequeño freno. No es una losa enorme que te esté cayendo encima, pero sí es lo suficientemente fuerte como para impedirte avanzar. Y son pensamientos de tu mente que son automáticos.

Y empiezas a pensar cosas como, a ver cómo digo esto, o igual es que esto no está tan bien como creo, voy a revisarlo otra vez, voy a revisarlo, o incluso mejor lo dejo para luego. Todo esto sale de tu mente, que se monta la película, porque el síndrome del impostor le dice, no eres suficientemente buena, ¿quién te crees que eres para hacer esto? Y cuando empiezas a pensar así, al final terminas por no hacer nada, o bien, sí, lo haces, pero obviamente lo haces mucho más pequeño. Y al final ni siquiera se nota lo que has hecho. Y esto es importante que lo sepas porque normalmente desde fuera esto no se ve. Porque tú sigues funcionando como si nada. Tú sigues haciendo cosas. Pero por dentro tú sabes que te estás haciendo pequeñita. Te pongo un ejemplo. Imagínate que vas a publicar algo. Un artículo, por ejemplo, en LinkedIn. Tú lo has escrito. A ti te gusta. Te parece que tiene sentido. Y no te hablo de que digas tú, esto está perfecto. No, no. Pero oye, está bien. Y te lo lees y dices, vale. Y te lo vuelves a leer y empiezas a cambiar cosas. Y te lo lees una tercera vez y ya no lo ves igual como al principio. Ya es como... Creo que no se entiende esto bien.

Quizás esto es demasiado. Y si lo digo de otra manera, no. Esto no está al nivel que se espera. Y entonces lo que haces es que lo guardas. Lo guardas y lo dejas ahí. Y aquí viene lo importante. Para mí el problema no es que no publiques ese post porque no está listo. No, no. Es que en el último momento, lo que al principio lo tenías claro, ya no está claro porque dejas de confiar. y has dejado de confiar en algo que tú misma habías validado al principio y para mí esto lo cambia todo porque esto no va de un post esto va de que la próxima vez te va a pasar igual y la siguiente y la siguiente y poco a poco como esto es algo que se repite constantemente hay un cambio que es muy sutil Y tú te acostumbras a no terminar de exponerte del todo. Porque el post existía. Ya lo habías hecho. Me he pasado mucho con clientas. No, es que esto lo tengo ya, pero es que todavía no está bien. Y es que las fotos no me gustan o no las encuentro. Siempre hay algo ahí que hace que no lo publiques. Y al final te acostumbras a no exponerte del todo. Y a mostrarte solamente a medias. Y claro, esto realmente tiene un precio alto para ti.

Porque cuanto menos te expones... de verdad, no preparo el post y luego no lo voy a publicar, menos confianza tienes en ti misma. Y aquí hay una cosa que es clave. No te cuesta exponerte porque no estés preparada para hacerlo. Te cuesta exponerte porque anticipas lo que puede pasar después. Y ese, ese es el verdadero freno. Entonces, no es el momento en sí, no es la acción que tienes que realizar. Es todas las cosas que te imaginas que vienen. O sea, te montas una película de qué van a opinar cuando lean esto, a ver si les gusta o no les gusta, a ver si está a la altura de lo que la gente espera, a ver si alguien me va a decir algo. Y claro, te explota la cabeza con este tipo de cosas y encima ni siquiera te puedes cabrear porque tu cabeza lo que está intentando es protegerte. ¿Y cómo lo hace? Bueno, pues si yo reduzco tu nivel de exposición, pues no hay tantas opciones de que la gente se meta contigo. Entonces lo haces más pequeño y terminas yendo a lo seguro. Y claro, ir a lo seguro está muy bien porque te proteges de las críticas, pero el impacto negativo es que te estás anticipando algo que ni siquiera sabes cómo va a terminar.

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