Colombia duplica en extensión a Francia, tiene seis regiones geográficas radicalmente distintas y es mucho más segura de lo que su fama sugiere. Esta crónica recoge 26 años de visitas: transporte, seguridad, gastronomía, zonas imprescindibles y lo que los itinerarios imposibles de internet no te dicen.
Hola 👋🏼, ¿cómo estás?
Hoy mi carta viajera está dedicada a Colombia, un país en el que he estado cinco veces en los últimos 26 años y del que todavía me queda mucho por recorrer y conocer.
Es un país fascinante y más seguro de lo que tu imaginación te dice. A continuación te cuento lo básico de que le digo a mis amigos que desean viajar a Colombia por primera vez.
Duplica en extensión a Francia, el país más grande de Europa Occidental. Además, tiene una orografía que dificulta sobremanera las comunicaciones. La cordillera de los Andes se abre aquí en tres creando grandes barreras naturales.
Tiene grandes llanuras en la Orinoquía; selva tropical en la Amazonía; tres cordilleras y sus respectivos valles en el corazón del país y dos mares.
En el Pacífico está una de las regiones donde más llueve de todo el planeta y con una gran diversidad medioambiental y en Caribe reinan ciudades como Cartagena de Indias, Barranquilla y Santa Marta.
Y, además, tiene islas en ambos mares, como San Andrés, Providencia o Malpelo (para los que saben bucear con corriente es un lugar de categoría mundial).
Cuando veo muchos itinerarios de Colombia elaborados por personas que nunca han estado me marea leerlos. Son imposibles. 🥴
El avión es, muchas veces, el único modo de alcanzar muchos destinos en un tiempo razonable.
El problema suele ser que Bogotá es el gran nudo de comunicación y no siempre es posible volar directamente entre dos puntos sin pasar por la capital.
Las grandes aerolíneas son Avianca, que yo evito, y Latam, que es mi preferida. Hay también low cost y pequeñas compañías como Satena, con la que siempre volar fue un placer e infinidad de pequeñas avionetas que conectan lugares muy locales con ciudades grandes o medianas y que merece la pena explorar.
Para moverse dentro de un Departamento el medio de transporte es el autobús, en sus distintas variedades (autobús convencional, buseta, chiva).
En las ciudades, de noche me muevo en Didi o en Uber, dependiendo de dónde esté y de día camino o transporte público. También funciona Cabify, pero yo con las otras dos me manejo bien y no he querido añadir otra app más a mi teléfono.
Si estoy en la costa también me subo a las omnipresentes motos que hacen la función de taxi y que pasan continuamente por tu lado tocando la bocina. Son un elemento del paisaje.
En los sitios turísticos suele haber tuktuk o, en el eje cafetero unos jeeps rojos a los que llaman willys y que salen cuando están llenos, incluidos los que van con los pies en los estribos por la parte exterior.
En Bogotá, que es gigantesca y todavía no tiene metro, evito el Transmilenio en su carril central porque va tan lleno que es incómodo, pero los autobuses de las calles paralelas son muy convenientes y salen en Google indicando horarios, paradas y recorrido.
En Medellín soy una enamorada de su “cultura metro” y la tarjeta Cívica. El sistema de metro, autobuses lanzadera y teleféricos es de lo mejor que he visto en mi periplo por todo el mundo.
Me quito el sombrero ante quienes lo idearon y lo mantienen y ante los paisas que lo cuidan como si fuera su casa.
En Cali no hay metro, pero dependiendo de donde estés alojado puedes ir caminando a todos los sitios de interés y de noche te regresas en Uber o Didi.
En mi opinión y experiencia, hay varios puntos a considerar
Sigue habiendo cultivos de hoja de coca, laboratorios de cocaína y tráfico. Pero Colombia NO es un narcoestado ni vive el horror de épocas pasadas no tan lejanas.
No hay razón, salvo el morbo mal ubicado, para visitar las zonas de cultivo, porque no son turísticas.
Tampoco hay razón, salvo de nuevo el morbo, para practicar el turismo narco visitando las casas donde vivió el criminal de Pablo Escobar o comprando camisetas, imanes y semejantes con su rostro o con frases a él atribuidas y que causaron tanto daño a los colombianos.
Sigue habiendo zonas de conflicto armado. Conviene seguir mínimamente las noticias y respetar las decisiones del gobierno de Colombia cuando prohíbe o restringe la entrada a determinadas zonas.
Por ejemplo, el pasado febrero cerró por unos días el Parque Nacional Tayrona, uno de los más emblemáticos de Colombia. Hay que admitir que eso puede suceder.
La solución es ser flexible con los planes. En Colombia es muy cierto que si se cierra una puerta se abre una ventana porque tiene infinidad de experiencias para ofrecer. Sólo tienes que darte la vuelta y mirar. No obsesionarse con lo que “no se puede”.
Colombia tiene un problema de robo de móviles, pero mucho menor que Brasil y no mucho más que algunas ciudades turísticas de Europa.
Simplemente, hay que tener cuidado donde se saca.
A veces de noche la policía te para y quiere ver el teléfono. No se lo tienes que dar pero sí permitir que escanee el IMEI.
Están buscando teléfonos robados. Este negocio funciona porque hay quien roba y hay quien compra producto robado. Eso es detrás de lo que está la Policía. Me pasó una vez y fue en la zona de costa caribeña.
En Colombia nunca he alquilado un coche. Lo que más me ha echado para atrás son las aventuras que me han comentado amigos colombianos sobre sus interacciones con la policía y las multas. Para evitar disgustos, nunca alquilo un auto.
Sí que se puede salir y quedar con amigos e ir a eventos o fiestas. Pero al volver al alojamiento, especialmente en las ciudades, yo siempre uso Uber o Didi, que se pide desde dentro de un local y no se espera en la calle con el teléfono en mano.
En algunas ciudades como Medellín verás por todas partes, empezando por el finger del aeropuerto principal, avisos de que la prostitución con menores es un delito.
Por razones que se me escapan es muy común entre estadounidenses, pero también europeos, latinoamericanos y asiáticos, la creencia de que van a encontrar novia dulce muy fácilmente o prostitutas explosivas baratas. Y algunos, los más sinvergüenzas y delincuentes, buscan niños y niñas.
A estos últimos les deseo lo peor.
A los otros, que francamente sólo puedo calificar de adultos atontados, sólo les digo que ya son grandes pero que luego no se quejen y pongan a los colombianos de vuelta y media porque acabaron siendo robados y estafados.
La delincuencia existe, la escopolamina (burundanga) también. Y los gilipollas también.
No justifico que les droguen ni les roben, por supuesto que no. Pero la mejor política en estos casos es evitar ponerse en peligro.
Esto es como ir a 200 km por hora en un coche. El auto da para eso, pero te expones a un leñazo épico. Es muy similar a quedar en Tinder con tres cuasi adolescentes de las que escuchas por primera vez en tu vida que eres atractivo.
Estos comentarios puede parecer fuera de consonancia con mis cartas de Raíces y Ramas.
Nunca me suelo meter con este tipo de comportamientos, pero estoy harta de que haya hombres que consideren a las colombianas como prostitutas y que cuando dan con las que sí lo son se quejan de que los maltrataron.
Los foros en inglés sobre viajar a Colombia son lo más estrambótico que jamás me he encontrado.
He contado en más de una ocasión mi experiencia con la ayahuasca, pero como toda medicina que altera la conciencia es mi convicción de que uno debe hacer su trabajo de diligencia debida y asegurarse de que está en buenas manos (competentes y éticas) y en buena compañía.
Me han llegado noticias de personas que lo han pasado muy mal durante y después de las ceremonias o perdieron totalmente la conciencia, tanto en Colombia como Ecuador, Perú y Bolivia.
Esas situaciones me dan pánico y me producen un gran rechazo.
Aquí ya todos somos adultos y uno decide por sí mismo, pero ya que tenemos un único cerebro y un solo cuerpo merece la pena no aventurarse a experimentar cuando se tienen muchas incógnitas en el plan.
A día de hoy no es necesaria la vacuna de la fiebre amarilla para ingresar a Colombia pero sí para visitar algunas zonas y departamentos enteros.
Quienes no la tienen la pueden obtener gratuitamente en El Dorado, el aeropuerto de Bogotá, aunque tarda 10 días en estar totalmente operativa y en poder entrar a las zonas donde hay riesgo de contraer la enfermedad.
Presupuesto
Colombia es uno de los países más baratos de Sudamérica, No he estado ni en Venezuela ni en Surinam, Guayana Francesa y Guyana y de esos lugares no puedo hablar. Sí que puedo decir que Paraguay es más barato que Colombia y diría que Bolivia también, aunque hace años de mi viaje y mis datos no son tan recientes.
Nunca he tenido problemas con funcionamiento de tarjetas aunque a la hora de retirar en cajero pesos la comisión es alta y hay un límite bajo de dinero a retirar por transacción.
Si llevas dinero para cambiar debe estar en condición prístina. Son especialmente tiquismiquis con dólares y euros pero eso es así en muchos países, no es una característica exclusiva de Colombia.
A veces, si quieres reservar por adelantado un tour es posible que el pago no lo puedas hacer por tarjeta. Una opción es hacer el pago a través de las sucursales de Bancolombia que están por todo el país en todo tipo de negocios.
Verás que los colombianos pagan frecuentemente usando códigos QR de Nequi, pero esta opción no está abierta a turistas extranjeros.
Los gustos son personales. Para mí la gastronomía colombiana no es de las memorables. Sin embargo, tiene junto a Ecuador la mejor fruta del mundo.
En cuanto al café, hay de todo en medio de una ingente producción. Buscando se encuentran grandes cafés de especialidad como Grato Geisha de Huila o Colombia Exotic cultivado en el mismo departamento.
He de decir que mi gran laguna en Colombia es la zona de la Amazonia. He estado en otros países pero no en la colombiana. Así que de ahí, por desconocimiento de primera mano, no digo nada.
No tiene las playas fantásticas que mucha gente asocia a ese mar. Eso no quiere decir que no haya excepciones.
La ciudad más hermosa es Cartagena de Indias y su parte colonial. Yo he decidido no volver porque la presión de los vendedores sobre los turistas se ha ido de la mano y la experiencia puede ser deprimente.
Santa Marta me gusta más que Barranquilla y abre el camino a lugares hermosos como Parque Tayrona y Minca o al mundo de García Márquez con Aracataca, Ciénaga y los pueblos palafitos de la Ciénaga Grande.
En Santa Marta, a la que voy bastante a bucear, ojo con el ruido. La música puede sonar atronadora a cualquier hora del día o de la noche, especialmente los fines de semana.
Medellín es mi ciudad preferida de Colombia. Nunca me canso de ella. Muy cerca están los pueblos de Guatapé y Santa Fe de Antioquia y más alejado pero espectaculares los de Jericó y Jardín.
En mi opinión los tourist traps son la Comuna 13 y el Peñol de Guatapé.
Desde aquí se puede ir en bus o avioneta a Capurgana en el Chocó al lado de Darién y, en época de ballenas, a Nuquí en el mismo departamento.
Pequeñito pero tan lindo y agradable que merece muchísimo la pena conocerlo a fondo.
Aunque hay quien considera que Salento comienza a estar turistificado, yo sigo encontrando el encanto de esta población tradicional.
Las cercanas palmeras de cera del Valle del Cocora son incluso más bellas en persona. Creo que merece la pena acercarse a La Carbonera, que es un bosque con más palmeras aunque más alejado.
👉🏼 Si tuviera que elegir un lugar para vivir en Colombia mi decisión estaría entre Antioquia y Eje Cafetero.
Son zonas que reciben pocos turistas internacionales pero imperdibles si te gusta la historia.
En estos departamentos disfruté enormemente el desierto de Tatacoa, las fiestas de San Pedro en Neiva, los Parques Arqueológicos únicos y misteriosos de San Agustín y Tierradentro, el centro colonial de Popayán y la hermosa Cali, donde puedes bailar salsa todos los días de la semana.
Lo que hay que tener en cuenta aquí es que para viajar entre estos tres departamentos las carreteras no son los mejor en muchos tramos y el transporte lleva su tiempo. También en la zona de Cauca y Valle de Cauca es posible encontrar a menudo controles policiales y del ejército.
No es un amor a primera vista. Es inmensa, tiene un tráfico espantoso y siempre parece que hace mal tiempo.
Pero si le agarras el truquillo, tiene mucho que ofrecer.
Sólo diré que una de los aciertos principales para disfrutar Bogotá es elegir la zona donde uno se quiere quedar. Eso determina lo que va a ver a menos que quieras pasarte el día en un bus o en un Uber.
Para los turistas yo diría que o la Candelaria o cerca del Parque del 93 o la Zona Rosa son buenas ubicaciones.
Algunos tienden a irse más al norte porque consideran que es más seguro, pero allá no hay nada salvo clínicas privadas de extraordinario prestigio que atraen a extranjeros por su buen hacer y precios para tratamientos varios desde muelas, mamas a meniscos y todas las partes del cuerpo que caen en medio.
Bogotá es también la puerta de acceso a lugares cercanos como la catedral de la sal y otros a media distancia o más lejos que son dignos de conocer como Villa de Leyva y la deliciosa Barichara.
También desde Bogotá se pueden tomar vuelos o buses a casi todo el país.
Hay 52 millones de colombianos, cada uno con su propia forma de ser. Colombia tiene, además, una gran diversidad geográfica que ha dado lugar a diferentes culturas. Nada tiene que ver el Caribe con el Eje Cafetero.
Y hay otra capa más: es un país extraordinariamente diverso desde el punto de vista étnico.
Hay más de 80 pueblos indígenas ancestrales, cada uno con su cosmovisión, leyes y, en muchos casos, idioma.
A ese grupo hay que añadir los descendientes de europeos y de pueblo mediterráneos así como a los descendientes de la población negra esclavizada y las mezclas de todos los grupos entre sí.
Es un país, además, con grandes desigualdades sociales y con una historia y un presente de desplazamientos internos.
Todas esas razones se combinan para formar el gran mosaico que es Colombia. Pero si tengo que decir cuál es en mi opinión una característica que los une diría que es la resiliencia. Y yo los admiro por eso.
Es un país de resilientes.
Y sí, en general son amables con los turistas, excepto en algunas zonas del Caribe donde la insistencia para que compres un producto o un servicio se ha ido de mano. Eso pasa con los turistas extranjeros y con los nacionales.
En Colombia jamás he tenido un problema ni una mala cara ni alguien que no se parara a ayudar cuando pregunté.
Para acabar, como esta carta ya es muy larga, he optado por incluir una lista de boletines, podcast, libros, películas y telenovelas en forma de documento descargable.
La idea detrás de su inclusión es que creo que cuando más se sabe de un país, más se disfruta. Son “mapas” a cualquier destino.
Un abrazo y hasta el próximo domingo.
María Luz
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Abrazos desde Las Rozas, Madrid. Hasta la próxima semana. 💖

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