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Reanimación en Situaciones Especiales Latinoamérica (REASEL) · Aug 22, 2026

Potasio 6.2, calcio total 13.7: ¿qué estamos tratando?

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Rafael Herrera · Reanimación en Situaciones Especiales Latinoamérica (REASEL)

Un caso perioperatorio con cambios eléctricos, potasio elevado en una muestra hemolizada y calcio total elevado obliga a separar urgencia, diagnóstico y riesgo antes de administrar más calcio.

—Tiene potasio de 6.2 y el monitor cambió.

—¿Cuánto calcio tiene?

—Calcio total: 13.7 mg/dL.

La conversación ocurrió entre colegas alrededor de un caso perioperatorio real. No necesitamos conocer la identidad del paciente ni del hospital para reconocer la tensión: un patrón eléctrico que evoluciona, un potasio de aproximadamente 6.19 mmol/L, calcio total de 13.7 mg/dL y una troponina I cualitativa positiva.

Después aparece un dato que cambia la lectura:

la muestra estaba marcada como hemolizada.

Registro inicial desidentificado de monitorización perioperatoria con trazados eléctricos, frecuencia cardiaca, presión arterial, pletismografía y saturación. Documenta el estado inicial del monitor, sin identificar por sí solo la causa de las alteraciones.
Registro 01 — Inicial, quirófano. El monitor documenta un trazado taquicárdico y eléctricamente alterado; no identifica por sí solo la causa.

En fotografías y videos del monitor se observa una secuencia de cambios de ritmo y repolarización, seguida más tarde por un ritmo más organizado, sinusal o bradicárdico. Pero no tenemos un electrocardiograma de 12 derivaciones, una muestra de potasio no hemolizada, calcio ionizado, pH, función renal ni una cronología completa entre intervenciones y cambios eléctricos.

Registro 02 — Evolución intraoperatoria. Fragmento desidentificado del monitor. La secuencia muestra evolución del trazado; no una respuesta terapéutica demostrada.

Por eso la pregunta no es solo «¿cómo trato la hiperpotasemia?».

La pregunta incómoda es:

¿qué estamos tratando exactamente?

En hiperpotasemia con toxicidad eléctrica, el calcio suele convertirse en una orden refleja. Este caso expone el límite de ese reflejo cuando el calcio ya está alto y ni siquiera sabemos con certeza cuánto potasio circulaba.

El European Resuscitation Council (ERC), el Resuscitation Council UK (RCUK) y la UK Kidney Association (UKKA) mantienen en sus documentos vigentes una recomendación operativa clara: ante hiperpotasemia grave con cambios electrocardiográficos, administrar una sal de calcio mientras se inician las medidas que desplazan y eliminan potasio.[1,2,11] Esa recomendación busca modificar con rapidez la excitabilidad y la conducción; no reduce la concentración de potasio.

La American Heart Association (AHA) introduce una tensión importante. En paro cardiaco atribuido a hiperpotasemia, afirma que la efectividad del calcio intravenoso no está bien establecida. La evidencia humana es escasa, indirecta y no demuestra con seguridad mejores desenlaces clínicos.[3]

No es una contradicción simple entre «dar» y «no dar». Es una diferencia entre certeza de evidencia y recomendación práctica. ERC y UKKA sostienen una conducta operativa apoyada en fisiología, experiencia y riesgo eléctrico; AHA hace explícita la insuficiencia de evidencia clínica directa.

Ahora añadamos hipercalcemia.

La información oficial vigente del gluconato de calcio enumera la hipercalcemia entre sus contraindicaciones. El mismo documento contempla que, ante hiperpotasemia grave con riesgo vital inmediato y sin una alternativa más segura, la administración intravenosa podría ser imperativa.[4] La ficha de cloruro de calcio también advierte que el exceso puede causar hipercalcemia y exige vigilancia estrecha.[5]

Ninguno de estos documentos ofrece un algoritmo validado para el paciente que tiene, al mismo tiempo, posible toxicidad eléctrica por potasio e hipercalcemia fisiológica.

No existe un punto de corte respaldado que permita decir: «por encima de este calcio, nunca administres más». Tampoco existe evidencia que autorice la conclusión opuesta: «si el ECG preocupa, el calcio sérico deja de importar».

El algoritmo se convierte en una decisión de riesgo.

En REASEL publicamos previamente por qué el calcio rescata la conducción, cómo interpretamos el QRS en la hiperpotasemia perioperatoria y por qué los casos complejos obligan a salir del algoritmo. Este caso agrega un conflicto distinto: el calcio total ya está elevado y el propio valor de potasio es incierto.

La hemólisis in vitro libera potasio celular y puede producir pseudohiperpotasemia. Un resultado marcado como hemolizado debe activar confirmación rápida con una muestra obtenida y procesada correctamente; no debe tratarse como una concentración exacta.[2]

Sin embargo, «hemolizada» tampoco significa «falsa».

En un estudio de urgencias, los pacientes con función renal conservada y electrocardiograma normal tuvieron una probabilidad muy baja de hiperpotasemia verdadera tras una primera muestra hemolizada.[6] Este caso no cumple esas condiciones tranquilizadoras: desconocemos la función renal y el monitor era anormal. Por tanto, aquel resultado no puede utilizarse para descartar el riesgo.

La salida segura no es creer ciegamente el número ni ignorarlo. Es repetirlo con rapidez —idealmente en sangre total heparinizada o plasma y con control preanalítico— mientras se integra la trayectoria clínica.

Registro intraoperatorio tardío desidentificado con un ritmo más organizado y bradicardia sinusal mostrada por el monitor. Documenta evolución temporal del trazado, sin permitir atribuirla a insulina, glucosa, calcio ni otra intervención.
Registro 03 — Tardío intraoperatorio. El ritmo aparece más organizado; la imagen no permite atribuir el cambio a insulina, glucosa, calcio u otra intervención.

Un calcio total de 13.7 mg/dL es una señal relevante. Pero el calcio que participa de forma inmediata en la electrofisiología es el ionizado. La unión a proteínas y los cambios de pH pueden separar ambos valores.

En pacientes críticamente enfermos, las fórmulas de calcio corregido por albúmina clasifican mal el estado fisiológico y no sustituyen la medición directa de calcio ionizado.[7] Esto no vuelve irrelevante al calcio total; significa que no basta para cuantificar con precisión la exposición eléctrica activa en un paciente agudo.

Aquí faltan calcio ionizado, albúmina y pH. Por tanto, podemos decir que existe hipercalcemia total medida, pero no caracterizar con seguridad su magnitud fisiológica ni su mecanismo.

Dos electrolitos, un electrocardiograma y demasiadas explicaciones.

La hiperpotasemia despolariza el potencial de membrana en reposo, reduce la disponibilidad de canales rápidos de sodio y puede enlentecer la conducción. El calcio extracelular modifica el umbral de excitabilidad y la propagación.

Piktel y colaboradores mostraron en preparaciones ventriculares caninas y miocitos aislados que aumentar calcio podía mejorar la conducción durante hiperpotasemia sin restaurar el potencial de reposo. El efecto dependía, al menos en parte, de corriente de calcio tipo L.[8]

Ese trabajo cuestiona la frase simplista «el calcio estabiliza la membrana». Pero sigue siendo evidencia preclínica. No responde qué beneficio incremental tendría administrar más calcio a una persona cuyo calcio ionizado ya fuera alto. Tampoco define un límite seguro.

Por otro lado, la hipercalcemia puede acortar el QT y asociarse con prolongación de PR o QRS, alteraciones ST-T y elevación del punto J. En una serie de 89 pacientes, estas alteraciones fueron más frecuentes que en controles normocalcémicos.[9]

La evidencia sobre la interacción simultánea es mucho más débil. Una pequeña serie pediátrica describió diez pacientes con enfermedad renal crónica, hiperpotasemia grave, acidosis e hipercalcemia que mantenían electrocardiogramas aparentemente normales.[10] El hallazgo sugiere que la coexistencia puede modificar la expresión habitual, pero no permite extrapolar un algoritmo a adultos perioperatorios.

La conclusión útil es modesta:

el electrocardiograma es un fenotipo eléctrico, no una etiqueta etiológica.

En este caso, los cambios pudieron relacionarse con potasio, calcio, pH, isquemia, fármacos, temperatura u otras condiciones. Una troponina I cualitativa positiva es una señal compatible con lesión miocárdica, no por sí sola infarto ni mecanismo causal. La organización posterior del ritmo tampoco prueba que insulina y glucosa hayan sido la causa de la mejoría.

Monitor desidentificado obtenido horas después fuera del quirófano, con trazados eléctricos y parámetros fisiológicos visibles. Representa seguimiento en piso en un horizonte temporal distinto y no una respuesta inmediata a una intervención.
Horas después, fuera del quirófano — Piso. Registro 04 — Seguimiento. Este horizonte posterior no representa el paso inmediato de una respuesta farmacológica.

La ventaja del quirófano no es la certeza. Es la trayectoria.

El paro o deterioro suele ser presenciado. Hay monitor continuo, acceso vascular, gasometría cercana y posibilidad de relacionar la morfología eléctrica con ventilación, hemodinámica, fármacos y tiempo. Esa densidad de información permite actuar mientras reducimos incertidumbre.

En lugar de una matriz nueva de potasio contra calcio, propongo tres preguntas consecutivas.

Repetir de inmediato el potasio con una muestra no hemolizada y técnica cuidadosa. Si existe un analizador de gases, puede ofrecer una medición rápida mientras llega el laboratorio formal. Revisar creatinina, tasa de filtrado glomerular estimada, diuresis, medicamentos, acidosis, lesión tisular y transfusiones.

El valor de 6.19 mmol/L se encuentra en el rango moderado de UKKA, pero una muestra hemolizada impide tratar sus decimales como verdad. La velocidad del cambio y el contexto importan tanto como la cifra aislada.[2]

Solicitar calcio ionizado junto con pH y, cuando corresponda, albúmina. Revisar si hubo administración previa de calcio, transfusión, enfermedad renal, hiperparatiroidismo, malignidad u otra explicación. No usar una fórmula de corrección como sustituto automático del ionizado en enfermedad aguda.[7]

Obtener un electrocardiograma de 12 derivaciones si puede hacerse sin demorar el tratamiento de una inestabilidad. Compararlo con trazos previos y seriados. Integrar QRS, ondas P, T, QT, frecuencia y evolución; no buscar un único signo «diagnóstico».

Si la inestabilidad es grave, las respuestas pueden llegar después de que sea necesario intervenir. Pero incluso entonces conviene nombrar la incertidumbre: probabilidad de hiperpotasemia verdadera, probabilidad de hipercalcemia ionizada y probabilidad de que el patrón eléctrico dependa del potasio.

La insulina con glucosa desplaza potasio al interior celular y no requiere fisiológicamente que se haya administrado calcio antes. Son intervenciones con objetivos distintos.[2] Eso permite iniciar, cuando la probabilidad clínica lo justifica, medidas de desplazamiento mientras se repiten los datos. También obliga a vigilar glucosa y reconocer que tratar una pseudohiperpotasemia expone al paciente a hipoglucemia e hipopotasemia.

El bicarbonato no es una salida automática para evitar el dilema del calcio. UKKA no recomienda su uso rutinario en la hiperpotasemia aguda; algunos autores lo consideran en acidosis metabólica grave o cuando el calcio se juzga contraindicado, pero la evidencia es limitada y la carga de sodio puede causar daño.[2] Además, las soluciones de calcio y bicarbonato no deben mezclarse ni administrarse por la misma línea por riesgo de precipitación.[4]

La eliminación de potasio sigue dependiendo de la causa, la función renal y la respuesta. Si la hiperpotasemia se confirma, persiste o coexiste con insuficiencia renal, la estrategia definitiva puede requerir eliminación farmacológica o diálisis. Nada de esto resuelve automáticamente la decisión del calcio en los primeros minutos.

  1. No conviertas “hemolizada/verificada” en “verdadera” ni en “falsa”. Trátala como un resultado de confiabilidad limitada que exige repetición urgente.

  2. No equipares calcio total con calcio ionizado. En enfermedad aguda, mide ionizado y pH cuando la decisión depende de la fisiología inmediata.

  3. Interpreta el ECG como trayectoria, no como diagnóstico único. Un monitor anormal aumenta la urgencia; no identifica por sí solo el electrolito responsable.

  4. Separa los objetivos. El calcio intenta modificar el riesgo eléctrico; insulina/glucosa desplaza potasio; eliminación y diálisis reducen la carga corporal.

  5. No inventes un umbral de calcio para negar o exigir tratamiento. La literatura actual no lo proporciona.

  6. Si el riesgo vital obliga a decidir antes de confirmar, documenta la razón. Explicita qué dato favoreció actuar, qué riesgo competitivo aceptaste y qué mediciones seriadas guiarán la siguiente decisión.

Los algoritmos funcionan mejor cuando una anormalidad domina la escena. Se vuelven frágiles cuando dos señales compiten y el dato principal es dudoso.

La hiperpotasemia con cambios eléctricos invita a pensar «calcio primero». La hipercalcemia invita a frenar. La hemólisis obliga a desconfiar del potasio. El monitor impide relajarse.

La respuesta madura no es reemplazar un reflejo por otro.

Hipercalcemia no significa “nunca calcio”. Toxicidad eléctrica posible no significa “más calcio sin mirar”.

Significa convertir una orden automática en una decisión explícita de riesgo, obtener potasio y calcio ionizado con rapidez, tratar en paralelo lo que sí puede tratarse y revisar la hipótesis con cada nuevo dato.

El vacío de evidencia no nos deja sin conducta. Nos obliga a ser más transparentes sobre por qué actuamos.

En tu quirófano, si el potasio llega alto en una muestra hemolizada, el calcio total también está elevado y el monitor cambia, ¿qué dato buscarías primero sin retrasar la atención de una posible toxicidad eléctrica?

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  1. Lott C, Karageorgos V, Abelairas-Gómez C, et al. European Resuscitation Council Guidelines 2025: Special Circumstances in Resuscitation. Resuscitation. 2025;215(Suppl 1):110753. doi:10.1016/j.resuscitation.2025.110753.

  2. Alfonzo A, Harrison A, Baines R, Chu A, Mann S, MacRury M. UK Kidney Association Clinical Practice Guideline: Treatment of Acute Hyperkalaemia in Adults. UK Kidney Association; 2023. Disponible en: https://guidelines.ukkidney.org/hyperkalaemia/.

  3. Cao D, Arens AM, Chow SL, et al. Part 10: Adult and Pediatric Special Circumstances of Resuscitation: 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation. 2025;152(Suppl 2):S578–S672. doi:10.1161/CIR.0000000000001380.

  4. hameln pharma ltd. Calcium Gluconate 10% solution for injection/infusion BP: Summary of Product Characteristics. Electronic Medicines Compendium. Actualizado 2023. Disponible en: https://www.medicines.org.uk/emc/product/6264/smpc.

  5. Martindale Pharmaceuticals Ltd. Calcium Chloride 10% w/v Intravenous Infusion: Summary of Product Characteristics. Electronic Medicines Compendium. Disponible en: https://www.medicines.org.uk/emc/product/4126/smpc.

  6. Khodorkovsky B, Cambria B, Lesser M, Hahn B. Do hemolyzed potassium specimens need to be repeated? J Emerg Med. 2014;47(3):313–317. doi:10.1016/j.jemermed.2014.04.019.

  7. Slomp J, van der Voort PHJ, Gerritsen RT, Berk JAM, Bakker AJ. Albumin-adjusted calcium is not suitable for diagnosis of hyper- and hypocalcemia in the critically ill. Crit Care Med. 2003;31(5):1389–1393. doi:10.1097/01.CCM.0000063044.55669.3C.

  8. Piktel JS, Wan X, Kouk S, Laurita KR, Wilson LD. Beneficial Effect of Calcium Treatment for Hyperkalemia Is Not Due to “Membrane Stabilization”. Crit Care Med. 2024;52(10):1499–1508. doi:10.1097/CCM.0000000000006376.

  9. Sonoda K, Watanabe H, Hisamatsu T, et al. High Frequency of Early Repolarization and Brugada-Type Electrocardiograms in Hypercalcemia. Ann Noninvasive Electrocardiol. 2016;21(1):30–40. doi:10.1111/anec.12303.

  10. Assadi F, Mazaheri M, Malakan Rad E. Electrocardiography Is Unreliable to Detect Potential Lethal Hyperkalemia in Patients with Non-dialysis Chronic Kidney Disease. Pediatr Cardiol. 2022;43(5):1064–1070. doi:10.1007/s00246-022-02826-y.

  11. Resuscitation Council UK. Special circumstances Guidelines. London: Resuscitation Council UK; 2025. Disponible en: https://www.resus.org.uk/professional-library/2025-resuscitation-guidelines/special-circumstances-guidelines.

Read the original on rafaherreraacpv.substack.com

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