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Programacristiano.com Escudriñando las Escrituras · Aug 9, 2026

Lucas 7:37-39 Ríos de agua viva -Ruby Sáez Montoya

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Palabra de Dios, Evangelio según San Juan, capítulo 7, versículos 37 al 39, que lleva por título, según la versión Reina Valera 1960, Ríos de Agua Viva. Dice la palabra de Dios, la leo en el nombre del Señor Jesús. En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo, Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Todos los acontecimientos de este capítulo 7 del Evangelio de Juan ocurrieron durante la fiesta de los tabernáculos. Y para entender el significado del texto de hoy, debemos examinar el ritual de aquella fiesta de los tabernáculos. La ordenanza de realizar cada año la fiesta de los tabernáculos provenía de la ley de Moisés, dada 1500 años antes de Cristo.

Aparece ahí en Levítico capítulo 23, versículo 39, donde dice la Escritura, pero a los 15 días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días. El primer día será de reposo y el octavo día será también de reposo. La fiesta de los tabernáculos, llamada también del Sukkot, era una de las grandes fiestas judías donde estaban obligados a asistir todos los varones que vivieran a menos de 25 kilómetros de Jerusalén. Las fiestas principales eran la Pascua, Pentecostés y justamente esta, la de los tabernáculos. Esta fiesta del Sukkot se realizaba en otoño, duraba ocho días, a contar del 15 del mes séptimo hebreo, que corresponde a nuestro calendario a septiembre-octubre. Mientras duraba esta fiesta de los tabernáculos, las familias vivían en chozas, en las azoteas de las casas, en las calles, en las plazas públicas, en los patios, en los campos y hasta en los mismos atrios del templo. La ley establecía que las chozas debían ser hechas solo para la ocasión, o sea, temporales. Las paredes debían ser de ramas, capaces de proteger, pero dejando también pasar el sol.

La cubierta debía ser de paja o cañas, pero trenzada de tal manera que se pudieran ver las estrellas. Esta celebración tenía un significado histórico para el pueblo judío, para recordarle que en su pasado habían sido peregrinos liderados por Moisés en el desierto durante 40 años. Y en esa ocasión, en esos 40 años, habitaron en chozas improvisadas, sin techo sobre sus cabezas. El propósito de la fiesta de los tabernáculos era, según la ley ahí en Levítico 23.43, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto, decía la palabra de Dios. Además, esta fiesta tenía un significado agrícola. Era sobre todo una fiesta de acción de gracias. La fiesta de nuestra alegría la llamaban, porque marcaba el final de todas las cosechas, ya que para esas fechas, mediados de otoño, Ya se había cegado la cebada y el trigo y vendimiado las uvas. Algunas veces también esta fiesta se la llamaba precisamente la fiesta de la cosecha.

En Éxodo 23.16 dice, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo. También Éxodo 34.22 dice que se llama la fiesta de la cosecha a la salida del año. Y en Deuteronomio 16.13 dice, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Era la fiesta más popular de todas. Por esa razón, a veces se la llamaba simplemente la fiesta solemne, como aparece ahí en Primera de Reyes, capítulo 8, versículo 2. En esta fiesta, hermanos, no se daban las gracias solamente por la cosecha, sino por todas las cosas buenas que habían recibido en la temporada. No era una fiesta solo para los ricos, sino también para el siervo, el extranjero, la viuda y el pobre. Zacarías profetiza, fíjense ustedes, que es la fiesta que se celebrará para todos los sobrevivientes de la gran tribulación y de la batalla de Armagedón. Aparece ahí en Zacarías capítulo 14, versículo 16. Dice, y todos los que sobrevivieran de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.

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