Lee el podcast de Juan 7:32-36 Los fariseos envían alguaciles para prender a Jesús - Ruby Sáez Montoya
Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Palabra de Dios, Evangelio según San Juan, capítulo 7, versículos 32 al 36, que lleva por título, según la versión Reina Valera 1960, los fariseos envían alguaciles para aprender a Jesús. Dice la palabra de Dios, la leo en el nombre del Señor Jesús. Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen. Entonces Jesús dijo, todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir. Entonces los judíos dijeron entre sí, ¿a dónde se irá este que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos? ¿Qué significa esto que dijo, me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir? Los sermones del Señor Jesús en el Templo de Jerusalén durante la fiesta de los tabernáculos en la que nos encontramos convencieron a muchos de que Él era el Mesías.
Pero ellos no tenían el valor de reconocerlo por miedo a los principales sacerdotes que los tenían amenazados de expulsarlos de la sinagoga. En cierto modo... En cierto modo, esto se repite hasta nuestros días cuando muchos creyentes temen oponerse, por ejemplo, a las autoridades de la iglesia cuando algo se está haciendo mal e incluso contrario a las escrituras y se quedan callados o solo murmurando para no ser tenidos como rebeldes por el pastor. También hay algunos que creen, pero no quieren hablarle prácticamente a nadie de su fe en Cristo y prácticamente se quedan como murmurando. Son como espías secretos o seguidores enmascarados que casi nadie los escucha hablar de la Biblia o del Señor Jesús.
Algunos dicen que basta predicar con el ejemplo y es suficiente, pero claramente eso no está bien totalmente, porque si bien es cierto, es bueno predicar con el ejemplo, necesariamente esto debe ir acompañado con hablar de Jesús, reconocerle públicamente como Señor y Salvador, promover claramente sus enseñanzas que están en las Escrituras. y reconocerle como Dios de nuestra vida frente a muchas personas. Hay otros simplemente que guardan silencio porque no quieren causarse a sí mismo conflicto con algunos pecados que aún mantienen o sufrir el escarnio público en manos de otros creyentes e incrédulos cuando cometen, por ejemplo, alguna falta y no quieren que se la enrostren diciendo, ah, ¿no eras tú el que creía? Y mira lo que está pasando, ¿por qué estás en ese pecado? Entonces mejor se quedan callados y no quieren admitir que son cristianos. para que así nadie venga a decirle que los están haciendo mal. Prefieren vivir una fe en soledad y en silencio a su manera, no a la forma recomendada de las Escrituras.
El mismo Señor Jesucristo habló de ser luz y luminares en el mundo. Y una luz no se pone debajo de un cojín ni dentro de un mueble cerrado. Y dice la Escritura, ahí en Juan capítulo 7, versículo 32, los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen. Los judíos que creían en Jesús estaban temerosos y solo murmuraban en su favor, pero... Igual se enteraron los principales sacerdotes y los fariseos. Ellos se daban cuenta de que Jesús estaba provocando reacciones de aprobación en una parte del pueblo. Los fariseos como tal no tenían autoridad para arrestar a nadie, pero los principales sacerdotes sí podían hacerlo. Esto de perseguir a Jesús y a sus seguidores no terminó con el arresto y crucifixión de Jesús. Por ejemplo, desde el año 30 después de Cristo, Saulo de Tarso era un fariseo que perseguía y asolaba la iglesia por donde iba. También unos 40 años después, luego de la dispersión provocada por la destrucción de Jerusalén por los romanos,

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