Lee el podcast de ¿Por qué no aceptas nuestras ofrendas? - Malaquías 2:10-16 - Mateo Hill
Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Malaquías capítulo 2 y vamos a leer desde el versículo 10 hasta el 16. ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué pues nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? Prevaricó Judá y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó y se casó con hija de Dios extraño. El Señor cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto. Al que vela y al que responde y al que ofrece ofrenda al Señor de los ejércitos. Y esta otra vez haréis cubrir el altar del Señor de lágrimas, de llanto y de clamor.
Así que no miraré más a la ofrenda para aceptarla con gusto de vuestra mano. Más diréis, ¿por qué? Porque el Señor ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos pues en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho que Él aborrece el repudio y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo el Señor de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu y no seáis desleales.
Vamos a orar. Señor, te damos gracias por esta palabra leída, Señor. En Mateo, esta palabra para que nos la explique y nosotros podamos atenderla, atesorarla en nuestro corazón y ponerla en práctica. Habla tú a través de él, Señor, y que él sea un mero instrumento para tu honra y para tu gloria. Te lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús. Amén. Hay un libro que se ha escrito sobre este libro de Malakías que tiene como título Perder el contacto con el Dios vivo. Perder el contacto con el Dios vivo. Y realmente cuando pensamos así, cuando echamos una... Una mirada hacia atrás, hacia lo que hemos visto ya en los dos estudios y lo que vamos a seguir viendo en esta profecía.
Entendemos que realmente Malaquías, Dios, está tratando este problema. El pueblo ha vuelto de Babilonia, de su exilio allí. Han llegado con casi como luna de miel, con todo el deseo de servir a Dios y muy animados, pero enseguida caen en el desánimo. Y Dios viene a ellos con esas seis, digamos, quejas o comentarios que hace. Incluso hemos visto y seguimos viendo la cara del pueblo de Dios en contestar a Dios y contestarle mal. Pero todo es una demostración de que este pueblo ha perdido el contacto con Dios. Está luchando en su relación con Dios. Quizá es algo que nos pasa a nosotros. Seguro que sí.

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