Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Dice el Señor, refiriéndose a nosotros, os perseguirán y hermanos y amigos os traicionarán, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia salvaréis vuestras almas. Lo que dice el Señor sucede en la vida, que aquellos en los que has puesto completamente tu confianza hablan mal de ti. A veces eso es lo que más te duele. Por eso hay que pedir por esas personas. Que piensan, indudablemente, que hacen una cosa buena. Y así ha pasado siempre. Porque, claro, la vida no es un asunto fácil. Por eso el Señor nos aconseja. Tened paciencia. Y con eso salvaréis vuestras almas. Hay que sufrir con paciencia.
También Jesús tuvo que padecer la traición de sus amigos. No solo la de Judas, sino también la de los demás. Eso sucedió en los momentos duros. Tanto es así que Jesús, aun siendo Dios, quiso que un ángel, seguramente su ángel custodio, se le apareciera para consolarle. Ya nos gustaría a nosotros saber qué le dijo el ángel a Jesús para animarle. ¿Cómo se puede animar al Señor? A mí me gustaría saberlo para yo de vez en cuando decírselo al Señor. ¿Qué se le puede decir a Dios para animarle? Bueno, lo que sí os puedo contar es lo que un padre le decía a su hijo en un momento de cierta trascendencia de la vida, como es ya el paso de la adolescencia.
Cuando uno termina el segundo bachillerato, un padre se coge al hijo, en concreto este dijo, hijo, ya se lo dijo poéticamente, como a veces en estos momentos emblemáticos de la vida, la gente se pone en plan poético. Ya no eres una endeble rama, has crecido y eres ahora un árbol que empieza a florecer. Tienes que ser fuerte, le dijo. para que ni el agua ni los vientos te arrastren. Debes crecer como los de tu especie, hacia arriba, crecer hacia arriba. Este es el mensaje que le transmitió este padre, según cuento. Algún día vendrá alguien a arrancar parte de ti. Esto es lo que sucede en la vida.
Pero piensa que esas podas siempre serán beneficiosas, tal vez necesarias. para darte forma, para fortalecer tu tronco y afirmar sus raíces. Y terminó diciéndole, mira, jamás la mente las contrariedades, tú sigue creciendo. Y efectivamente, a veces en la vida nos ayudan más las contrariedades que las cosas que podríamos decir fáciles. Nos ayudan más lo difícil, a veces sí. Trata de ser como el roble, no como un bonsai. Bueno, pues está claro que la vida tiene sus dificultades. Pero el Señor nunca nos abandonará. Seguramente conocéis la historia de un conocido personaje que cuenta su vida.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.